martes, 21 de marzo de 2017

Morder la poesía: alimentarse

En la Revista Kidslife de este bimestre, que puedes descargar AQUÍ, en la sección CUENTÓPOLIS, celebro el Día Internacional de la Poesía con este artículo. ¡Alimentémonos bien!



viernes, 17 de marzo de 2017

Cuentopolibros en Kidslife

¿Aún no conoces la Revista Kidslife?

Desde el pasado mes de septiembre, cada bimestre puedes encontrar en los Centros Escolares, Bibliotecas y lugares destinados a la infancia en Tenerife un ejemplar de esta revista, donde estoy colaborando con la sección CUENTÓPOLIS. En ella escribo un pequeño artículo relacionado con la Narración Oral o la Literatura Infantil. Incluye el apartado CUENTOPOLIBROS, donde recomiendo algunas lecturas para los más pequeños, para los que empiezan a leer y para los que ya leen, así como un libro en inglés. 
La revista del bimestre marzo-abril puedes descargarla AQUÍ, así como los anteriores. 
Les dejo a continuación las recomendaciones de libros de la sección para que los tengan a mano. 

SEPTIEMBRE-OCTUBRE

NOVIEMBRE-DICIEMBRE

ENERO-FEBRERO 

 MARZO-ABRIL

lunes, 13 de marzo de 2017

Vale, buenas noches


Vale, buenas noches, es un libro estupendo escrito por Jory Johns e ilustrado por el fantástico Benji Davies. Está editado por Andana Editorial y pueden comprarlo desde su página web o encontrarlo en su librería más cercana.

La primera vez que supe de este libro fue en noviembre del año pasado, en una enorme librería en Edimburgo. Leí aquel Goodnight already y lo apunté en mi lista de libros por comprar. No tenía ni idea de que poco después descubriría que Andana lo publicaría en España. Qué fantástica noticia.

El libro es muy divertido. Una historia sencilla, bien contada, maravillosamente ilustrada y editada. Merece toda su atención si quieren pasar un buen rato en familia leyendo en voz alta a cualquier hora, pero especialmente a la hora de dormir.

Oso quiere dormir. La ilustración nos muestra, con fondo azul, a un Oso ojeroso, encantado con la idea de irse a la cama. Sin embargo Pato, su vecino, no tiene nada de sueño y no para de despertar a Oso y proponerle las ideas más variadas, creativas y salvajes para pasar el rato juntos. Oso le escucha pero también le ignora, despidiéndole cada vez con un "Vale, Buenas noches"y pensando únicamente en volver a la cama.

La dicotomía en los estados de ánimo de ambos personajes, plasmados de forma estupenda en las ilustraciones es fuente de humor segura. El fondo que rodea la casa del Oso es la mayoría del tiempo azul oscuro y el del energético Pato, amarillo brillante.

Es tan fácil sentirse identificado con el Oso y con el Pato... todos hemos sido alguna vez uno u otro, y si tienen niños/as, ya saben exactamente con quién podemos identificarles. Es una escena familiar contada con mucha gracia que encantará a los mayores y pequeños de la casa, adoren o renieguen de la hora de irse a dormir.

Aquí les dejo una pequeña muestra. ¡Yo ya lo he incluido en mi repertorio!

¡A disfrutar!

domingo, 12 de marzo de 2017

De la abuela a la postal. ¡Viva ATRAPALABRAS!

Imagen: María Pascual

La literatura está viva y respira en las calles, en los que leen y escriben, en los que cuentan, en los que recuerdan lo que les han contado o lo que han leído. En librerías, teatros, bibliotecas, cines. Y, gracias al proyecto ATRAPALABRAS, en cualquier lugar. Donde menos te lo esperes puedes encontrar una postal con cuento. Con un pequeño cuento y una ilustración. Uno diferente cada mes.

ATRAPALABRAS es ideado y sostenido por Légolas Colectivo Escénico, una pareja de narradores y amantes de la literatura que cada mes invitan a una pareja para que escriba e ilustre una postal.

El pasado mes de febrero tuve la suerte de escribir un pequeño texto para una de estas postales viajeras. El texto es una anécdota que mi abuela me contó hace muchos años, algo que pasó a muchas abuelas y madres en su tiempo. Cuando Légolas me pidieron un texto, no dudé. Mi abuela me contó pocas cosas de su infancia y la echo muchísimo de menos, de modo que esta postal ha sido una manera especial de tenerla cerca.

El texto fue ilustrado por María Pascual, que ya había puesto color y forma a mis palabras hace unos meses  en un texto sobre mi hermana que publicamos en la Revista La Leche.

Cuando vi la ilustración que había creado me quedé fascinada. Ella es de Madrid y la ilustración estaba llena de referencias a la ropa canaria de las magas o campesinas. Le he preguntado por su proceso de creación y esto es lo que me ha respondido:

Al leer el relato de Laura, de nuevo añoré a mi abuela y recordé lo que disfrutaba escuchando las historias que me contaba sobre su niñez. Desde que murió, me dedico a apadrinar abuelos ajenos. También había un lavadero en la aldea en la que nacieron y vivieron mis abuelos hasta que se casaron. Imaginé el bullicio de las mujeres hablando mientras frotaban enérgicamente sus pilas de ropa hasta dejarlas bien limpias. Pensé en la guerra civil, en las guerras que hoy siguen destrozando vidas y en lo diferente que es la infancia de estos niños a los que les toca asumir responsabilidades de adultos, ya desde muy pequeños. Pensé en la imitación de los roles de los adultos que llena los juegos de los niños y en la diferencia entre jugar a las muñecas y hacer realmente de padres de una saga de hermanos. Busqué muñecas antiguas de esas que hoy nos dan bastante yuyu y me detuve en las de cartón. Empecé a visualizar niñas articulables de cartón y eslogans absurdos proclamando las bondades de estas piezas económicas, sencillas, resistentes, ¡tan, tan apañadas! Recordé los recortables que guardaba mi abuela con los que yo jugué de pequeña y las revistas que tenía llenas de patrones y modelos. Me pregunté cómo sería la abuela de Laura y empecé a recopilar fotos de niñas canarias de entonces. Me fascinaron las capas y capas de ropa tradicional de los campesinos y los nombres de las prendas, como las palabras nuevas que se aprenden con los relatos sonoros de los abuelos. Entre niñas-muñecas-mujercitas recortables, pañales y patrones de costura, salió esta tarjeta de papel.


En fin, ha sido una bonita experiencia. Ahora tengo 100 postales preparadas para ser repartidas y escondidas, para viajar y buscar lectores. María tiene otras 100. Si encuentras una, puedes comentar lo que quieras en proyectoatrapalabras.blogspot.com

martes, 28 de febrero de 2017

La cabra que no estaba


Acabo de terminar de leer "La cabra que no estaba", de la gran pareja Pablo Albo (texto) y Guridi (ilustraciones). Está editada por FUN READERS, una editorial joven dirigida a público infantil que, según ellos mismos cuentan, creen en la diversión como la mejor forma de acercar la literatura a los más pequeños. Buscan textos originales y crean una edición muy cuidada de aquellos libros que les habría gustado leer cuando eran pequeños.
Es comprensible que, con ese objetivo, hayan dado con tan genial pareja para publicar este libro, una novela infantil-juvenil con la que iniciaron su proyecto editorial en 2015.

No he podido divertirme más con el libro. Las carcajadas se oían por todo el vecindario. Me ha parecido maravillosamente escrito, estupendamente ilustrado y deliciosamente editado.

La historia comienza cuando amanece en la granja. Los animales que viven allí despiertan: el gallo, las cinco gallinas, el burro, el cerdo, los ratones (incluyendo al rezagado)... Se oyen gritos que no saben de dónde vienen y piensan que es la cabra, a la que puede estarle pasando algo.
El día entero lo invierten divagando sobre qué le puede haber pasado, tramando un plan para ayudarla y contando sus historias personales, a cual más cómica. El final, inesperado y tierno, cierra con broche de oro una historia sencilla pero con cuerpo y alma.

Me fascina la trama alargada, tomada con calma, con cariño, ocupando todas las páginas que sean necesarias para que los personajes se desplieguen y se cuenten a sí mismos. Me encanta el humor con el que Pablo hila las conversaciones de los animales, que se ve complementado por el humor de las ilustraciones de Guridi. Es estupendo el inicio, cuando todo en la granja está oscuro y nos pasamos dos dobles páginas en negro, hasta que el gallo canta y el fondo se vuelve blanco, comienza el día y la historia continúa. Las imágenes, en blanco y negro y con trazo grueso, nos muestran normalmente a los personajes (a veces con partes del cuerpo fuera de plano) y al paisaje. Me encanta el guiño que hace la editorial poniendo un chivo de cabra al libro en sí mismo utilizando la contracubierta.

El libro está dividido en siete capítulos que protagonizan los diferentes animales de la granja mientras cuentan su propia historia, sobre la libertad personal, la valentía, y, a modo general, sobre la amistad y trabajo en equipo. Pero sobre todo, sobre todo, con humor del bueno. Los personajes, perfectamente definidos, se van desarrollando cada capítulo y uno termina enamorado del burro, cegato y encantadoramente despistado, el cerdo, coherente y centrado, las gallinas, tan compenetradas, los ratones (especialmente el rezagado, que es para quererlo) y la desdeñosa gata.

Hay tantas cosas que me gustaron que sólo puedo decirles que si pueden, lo lean y si quieren, lo recomienden a los niños mayores. Chicos y chicas de más de siete años que no encuentran cosas ligeras y divertida para leer.
Es un texto perfecto para la lectura en voz alta e incluso para ser representado. Le falta poco para ser obra de teatro. ¡Disfruten!

jueves, 16 de febrero de 2017

¿Bragas? ¿Calzoncillos? Ah! Underwear!


Últimamente he adquirido unas cuantas novedades en literatura infantil (cómo no) que me han interesado viendo las reseñas que se han hecho de ellas para preparar nuevas sesiones. Entre esas novedades está “Los calzoncillos del Oso Blanco” de Tupera Tupera, editado por Andana, un divertido libro con troquelados con forma de calzoncillos. El Oso Blanco los ha perdido y el pequeño ratón le ayuda a buscarlos. Se van encontrando con calzoncillos de diferentes formas, tamaños, colores y colocación (de arriba abajo o en posición normal) y, al pasar la página, vemos los animales a los que pertenece. El final no lo desvelo.

El caso es que empezando a revisarlo en profundidad para ver cómo contarlo y jugarlo me he dado cuenta de que algunos personajes, debido a los detalles de la ilustración me sugerían ser femeninos. Aquí entré en un pequeño debate conmigo misma sobre los estereotipos de género, pero bueno, lo dejé pronto a un lado porque, pese a que unos calzoncillos podían perfectamente ser de color rosa, tengo claro que los calzoncillos que se venden en las tiendas para los niños no suelen llevar lacitos o volantes. La cuestión es que algunos animales me parecían femeninos, independientemente de la forma y color de los calzoncillos que lucieran. Entonces pensé en no sólo hablar de calzoncillos sino también de bragas, pero como “bragas” no me gustaba cómo sonaba, lo cambié por “braguitas”, que luego me sonó mucho peor porque si puedo evitar usar los diminutivos lo intento.

Así que entré en conflicto: ¿bragas y calzoncillos? ¿Sólo calzoncillos? No había rima, no había juego con el ritmo en el texto… tenía que recrearlo completo.

Y de pronto lo vi claro: el libro tenía que haber sido traducido del inglés. Porque en inglés probablemente fuera UNDERWEAR y eso rima con BEAR. Efectivamente: Polar Bear´s Underwear es el título del libro editado en lengua inglesa.


Investigando, ellos lo tienen maravillosamente solucionado a nivel de ritmo y rima:

Is that your pair, Polar Bear?
No, that´s not my underwear.

Durante todo el texto juegan con esas tres palabras rimadas. Pair of underwear, y Bear.

Sin embargo, en español más o menos sería: ¿Es esa tu ropa interior, Oso Blanco? No, esa no es.

Haber traducido “ropa interior” no habría funcionado porque, obviamente, “Calzoncillos” es mucho más cercano y comercial, pero no sirve como genérico, ya que es una palabra utilizada para ropa interior masculina. ¡Qué difícil tienen que haberlo tenido los traductores! Al final el libro ha quedado sin rima, sin ritmo y sin bragas tampoco.

El original está publicado en Japonés con este título:しろくまのパンツ, pero no puedo decir que sepa cómo ha quedado el resultado. No he podido averiguarlo pero intuyo que ellos mismos fueron los creadores del texto en inglés.
En fin, en ocasiones las traducciones de los libros son maravillosas,  apenas alteran el significado ni el juego que pueden dar a la hora de ser narrados. Y en otras ocasiones, sucede esto. Pero no pasa nada, ¡ya tengo un nuevo libro en mi repertorio para contar en inglés!

lunes, 13 de febrero de 2017

El reto de trabajar como "Bilingual Support" en el Scottish Storytelling Festival


Durante el mes de octubre participé como narradora invitada en el Festival Internacional de Narración Oral de Escocia (Scottish International Storytelling Festival) contando mis propias historias pero sobre todo en la figura de “Bilingual Support” de narradores de Perú (Wayqui), Argentina (Liliana Bonell) y Panamá (Rubén Corbett). Esta posición es algo difícil de comprender y de asumir. Por un lado, la organización no quería que yo trabajara como traductora (obviamente, para eso habrían contratado a un profesional de la traducción español-inglés) sino como narradora (pero lógicamente, los cuentos no eran míos sino de otros). Yo debía hacer propios los cuentos de otros, contarlos desde dentro, no “sencillamente” traducirlos. Fue un absoluto reto y desde aquí agradezco a los tres narradores su esfuerzo y paciencia. Con cada uno de ellos fue una experiencia rica y diferente.

El hecho de traducir las historias de otros ha sido algo totalmente nuevo. Si ya para mí es un reto contar en inglés mi repertorio no siendo bilingüe, contar el de otros es algo tremendo.

Sin embargo esta entrada es para reflexionar sobre la experiencia de traducir a Wayqui: fue tan sencillo como respirar. Los nervios, la preocupación por acceder o no al vocabulario, a las frases hechas o expresiones o por respetar el ritmo del cuento se disiparon por completo. La conexión fue real, plena, absoluta. Conociendo poco de los cuentos con antelación y sin haber ensayado antes, la narración fluyó tranquila. La historia se dejó contar a dos lenguas.

Antes de comenzar cada una de las sesiones con él, me preguntó qué quería que contáramos. Me incluía en la selección del repertorio, me hacía, por un día, narradora de sus cuentos. No era su traductora: narraba con él. El hecho de que él pensara así me hizo sentir tan cómoda que fui tan yo misma como contando mis propios cuentos. Fue asombroso sentir tanta calidez sobre el escenario. Las historias eran tradicionales, lo que facilitaba el asunto y unas me gustaban más que otras, pero, de algún modo, las hice mías por un tiempo. Llegó un momento en el que, a la segunda o tercera sesión, la narración fluía tan bien que a veces yo contaba cosas que él había olvidado añadir o él decía frases en inglés para trastocarme. El resultado fue un público conectado, divertido, cómplice, al que se le podían preguntar palabras o expresiones y que todo el tiempo asentía y sonreía siguiéndonos. Las risas fluyeron libres y las lágrimas también. Fue un juego del que todos conocíamos las reglas y que incluyó sorpresas estupendas.

La mayor parte del público nos preguntaba durante esos días cuántos años llevábamos trabajando juntos y era muy divertido percibir su desconcierto cuando les respondíamos que era la primera vez.
Sentí que la energía de Wayqui y su calma, su dejar hacer a los cuentos, su forma de respetar a los demás, hizo que yo actuara y me sintiera de esa manera.

Cuando finalizó el Festival, desde la organización me dijeron que cuando hablaban de la figura del “Bilingual suport” era esto a lo que se referían, así que no pude volver de aquella experiencia más contenta.

Aquí pueden ver un vídeo y algunas imágenes sobre la experiencia con Wayqui. ¡Ahora el espectáculo "Peruvian stories to heal the soul" espera viajar mucho!