domingo, 24 de marzo de 2019

2 Jornadas, 2 charlas

La pasada semana toda la gente cuentera estuvo de celebración.
El día 20 de marzo festejamos el Día Mundial de la Narración Oral con la I Jornada de Narración Oral de Canarias organizada por la Asociación Tagoral.

En esta completa crónica, el compañero Antonio Conejo, también presidente de la Asociación y miembro de la Comisión organizadora de la Jornada, explica bastante bien en qué consistió la misma.

Tuve la suerte de participar como ponente llevando a cabo una charla/reseña titulada "La situación de la Narración Oral en Canarias" dentro de las actividades que tuvieron lugar por la mañana.
Y digo que fue una suerte porque llevo mucho tiempo queriendo escribir sobre la historia de la Narración Oral en las islas. Este es un trabajo arduo, que requiere la recopilación de muchísima información entrevistando a gran cantidad de personas de todas las islas.
Por cuestiones de tiempo, para esta ocasión no he podido profundizar tanto como hubiera querido, pero considero que pude desarrollar un esquema bastante aproximado de los inicios de la Narración en Canarias y un repaso de su situación hasta hoy.


Desde que, en 1989, Garzón Céspedes llega a Gran Canaria y comienza en 1990 el Festival Cuenta con Agüimes, hasta en 1993 que nace La Noche de los Cuentos en La Laguna y posteriormente en 1996 el Festival Internacional de Los Silos, pasando por la programación de la Biblioteca Insular de Gran Canaria en base al trabajo llevado a cabo en el Maratón de Cuentos de Guadalajara y los inicios del Festival Verano de Cuento de El Sauzal, hay mucho que contar.
El cuento llegó a todas las islas gracias a las extensiones del Festival de Agüimes y arraigó debido al buen trabajo de muchas bibliotecarias y concejalías implicadas.
Así, con un desarrollo diferente en cuanto a Narración Oral en cada isla llega la crisis y posteriormente comienza un movimiento de asociacionismo y unión en Canarias. Nace el Movimiento de Narración en Gran Canaria, la Asociación Tagoral, y se celebra en 2014 el primer Encuentro de Narración Oral de Canarias. Así hemos llegado hasta hoy, también con Festivales jóvenes como Encuentracuentos (Tenerife) o el Festival Palabras al Vuelo (Lanzarote), con programaciones estables en Bibliotecas como Arucas, Biblioteca Insular de Gran Canaria, Telde (Gran Canaria), El Paso y Garafía (La Palma), Corralejo (Fuerteventura), Arrecife (Lanzarote), Biblioteca Pública del Estado de SC, Biblioteca Municipal Central (TEA), Biblioteca de La Laguna y Bibliotecas de El Rosario (Tenerife).

Espero pronto poder tener un artículo completo y enjundioso que compartir con las personas a las que les interese.

Muchísmas gracias a todas las personas que respondieron a mis preguntas para poder esbozar esta charla: Cristina Temprano, Bonaí Capote, Antonio López, Diego G. Reinfeld, Antonio Fumero, Antonio Conejo, Pep Bruno, Mercedes (Biblioteca Tías), Asunción Arrocha (Biblioteca Pública Estado de SC), Pancho Bordón, Dolores León (Biblioteca Arucas), María Buenadicha (artículo publicado en AEDA). 


Por otro lado, el jueves 21 participé en las II Jornadas de Innovación Educativa que organizó el CEP (Centro de Formación para el profesorado) de Santa Cruz de Tenerife. (Pueden revisar todo lo que sucedió con este Hashtag:  )

Me invitaron a hablar durante una hora y cuarto sobre "El arte de contar historias" ante unos 50 profesores y profesoras que trabajaban desde infantil hasta secundaria.

Y hablamos de la importancia de la narración desde tiempos inmemoriales, del lugar de donde vienen las historias, de cómo y para qué las seleccionamos, de cómo las contamos y de si podemos utilizar algunos recursos (libros, instrumentos, nuestro propio cuerpo) para hacerlas llegar mejor según el contexto y el tipo de público.


Resultó una experiencia fantástica y estoy muy agradecida a Lourdes del Toro (asesora del CEP) por haber confiado en mi trabajo.

Y así se sucedieron estas dos jornadas seguidas, cada una con su charla. Es una verdadera suerte poder contar con estos espacios porque invitan ya no solo a visibilizar y compartir esta profesión, sino a reflexionar, y al hablar en voz alta sobre lo que pienso y lo que hago, siempre le otorgo otro valor.

En fin, seguimos. Mil gracias.






jueves, 21 de marzo de 2019

CONTAR, de Pep Bruno y Andrea Antinori, por A buen paso


Este mes de marzo es un mes grande. Entre otras cosas, porque ha llegado a las librerías el primer libro informativo dirigido a gente (iba a decir pequeña pero ya les explico luego por qué no lo digo) sobre el arte de contar cuentos: CONTAR. Lo escribe Pep Bruno, lo ilustra Andrea Antinori y lo edita A buen paso. 

¿Libros informativos sobre contar cuentos? ¿Eso existe? 
Sí. Y hay unos cuantos. A la cabeza vienen "El arte de contar cuentos" de Sara C. Bryant, "Pues señor...· de Elena Fortún, "Contar con los cuentos" de Estrella Ortiz, entre otros.
Estos libros ponen sobre la palestra la necesidad de la narración oral, la importancia de acercar las historias al ser humano desde antes de nacer incluso y el modo de hacerlo. Hablan sobre qué contar, cómo contar, dónde, etc.

Pero CONTAR no es un libro informativo al uso. Es un libro informativo con formato de álbum ilustrado.
Cada doble página cuenta con un apartado de texto en la página par y una ilustración a doble página, en ocasiones enmarcando el texto.
El texto va, cada doble página, desgranando diferentes aspectos relacionados con el arte de contar historias. La ilustración va apoyando, complementando, sugiriendo, con técnica mixta (rotulador, ceras, acuarela...) y un estilo naif, expresionista y lleno de color, con algunos personajes que van acompañándonos todo el libro, creando situaciones paralelas e independientes al texto escrito.

La primera frase de cada doble página pone el marco de lo que se va a hablar. Si unimos todas las frases iniciales y recorremos el libro de principio a fin, tendremos un buen resumen de lo que Pep nos cuenta.

El lenguaje de Pep en este libro es sencillo en tanto en cuanto es accesible, pero no es simple: lo que cuenta tiene enjundia.
Habla sobre nuestra capacidad para imaginar, para ver aquello en lo que pensamos. Sobre la importancia de las historias desde el principio de los tiempos, del modo en que los cuentos están ahí, en nuestra vida diaria.
Se dirige al lector o lectora continuamente, lo interpela, mantiene un diálogo, nos hace reflexionar: "piensa cuántas historias podrías narrar ahora; ¿Recuerdas cuándo ha sido la última vez que has contado algo?"

Después de introducirnos en el mundo de las historias contadas, de contextualizar, habla sobre repertorio y tradición oral, sobre la importancia de elegir. Posteriormente, sobre cómo contar, cómo hacer un mapa de la historia, cómo narrar al público e incluso sobre el lugar donde se cuenta. En fin, un buen recorrido sobre el proceso que todo narrador o narradora vive o debe vivir para luego poder contar.

Finaliza con dos páginas de curiosidades muy interesantes relacionadas con nuestro oficio y con una bibliografía muy útil para seguir profundizando.

En su web, Pep cuenta que Arianna Squilloni, editora de A buen paso le encarga un libro informativo sobre contar dirigido a niños y niñas. Y así puede haber quedado el resultado. Podría estar dirigido perfectamente a gente pequeña, de 4º o 5º de primaria hacia arriba. Pero hacia arriba, hasta nosotras, personas adultas.

Creo que es un libro perfectamente útil para cualquiera (padres, madres, profesorado...) que quiera acercarse al mundo de la Narración Oral para entender en qué consiste el arte de contar historias, e incluso, para los que ya estamos en ese mundo, revisar, recordar, disfrutar del juego de las ilustraciones y del diálogo con Pep.

Es un libro de los que me gustan. Un disparador, una fiesta de preguntas, un principio. 

¡Vayan a por él! (Aquí puedes ver un poco más)

lunes, 18 de marzo de 2019

Volver del Festival Atlántica


Qué difícil se hace volver a casa después de estar en casa. Así ha sido participar en la VII Edición del Festival Atlántica en Galicia. Conducido  por la narradora Soledad Felloza y un fantástico equipo de currantes y currantas, esta primera parte en la que he contado y escuchado (aún falta llegar a Lugo) ha sido un verdadero regalo. Es un Festival bien consolidado, que goza de un crecimiento y una salud extraordinarios. Este año llega a 16 concellos, con más de 80 funciones y 30 narradores/as: una locura y un sueño. 

Aquí la NOTA DE PRENSA que llegó a Canarias sobre mi participación en el Festival. 

Arranqué de la mejor forma posible: el martes 12 en el Hospital Clínico de Santiago, contando para niños y niñas de oncología y psiquiatría infantil. Fue una sesión dulce y agradable, muy cercana y llena de risas. 
El miércoles conté en el CEIP López Ferreiro a 50 niños y niñas de 3 años, más que preparados y contentas de escuchar cuentos. 
El jueves cogí un tren hasta Vigo, donde conté en la Biblioteca Juan Compañel para 35 bebés y sus familias. Llevé una adaptación de la sesión ALAMAR que está funcionando muy bien fuera de Tenerife.

El viernes conté en el CEIP Plurilingüe Os Tilos a infantil. Fue un cole por el que pasamos todos y todas a contar a diferentes edades. La sesión, dirigida a 90 peques, fue estupenda, especialmente porque pude disfrutar de la compañía de la narradora gallega Vero Rilo, que me acompañó antes, durante y después de la función.



Esa tarde tocó acudir al Centro Cívico de Vite a realizar una sesión para público familiar a la que acudieron unos 10 niños y niñas con sus madres y unos 7 adolescentes. Fue algo muy extraño contar a adolescentes mezclados con niños tan pequeños, pero disfrutaron enormemente. Luego me contaron que es normal en los barrios que acuda gente de todas las edades. ¡Qué bien!



El sábado cogí tren hasta Ourense y conté para familias en el salón de actos de la Biblioteca. Acudieron bastantes y la sesión fue muy dinámica y participativa. 




Por la tarde, terminé mi participación en el Atlántica con una sesión de Bebecuentos "Alamar" completamente deliciosa en el Centro Cívico de Santa Marta. Deliciosa por los bebés, que fueron fantásticos, pero también por las madres, algunas repetidoras del año pasado. ¡Un lujo y un regalo!

Las sesiones fueron estupendas, la verdad, y compartir cartel con tanto cuentero fantástico abruma,  pero es una suerte poder tener tiempo también para ver contar a los compañeros y compañeras. Y es una pena no haber podido ver más, porque solo pudimos disfrutar de las noches. ¡Pero qué noches!. Renuevan mis ganas de ir a los Festivales ya no a trabajar sino a escuchar nada más. 

La sesión de Voces Novas, que no parecían novas en absoluto, con cuenteras gallegas, fue un lujo. La gala inaugural bajo la batuta de Quico Cadaval con la agrupación Leilía, Sole y Celso fue espectacular.
Después vinieron las noches en que contaron Maricuela y Celso (¡qué dos!), y también en el teatro, el sábado, Pep y Guti, que fueron tan disfrutados...

Pero lo mejor del Festival ha sido, como suele pasar, el encuentro con compañeros y compañeras de profesión. La familiaridad, la convivencia, los paseos (¡incluso bajo el sol!). 


Me llevo las charlas de desayuno con Yoshi y Pep, las tapas de tortilla con PepePérez y Sofía. Los almuerzos con Celso, los cafés bajo la mirada calma de las perritas de Iñaki, las cenas con toda la panda. El cocido galego final, espectacular y como para enmarcar...
Me llevo el encuentro repentino con Raquel Queizás (nunca un viaje en tren dio para tanto). La amabilidad y cariño de Ana Faccini. Me llevo todo. 
Gracias al cuenterío gallego: Vero, Lidia, Caxoto, Lorena, Ángeles, Cris... por lo que cuentan y cómo lo cuentan, por la compañía y el cariño tan grande.

Gracias Sole, por todo. Todo, todo. ¡Gracias, equipazo de organización!

Brindo ya desde Tenerife por la mucha y buena salud del Atlántica. Y para qué engañarnos: brindo por volver. 

¡Salud!


sábado, 2 de marzo de 2019

Lecturas de principios de año

El año ha arrancado con un buen puñado de lecturas interesantes y quiero compartirlas con ustedes.

Empiezo por la narrativa, luego narrativa breve y termino con poesía.

Comencé con dos de la editorial Blackie Books.


Los asquerosos, de Lorenzo Santiago.

No conocía a este autor y ha sido un descubrimiento importante. El libro es una oda a la libertad, a la vida rural, a la soledad y el disfrute de lo más sencillo. Está contado en primera persona por el tío de Manuel con un vocabulario y unas estructuras tremendamente diferentes a lo que estoy acostumbrada a leer. El humor, el léxico rebuscado o inventado, el drama que leí a carcajadas ha sido completamente disfrutado.
La historia de Manuel es la de un hombre que debe huir a una aldea abandonada y rehacer su vida allí. Léanlo, léanlo.

Cosas que los nietos deberían saber, de Mark Everett.

Mark es el líder del grupo EELS. Un músico que escribe un libro contando su dramática vida. Podría hacer un spoiler del estilo "al final mueren todos" porque vamos superando, con él, de muerte en muerte, todas las etapas de la vida de un hombre que fue salvado por la música, una y otra vez. No me pareció especialmente bien escrito (o traducido, una ya nunca sabe), pero lo que cuenta es tan interesante y repleto de su música (sería estupendo ir oyendo los temas conforme los va nombrando) que merece la pena leerlo.

Ordesa, de Manuel Vilas, editado por Alfaguara.

No conocía a Manuel, pero después de esta lectura he comprado su poesía completa y estoy en la búsqueda de todos sus otros libros. Ha sido lo mejor que he leído en mucho tiempo. Un libro personal, crudo, que gira todo el tiempo, capítulo arriba y abajo en torno a los mismos preceptos: la pérdida, la soledad, el desgarro, la culpa, el esfuerzo de vivir en esta España y en esta clase social. Ha sido una lectura estremecedora y ávida. Léanlo.

De narrativa breve les traigo dos lecturas divertidísimas:


El río que se secaba los jueves (y otros cuentos imposibles), de Víctor González con ilustraciones de Pablo Amargo, editado por Kalandraka.

Un libro de cuentos breves escritos con sentido del humor y del absurdo, brillantes, repletos de ingenio. Las ilustraciones de Pablo Amargo contrastan y complementan generando una poética visual que facilita que nos detengamos cuento por cuento buscando ese otro sentido o ese otro sinsentido de cada historia.

Mínimamente, de Javier Rodríguez, editado por Del medio ediciones.

Mínimamente es un libro parido desde el juego creativo y el divertimento. Es fresco, ligero pero contundente, directo. En él se nos presentan las "tontadas", juegos y propuestas desde el humor para dar una vuelta al día a día. Es un libro con citas que nadie pronunció, décimas cotidianas, cuentos, leyes universales... un buen variadito para despertar la risa.

Poesía:

Estas dos ediciones bilingües de Nórdica Libros, ilustradas por Kike de la Rubia:

El viento comenzó a mecer la hierba, de Emily Dickinson y Saltaré sobre el fuego, de Wistava Szymborska.

Emily Dickinson

Son dos delicias. Ambas poetas (sobre todo Wistawa Szymborska) son absolutamente necesarias, pero estas selecciones de poemas en ediciones ilustradas a toque de acuarela son un regalo. Disfruten de estas dos maravillosas mujeres.

Y para terminar estos dos descubrimientos:


Todos los animales muertos en la carretera, de Javier Hernando Herráez editado por Pre-textos y Asimetría, de Adam Zagajewski, editado por Acantilado.

Creo que el mejor modo de reseñar poesía es este:

"Se me ha caído, en la leñera,
una cerrilla, en una grieta, entre dos tablas.
Abajo, el suelo,
está alfombrado de hojas secas y mil pies.
Aquí me quedo, esperando, para arder."
(Javier Hernando)

ACERCA DE MI MADRE

Acerca de mi madre no sabría decir nada,
cómo repetía vas a lamentarlo
cuando ya no esté, y yo no creía
ni en ya ni en no esté,
cómo me gustaba mirarla leyendo una novela de moda,
yendo directamente al último capítulo,
cómo en la cocina, donde pensaba que no era un lugar
adecuado para mí, preparaba el café del domingo,
o, lo que era aún peor, un filete de bacalao,
cómo esperaba a que llegaran los invitados y se miraba
al espejo, haciendo aquella cara que la protegía tan bien
de mirarse cómo era ella realmente (por lo que parece, eso
lo cogí de ella, igual que otras debilidades),
cómo hablaba con soltura de las cosas
que no eran su fuerte, y cómo tontamente
la hacía rabiar, como aquel día que se comparó
con Beethoven, al perder el oído,
y yo le dije, cruel, pero sabes, él
tenía talento, y cómo me lo perdonaba todo
y cómo lo recuerdo todo, y cómo volé de Houston
a su entierro y no supe decir nada,
y sigo sin saberlo.
(Adam Zagajewski)

sábado, 9 de febrero de 2019

Regresando del FragaTCuenta


Vuelvo de unos días en el Festival FragaTCuenta, en Fraga, Huesca, donde he conocido a un
grupo de bibliotecarias guerreras que son capaces, con todas las ganas, generosidad y
apasionamiento, de sacar adelante un evento en el que participan 9 narradores y narradoras
que se reparten durante todo el mes. Eso en febrero, porque en cuanto arranca el mes de
marzo se deshacen en poesía, en rutas poéticas, en homenaje a los que llenan de versos la
región.
Un Festival alargado en el tiempo que se despliega por esta pequeña ciudad donde las
marquesinas de las paradas de guaguas, los hoteles, los restaurantes y las tiendas se llenan de
carteles que indican que estamos allí, que vamos a llegar, que vamos a contar o que ya hemos
estado.

He coincidido con Soraya HG de Unpuntocurioso y ha sido un verdadero regalo, una de esas
maravillas que regala la profesión. El encuentro y la familiaridad en un lugar desconocido y
nuevo.

He participado llevando a cabo tres sesiones escolares para alumnado de cinco años de
Educación Infantil de diferentes centros escolares: el Miguel Servet, que es un templo en el
que el buen hacer de Mariano Coronas se ha desplegado durante décadas (y se nota), El San
Jose Calasanz y el Santa Ana.
También una sesión para público familiar y otra para los bebés del centro infantil más cercano
a la biblioteca Gianni Rodari.


La Gianni Rodari es una biblioteca infantil, únicamente infantil. Con ese nombre solo se
auguran cosas buenas.

Cuenta con un estupendo fondo y una planta que ha crecido hasta el techo y tiene 16 años, tantos como la propia biblioteca. ¡Cuánto habrá escuchado!


Afuera, un parque infantil. Una biblioteca que tiene un parque. Jamás había visto algo igual. Y no solo eso, sino que en la entrada, junto a la puerta, tiene un poema de Karmelo Iribarren -quien me conoce sabe de mi debilidad por él-.


Ha sido una experiencia estupenda. Ver la cantidad de madres y padres que cuentan cuentos,
saber que existe el grupo de Atades, personas con diversidad funcional que cuentan cuentos y
dan talleres a otras personas para que se animen a hacerlo; sentir el interés, viniendo antes de
nuestras sesiones para charlar, para preguntar dudas, escucharnos, encontrarse con nosotras y
acogernos. Saber que hoy estarán contando, programadas por primera vez en el Castillo -que
no es castillo sino iglesia- de Fraga…

Muchísimas gracias, Ana, Rosana, Elena, Pili, Juan y demás equipo por invitarnos, por
acogernos, por el estupendo trabajo que hacen.

¡Seguimos!

viernes, 1 de febrero de 2019

Visitando Guadalajara, Talavera, Salamanca y Zamora

Escribo esto porque no quiero olvidarlo. Quiero recordar la alegría, la compañía, la visita a Bibliotecas fantásticas que bien merecen este humilde reconocimiento.


El viaje por tierras peninsulares en pleno enero comenzó participando en la Asamblea Anual de AEDA, donde nos reunimos compañeros y compañeras de la Asociación durante una tarde y una mañana para mostrar, debatir, votar y definir los caminos por los que seguiremos trabajando este año. Una alegría de encuentro.

Esa misma tarde, el día 18 de enero,  mi compañera Isabel Bolívar y yo, aprovechando la visita a esas tierras, actuamos en el Centro Cultural de Cabanillas del Campo (Guadalajara) con una adaptación de EN EL BOSQUE, sesión que tanto nos acompañó con público de Educación Infantil en 2018.


Al día siguiente, en Madrid, nos reunimos por la mañana un pequeño grupo de personas que contamos para bebés para intentar los comienzos de lo que podría ser una red de trabajo y reflexión en torno al tema. ¡Cuánto queda por hacer!

El lunes 20 y martes 21 trabajé en Talavera de la Reina. Allí conté en dos bibliotecas: Niveiro Alfar El Carmen y José Hierro. La primera, una biblioteca fantástica levantada sobre un antiguo convento que después fue Alfar. Una preciosidad de lugar con un salón de actos en el que conté para bebés, público familiar y público adulto. Tres sesiones verdaderamente deliciosas acompañada por unas bibliotecarias fantásticas. 


En la José Hierro cuentan con una gigantesca sala de Biblioteca Infantil y Bebeteca, de las más grandes y mejor dispuestas que he visto. También tienen un encantador anfiteatro y un público educado en las historias, niños y niñas que llevan viniendo a la actividad de Bebeteca desde siempre y que saben y quieren escuchar. Una biblioteca donde trabaja Rut, gracias a la cual pude visitarles y contar allí. (¡Gracias Rut!)

Después continuó lo que era la gira original: visitar Salamanca y Zamora previa invitación de la querida Charo Jaular. 
El miércoles viajé a Salamanca para contar en la famosa Biblioteca de Villamayor, donde por fin conocí a Manuel, (famoso bibliotecario) del que desde hace años me hablan compañeras y compañeros de profesión. Y con razón.
Contar en Villamayor es jugar y ver jugar en otra liga. El mimo con el que Manuel trabaja, el cuidado, el cariño, el respeto, la humanidad, el buen hacer, son marca de la casa. 
Nada más entrar, dan ganas de abrazar las columnas y las estanterías, preciosamente vestidas de lana tejida por un grupo de mujeres, con hilos cedidos por las familias. 



Es una biblioteca viva, pero viva de verdad. Un lugar en el que pueden entrar los perros (hay incluso galletitas para ellos, si se portan bien). Pueden llevarse plantas en préstamo (o a cambio de alguna actividad que beneficie a la comunidad). ¡Allí había hasta aloe vera!


Y lo que más me enterneció: en las estanterías los niños y las niñas pueden medirse, apuntar su nombre, dibujar lo que quieran e ir creciendo viendo subir su medida estantería arriba, libros arriba. ¿Puede haber algo más íntimo y familiar que esto?


De las sesiones allí, qué decir, un público excepcional, respetuoso, acostumbrado a escuchar. En una de las sesiones, cuando estaba recogiendo, de pronto me di cuenta de que estaba allí. A poco que me despisté, me sentía en casa. 
En fin, nada más salir dan ganas de volver. Aquí una foto que pusieron en Facebook: ¡Si a ellos les encantó, a mí más!


Y me fui de río en río. Del Tajo de Talavera al Tormes de Salamanca y luego al Duero Zamorano. La bella Zamora me recibió contando en el Café Avalon. Mis reticencias tenía porque hace muchos años que no cuento en bares debido a las condiciones que suele haber, pero en este caso, nada que ver. Álvaro gestiona el local y las sesiones de narración con un respeto y un cuidado impresionantes y fue una sesión fantástica. Queda mucho cuento por delante los siguientes viernes, así que si están ahí, no se lo pierdan. 
El sábado conté en el Museo Etnográfico de Zamora, que pude visitar con calma y tiempo. Fueron dos pequeñas sesiones muy bonitas, con un público infantil tranquilo y atento.


El final del viaje fue contar en el Bar Manolita, Salamanca. Para adultos y para público familiar. ¡Qué lugar! ¡Cómo se llena! Un espacio regentado por Enrique con mucho cariño y respeto. Fueron, ambas, sesiones multitudinarias, con el espacio a reventar de gente, lo que habla muy bien del cuidado en la programación. 


Pese a ser sesiones fantásticas, lo mejor del viaje fue la gente, la alegría de los encuentros con conocidos y desconocidos. 
Mis compañeros y compañeras de AEDA, Pep y Mariaje, siempre tan generosos, Álvaro, que sin él no sé cómo nos habríamos organizado entre Guadalajara y Madrid. 
Rut en Talavera. Charo en Zamora con su casa, sus paseos, las charlas en coche. 


En Salamanca, Fernando Saldaña, al que no conocía en persona, que me adoptó durante el tiempo libre que tuve y me enseñó la ciudad contándome las leyendas de cada lugar por el que pasábamos. El frío y el poco tiempo no dejó que fuera mucho, pero fue suficiente para querer volver y repetir. 
Gracias Noelia, por tu tiempo y tu escucha. Gracias Rebeca, por el delicioso desayuno, la compañía y el apoyo. Raúl, fue breve, pero qué bien. Gracias por estar. 

En fin, afortunada y contenta. Qué suerte de trabajo.

¡Seguimos!


domingo, 2 de diciembre de 2018

Casas de Luz


Es una suerte poder estrenar una sesión en diciembre. Es una suerte poder estrenar esta sesión, así, en general.
Hace un año y un mes, en Escocia, leí una historia, una leyenda Selkie recogida por Duncan Williamson y le dije a mi querido David Campbell: David, esta historia la quiero contar. Voy a crear una sesión sólo sobre faros para poder contarla. 
Pasábamos una semana juntos en aquellos días y durante varios se fue acordando de cosas y contándome. Me narró una leyenda escocesa sobre un faro, un sucedido real. También me habló del abuelo de Stevenson, que había construido un faro. Y esas fueron mis primeras anotaciones.

Decidida, a mi vuelta, escribí a Soledad Felloza, cuyo Festival Atlántica tiene el logo de un faro y le dije con esa impulsividad que en tantos líos me mete: Para marzo tendré lista una sesión sobre faros, me encantaría contarla en tu Festival. 
Pero la sesión no llegó a tiempo. Los faros necesitaban calma y en el Atlántica conté otras cosas.
Después sería en verano. Luego en octubre. Finalmente en diciembre.

A principios de este año mis compañeros Diego G. Reinfeld y Fabio González, que coordinan el ciclo de cuentos para personas adultas "Palabras Desnudas" en el TEA, solicitaron el envío de propuestas de sesiones y envié esta. Ya el título estaba claro y el contenido, en parte, también. 

Y entonces comenzó un proceso creativo diferente a los que he vivido hasta ahora. Han sido pocos porque las primeras sesiones para personas adultas que hice eran un conjunto de tres o cuatro cuentos de autor o tradicionales que me habían gustado, que tal vez podían ser unidos por un hilo conductor. 
Luego vino DEL NORTE VENGO, basada en las vivencias e historias escuchadas en Escocia. Después, este.

Y la pasión me ha podido. Desde el principio dije a todo el que me quiso oír que estaba con una sesión sobre faros entre manos. Que se llamaría CASAS DE LUZ por la traducción literal del vocablo inglés LIGHTHOUSE. 
Y según iban avanzando los meses empecé a contar a mi gente las anécdotas que iba encontrando, a compartir datos, información curiosa o que me llamaba la atención. Todo el año los faros me han acompañado, han estado ahí. Y he ido tomando notas, escribiendo referencias, preguntando, leyendo. Todo iba a un bloc de notas en el móvil y a una carpeta en el escritorio del portátil. Según se iba acercando la fecha de estreno me daba más miedo sentarme a "cerrar" lo que sería la sesión. Pero ha sucedido. Una mañana me he sentado y las piezas del puzzle han encajado. Ya había suficiente como para revisar, reescribir, eliminar. Y eliminé del repertorio el cuento primigenio, el que había sido la razón para hacer la sesión. Se ve que encontré otras razones. Y bueno, ahora sí puedo contar. Llegó el mes. 

Lo más valioso del proceso ha sido el amor que me ha llegado de tantas formas. Todas las veces que alguna persona vio un faro estando de vacaciones o viviendo cerca de alguno y lo fotografió para enviármelo. Todas las reseñas o cubiertas de libros en librerías que trataban el tema, el envío de poemas, textos propios, canciones en las que aparecían. Una imagen de un escaparate con faros tamaño gigante con luz incluida, por si quería uno. Amigas, familia, que han venido conmigo a visitar faros, que me han dado la mano en el apasionamiento y no me han soltado. 

Mi casa de luz ha sido esa. Estreno una sesión repleta de cariño. No tengo ni idea de cómo irá, de cuántas veces se hará, de si gustará o no. No sé nada. Lo único que quiero y que me importa es contar, compartir las historias. Y tendré la suerte de poder hacerlo dos veces este mes. ¡Dos veces! Eso en una isla sin programación estable de narración para personas adultas es un lujazo. 

Y no estaré sola. Desde el principio imaginé la sesión junto a un chelo. Y podrá ser. Estará Silvia Díaz conmigo, arco en mano. 

Tengo tan poco miedo y tantas, tantas ganas. 

Les espero, familia. Ambas sesiones serán con aforo limitado. La del 20 de diciembre en el TEA requiere inscripción en este enlace en el que pronto encontrarán la información: http://www.bibliotecaspublicas.es/santacruztenerife/espo.htm

El 28 de diciembre en Adeje el aforo es limitado sin inscripción, pero allí cabe poquita gente, ténganlo en cuenta. 

Gracias. Gracias. Gracias.