sábado, 9 de febrero de 2019

Regresando del FragaTCuenta


Vuelvo de unos días en el Festival FragaTCuenta, en Fraga, Huesca, donde he conocido a un
grupo de bibliotecarias guerreras que son capaces, con todas las ganas, generosidad y
apasionamiento, de sacar adelante un evento en el que participan 9 narradores y narradoras
que se reparten durante todo el mes. Eso en febrero, porque en cuanto arranca el mes de
marzo se deshacen en poesía, en rutas poéticas, en homenaje a los que llenan de versos la
región.
Un Festival alargado en el tiempo que se despliega por esta pequeña ciudad donde las
marquesinas de las paradas de guaguas, los hoteles, los restaurantes y las tiendas se llenan de
carteles que indican que estamos allí, que vamos a llegar, que vamos a contar o que ya hemos
estado.

He coincidido con Soraya HG de Unpuntocurioso y ha sido un verdadero regalo, una de esas
maravillas que regala la profesión. El encuentro y la familiaridad en un lugar desconocido y
nuevo.

He participado llevando a cabo tres sesiones escolares para alumnado de cinco años de
Educación Infantil de diferentes centros escolares: el Miguel Servet, que es un templo en el
que el buen hacer de Mariano Coronas se ha desplegado durante décadas (y se nota), El San
Jose Calasanz y el Santa Ana.
También una sesión para público familiar y otra para los bebés del centro infantil más cercano
a la biblioteca Gianni Rodari.


La Gianni Rodari es una biblioteca infantil, únicamente infantil. Con ese nombre solo se
auguran cosas buenas.

Cuenta con un estupendo fondo y una planta que ha crecido hasta el techo y tiene 16 años, tantos como la propia biblioteca. ¡Cuánto habrá escuchado!


Afuera, un parque infantil. Una biblioteca que tiene un parque. Jamás había visto algo igual. Y no solo eso, sino que en la entrada, junto a la puerta, tiene un poema de Karmelo Iribarren -quien me conoce sabe de mi debilidad por él-.


Ha sido una experiencia estupenda. Ver la cantidad de madres y padres que cuentan cuentos,
saber que existe el grupo de Atades, personas con diversidad funcional que cuentan cuentos y
dan talleres a otras personas para que se animen a hacerlo; sentir el interés, viniendo antes de
nuestras sesiones para charlar, para preguntar dudas, escucharnos, encontrarse con nosotras y
acogernos. Saber que hoy estarán contando, programadas por primera vez en el Castillo -que
no es castillo sino iglesia- de Fraga…

Muchísimas gracias, Ana, Rosana, Elena, Pili, Juan y demás equipo por invitarnos, por
acogernos, por el estupendo trabajo que hacen.

¡Seguimos!

viernes, 1 de febrero de 2019

Visitando Guadalajara, Talavera, Salamanca y Zamora

Escribo esto porque no quiero olvidarlo. Quiero recordar la alegría, la compañía, la visita a Bibliotecas fantásticas que bien merecen este humilde reconocimiento.


El viaje por tierras peninsulares en pleno enero comenzó participando en la Asamblea Anual de AEDA, donde nos reunimos compañeros y compañeras de la Asociación durante una tarde y una mañana para mostrar, debatir, votar y definir los caminos por los que seguiremos trabajando este año. Una alegría de encuentro.

Esa misma tarde, el día 18 de enero,  mi compañera Isabel Bolívar y yo, aprovechando la visita a esas tierras, actuamos en el Centro Cultural de Cabanillas del Campo (Guadalajara) con una adaptación de EN EL BOSQUE, sesión que tanto nos acompañó con público de Educación Infantil en 2018.


Al día siguiente, en Madrid, nos reunimos por la mañana un pequeño grupo de personas que contamos para bebés para intentar los comienzos de lo que podría ser una red de trabajo y reflexión en torno al tema. ¡Cuánto queda por hacer!

El lunes 20 y martes 21 trabajé en Talavera de la Reina. Allí conté en dos bibliotecas: Niveiro Alfar El Carmen y José Hierro. La primera, una biblioteca fantástica levantada sobre un antiguo convento que después fue Alfar. Una preciosidad de lugar con un salón de actos en el que conté para bebés, público familiar y público adulto. Tres sesiones verdaderamente deliciosas acompañada por unas bibliotecarias fantásticas. 


En la José Hierro cuentan con una gigantesca sala de Biblioteca Infantil y Bebeteca, de las más grandes y mejor dispuestas que he visto. También tienen un encantador anfiteatro y un público educado en las historias, niños y niñas que llevan viniendo a la actividad de Bebeteca desde siempre y que saben y quieren escuchar. Una biblioteca donde trabaja Rut, gracias a la cual pude visitarles y contar allí. (¡Gracias Rut!)

Después continuó lo que era la gira original: visitar Salamanca y Zamora previa invitación de la querida Charo Jaular. 
El miércoles viajé a Salamanca para contar en la famosa Biblioteca de Villamayor, donde por fin conocí a Manuel, (famoso bibliotecario) del que desde hace años me hablan compañeras y compañeros de profesión. Y con razón.
Contar en Villamayor es jugar y ver jugar en otra liga. El mimo con el que Manuel trabaja, el cuidado, el cariño, el respeto, la humanidad, el buen hacer, son marca de la casa. 
Nada más entrar, dan ganas de abrazar las columnas y las estanterías, preciosamente vestidas de lana tejida por un grupo de mujeres, con hilos cedidos por las familias. 



Es una biblioteca viva, pero viva de verdad. Un lugar en el que pueden entrar los perros (hay incluso galletitas para ellos, si se portan bien). Pueden llevarse plantas en préstamo (o a cambio de alguna actividad que beneficie a la comunidad). ¡Allí había hasta aloe vera!


Y lo que más me enterneció: en las estanterías los niños y las niñas pueden medirse, apuntar su nombre, dibujar lo que quieran e ir creciendo viendo subir su medida estantería arriba, libros arriba. ¿Puede haber algo más íntimo y familiar que esto?


De las sesiones allí, qué decir, un público excepcional, respetuoso, acostumbrado a escuchar. En una de las sesiones, cuando estaba recogiendo, de pronto me di cuenta de que estaba allí. A poco que me despisté, me sentía en casa. 
En fin, nada más salir dan ganas de volver. Aquí una foto que pusieron en Facebook: ¡Si a ellos les encantó, a mí más!


Y me fui de río en río. Del Tajo de Talavera al Tormes de Salamanca y luego al Duero Zamorano. La bella Zamora me recibió contando en el Café Avalon. Mis reticencias tenía porque hace muchos años que no cuento en bares debido a las condiciones que suele haber, pero en este caso, nada que ver. Álvaro gestiona el local y las sesiones de narración con un respeto y un cuidado impresionantes y fue una sesión fantástica. Queda mucho cuento por delante los siguientes viernes, así que si están ahí, no se lo pierdan. 
El sábado conté en el Museo Etnográfico de Zamora, que pude visitar con calma y tiempo. Fueron dos pequeñas sesiones muy bonitas, con un público infantil tranquilo y atento.


El final del viaje fue contar en el Bar Manolita, Salamanca. Para adultos y para público familiar. ¡Qué lugar! ¡Cómo se llena! Un espacio regentado por Enrique con mucho cariño y respeto. Fueron, ambas, sesiones multitudinarias, con el espacio a reventar de gente, lo que habla muy bien del cuidado en la programación. 


Pese a ser sesiones fantásticas, lo mejor del viaje fue la gente, la alegría de los encuentros con conocidos y desconocidos. 
Mis compañeros y compañeras de AEDA, Pep y Mariaje, siempre tan generosos, Álvaro, que sin él no sé cómo nos habríamos organizado entre Guadalajara y Madrid. 
Rut en Talavera. Charo en Zamora con su casa, sus paseos, las charlas en coche. 


En Salamanca, Fernando Saldaña, al que no conocía en persona, que me adoptó durante el tiempo libre que tuve y me enseñó la ciudad contándome las leyendas de cada lugar por el que pasábamos. El frío y el poco tiempo no dejó que fuera mucho, pero fue suficiente para querer volver y repetir. 
Gracias Noelia, por tu tiempo y tu escucha. Gracias Rebeca, por el delicioso desayuno, la compañía y el apoyo. Raúl, fue breve, pero qué bien. Gracias por estar. 

En fin, afortunada y contenta. Qué suerte de trabajo.

¡Seguimos!


domingo, 2 de diciembre de 2018

Casas de Luz


Es una suerte poder estrenar una sesión en diciembre. Es una suerte poder estrenar esta sesión, así, en general.
Hace un año y un mes, en Escocia, leí una historia, una leyenda Selkie recogida por Duncan Williamson y le dije a mi querido David Campbell: David, esta historia la quiero contar. Voy a crear una sesión sólo sobre faros para poder contarla. 
Pasábamos una semana juntos en aquellos días y durante varios se fue acordando de cosas y contándome. Me narró una leyenda escocesa sobre un faro, un sucedido real. También me habló del abuelo de Stevenson, que había construido un faro. Y esas fueron mis primeras anotaciones.

Decidida, a mi vuelta, escribí a Soledad Felloza, cuyo Festival Atlántica tiene el logo de un faro y le dije con esa impulsividad que en tantos líos me mete: Para marzo tendré lista una sesión sobre faros, me encantaría contarla en tu Festival. 
Pero la sesión no llegó a tiempo. Los faros necesitaban calma y en el Atlántica conté otras cosas.
Después sería en verano. Luego en octubre. Finalmente en diciembre.

A principios de este año mis compañeros Diego G. Reinfeld y Fabio González, que coordinan el ciclo de cuentos para personas adultas "Palabras Desnudas" en el TEA, solicitaron el envío de propuestas de sesiones y envié esta. Ya el título estaba claro y el contenido, en parte, también. 

Y entonces comenzó un proceso creativo diferente a los que he vivido hasta ahora. Han sido pocos porque las primeras sesiones para personas adultas que hice eran un conjunto de tres o cuatro cuentos de autor o tradicionales que me habían gustado, que tal vez podían ser unidos por un hilo conductor. 
Luego vino DEL NORTE VENGO, basada en las vivencias e historias escuchadas en Escocia. Después, este.

Y la pasión me ha podido. Desde el principio dije a todo el que me quiso oír que estaba con una sesión sobre faros entre manos. Que se llamaría CASAS DE LUZ por la traducción literal del vocablo inglés LIGHTHOUSE. 
Y según iban avanzando los meses empecé a contar a mi gente las anécdotas que iba encontrando, a compartir datos, información curiosa o que me llamaba la atención. Todo el año los faros me han acompañado, han estado ahí. Y he ido tomando notas, escribiendo referencias, preguntando, leyendo. Todo iba a un bloc de notas en el móvil y a una carpeta en el escritorio del portátil. Según se iba acercando la fecha de estreno me daba más miedo sentarme a "cerrar" lo que sería la sesión. Pero ha sucedido. Una mañana me he sentado y las piezas del puzzle han encajado. Ya había suficiente como para revisar, reescribir, eliminar. Y eliminé del repertorio el cuento primigenio, el que había sido la razón para hacer la sesión. Se ve que encontré otras razones. Y bueno, ahora sí puedo contar. Llegó el mes. 

Lo más valioso del proceso ha sido el amor que me ha llegado de tantas formas. Todas las veces que alguna persona vio un faro estando de vacaciones o viviendo cerca de alguno y lo fotografió para enviármelo. Todas las reseñas o cubiertas de libros en librerías que trataban el tema, el envío de poemas, textos propios, canciones en las que aparecían. Una imagen de un escaparate con faros tamaño gigante con luz incluida, por si quería uno. Amigas, familia, que han venido conmigo a visitar faros, que me han dado la mano en el apasionamiento y no me han soltado. 

Mi casa de luz ha sido esa. Estreno una sesión repleta de cariño. No tengo ni idea de cómo irá, de cuántas veces se hará, de si gustará o no. No sé nada. Lo único que quiero y que me importa es contar, compartir las historias. Y tendré la suerte de poder hacerlo dos veces este mes. ¡Dos veces! Eso en una isla sin programación estable de narración para personas adultas es un lujazo. 

Y no estaré sola. Desde el principio imaginé la sesión junto a un chelo. Y podrá ser. Estará Silvia Díaz conmigo, arco en mano. 

Tengo tan poco miedo y tantas, tantas ganas. 

Les espero, familia. Ambas sesiones serán con aforo limitado. La del 20 de diciembre en el TEA requiere inscripción en este enlace en el que pronto encontrarán la información: http://www.bibliotecaspublicas.es/santacruztenerife/espo.htm

El 28 de diciembre en Adeje el aforo es limitado sin inscripción, pero allí cabe poquita gente, ténganlo en cuenta. 

Gracias. Gracias. Gracias. 

sábado, 17 de noviembre de 2018

QUIERES QUE TE CUENTE cumple 7 años. ¿Celebramos?


Este mes de noviembre es especial porque hace 7 años que creé este blog para compartir con quienes quisieran acercarse cuestiones relacionadas con la Narración Oral y la Literatura Infantil.
Han sido siete años resumidos en 250 entradas. El año más prolífico, 2012, el menos, 2014. El año 2015 repleto de Diario de una cuentera en Edimburgo. Los últimos, relatando proyectos que salen adelante, contando experiencias de formación, opinión sobre temas relacionados con mi profesión y ampliando la biblioteca de vuestro bebé con reseñas para esta franja de edad especialmente, entre otras cosas.
Siete años con 324,453 visitas.
Gracias.

¿Cómo me gustaría celebrarlo?
Me gustaría celebrarlo con ustedes compartiendo #Bocaditosdeálbum, que suelen gustar mucho.

¿Qué son los #Bocaditosdeálbum? Aquí te lo explico

¿En qué consistirá la celebración? En que me hagan llegar un #Bocadito de su álbum ilustrado favorito antes del 30 de noviembre.

¿Cómo se hace un #Bocadito?
Sacas una foto a una imagen de tu álbum ilustrado favorito. Uno que te guste especialmente. ¡Puedes elegirlo en familia! Envíame solo una imagen, sin texto preferiblemente.
Escoge un breve fragmento de texto que forme parte del álbum (No más de 10 palabras. Si no tiene texto, no hace falta. Y tampoco tiene que corresponder el texto a la página de la imagen que has escogido).
Y me envías imagen y texto. Añade también el título del libro, autor y editorial. ¡Y YA ESTÁ!

Te pongo un ejemplo de #Bocadito:

Durante el mes de diciembre iré colgando en Facebook, twitter e instagram (vivan las redes) los bocaditos que me envíen, etiquetándoles (no olviden decirme cuáles son sus cuentas para poderlo hacer).

¡Si te sientes muy inspirado/a puedes enviarme dos!

¿A dónde te enviamos los #Bocaditos? A cualquiera de mis cuentas de Facebook, a mi correo lauescuela@gmail.com o a mi teléfono si lo tienes.

¿Tienes alguna duda? Cuéntame. Y...

LET´S CELEBRATE! ¡POR MUCHOS AÑOS MÁS!

miércoles, 24 de octubre de 2018

Celebrando el Día de las Bibliotecas


Hoy se celebra el Día de la Bibliotecas que promueve la Asociación Española de Amigos del Libro Infantil y Juvenil, apoyada por el Ministerio de Cultura, en recuerdo de la destrucción de la Biblioteca de Sarajevo en 1992.

Mi trabajo se desarrolla en gran medida en estos espacios, que he ido convirtiendo lentamente, año tras año, en mi casa. Casas que visito mes tras mes como quien va a ver a la familia, en las que me siento acogida, en las que puedo desarrollar mi trabajo y dar rienda suelta a esta pasión incontrolada por la literatura infantil.

Las bibliotecas a las que voy son sus bibliotecarios y bibliotecarias casi más que los espacios que habitan. Voy a ellos y ellas. A su bienvenida, a su apoyo, a la charla que siempre acompaña el antes y después de las sesiones o la búsqueda de libros. Ellos y ellas mantienen la casa levantada a pesar de las inclemencias de los tiempos culturales, los colores de los partidos y los ires y venires de las partidas presupuestarias. Ellos y ellas le dan sentido al lugar y lo engrandecen.

Quiero agradecer especialmente, como siempre, a la Biblioteca Pública del Estado de Santa Cruz, de la mano de Susi, su buen hacer, su pasión y paciencia, sus intentos siempre de mantener el espacio vivo, cálido, habitable y lleno de personas pequeñas, usuarios y usuarias que vienen desde la barriga y que saben que aquí pueden encontrar su lugar.
También a mis otras casas: La Biblioteca Municipal Central (TEA), que este año además celebra su 130 cumpleaños, ¡ahí es nada!
La preciosa Biblioteca Municipal de La Laguna, que ha revivido de una forma maravillosa tras la llegada de Elena Cotarelo, su actual directora y que cuenta con un estupendo equipo de profesionales; la Biblioteca de la Villa de Candelaria, en mi pueblito frente al mar, que cuando está Toñi es como visitar a la tía que no te pone café y pastas porque no se puede comer allí.
La Biblioteca de Tabaiba. No he visto una con mejores vistas y mejor predisposición a celebrarlo todo, a mantener la biblioteca viva y actualizada.
La Biblioteca de Adeje, todas las de Arona, con su esfuerzo por llegar a la gente de los diferentes barrios.
Las Biblioteca de Los Realejos y de Icod de los Vinos, que reviven cada año con estupendos programas de animación lectora.
Y también las Bibliotecas de otras islas que estos últimos años me han acogido: Biblioteca Insular de Gran Canaria, Biblioteca Insular de Fuerteventura y Biblioteca Municipal de Lanzarote. 

Gracias, de corazón, gracias a todas y todos los que las mantienen vivas, gracias por ser el lugar en el que mi trabajo comenzó a desarrollarse y donde crece cada día. Donde espero seguir acudiendo siempre.

Hoy, por supuesto, celebro este día en una de ellas. Es un día especial, así que en la BIBLIOTECA MUNCIPAL CENTRAL (TEA) llevaré a cabo el taller ESCUCHA, BEBÉ, que estrené el año pasado en, cómo no, la Biblioteca Pública del Estado.

Gracias, bibliotecarios, bibliotecarias, por estar, por no decaer. Por recibirnos y acompañarnos. ¡FELIZ DÍA!

jueves, 4 de octubre de 2018

"¿Pagar por un taller o sesión de cuentos para mi hija? ¿Estamos locos?"


“La cultura se paga, pero si puedo ir gratis, mejor."

“Apoyo tu trabajo, pero solo si no tengo que pagar por él.”

“Quiero llevar a mi hijo/a a actividades culturales, al teatro, a sesiones de cuentos, a talleres, pero gratuito todo, gracias.”

“Ah, ¿pero tú cobras por eso que haces? Pensaba que era amor al arte”

Todo esto son frases que me han dicho o que he leído entre líneas. Este texto que escribo es un grito de defensa hacia mi presente y mi futuro, hacia mi realidad en el trabajo de la cultura, hacia esta profesión, como cualquier profesión artística.

Actuar a favor de un tejido en el que se puede crecer es necesario, no todo puede ser gratis. Pagar por ir a un concierto, por escuchar música o por un libro es poner en valor la creación artística. Pagar por ver una sesión de cuentos, también.

Voy a ser clara con una realidad que vivo: el hecho de que hay una demanda brutal en actividades dirigidas a bebés. Por ejemplo, el primer lunes del mes, en menos de una hora, se llenan 75 plazas para las actividades del mes en una biblioteca (y en todas las que la ofrecen), incluyendo lista de reserva.
Y podríamos añadir a todas las anteriores esta frase: “Me puedo pasar toda la mañana al teléfono para conseguir una plaza gratuita en una sesión de cuentos. Luego no la consigo y me molesta que no haya suficientes plazas. Mientras, una actividad que cuesta 6€ por unidad familiar (niño/a más dos acompañantes), una actividad similar, con un precio irrisorio, se queda con plazas libres” 

Se cancelan actividades con precios accesibles porque no hay demanda. Y no lo entiendo. Sí comprendo que todos los bolsillos no son iguales, que no siempre se puede. Y aparte de eso, ¿qué más? ¿No se puede o es que no se quiere? ¿Se pone en valor la actividad o se valora únicamente cuando no nos cuesta nada?

Me siento orgullosa de decir que en una hora se llenan todas las plazas para mi actividad, ¿pero el día en que no me subvencionen y tenga que cobrar entrada no podré trabajar porque no lo apoyarán?

Yo trabajo y cobro por mi trabajo. Y pago por mi trabajo como todo autónomo que se precie. La gente de la artesanía, la música, el teatro, el clown, la literatura, tanta gente. Hay subvenciones, sí. Hay apoyo de las instituciones públicas, sí. ¿Y qué más?

Me pregunto si lo estaremos haciendo mal, me pregunto.

Y sí, claro que sí, claro que sé que hay gente que paga, que apoya. También entiendo que no se paga por lo que no se conoce, que no todo vale, etc.
Solo digo.

martes, 18 de septiembre de 2018

Un Juan Arjona A Buen Paso

Hace unos días viajé a la isla de Gran Canaria y pude pasar un buen rato en la sección de la editorial A BUEN PASO que tienen en la Biblioteca Insular.

Hablar de la editorial A buen paso es hablar de Arianna Squilloni. Hablar de Arianna Squilloni es hablar de cuidado, de buen gusto, de mimo, de un esfuerzo sobrehumano y sobreeditora.

Les recomiendo muchísimo leer esta entrevista que le hicimos Pep Bruno y yo desde AEDA para que se hagan una idea de la filosofía de la editorial, del proceso de creación de los álbumes ilustrados, y muchas cosas más bien interesantes.

Los libros a los que tenía ganas de echar un buen vistazo era unos cuantos de Juan Arjona, escritor y narrador oral andaluz, de quien solo había leído, publicado por esta editorial, "Amiga gallina" y "Soy pequeñito", dos álbumes estupendos.

Por fin pude darme gusto y saqué de la estantería los dos Antoninos que había (dos de tres que hay publicados, los pueden ver en la foto abajo), y también encontré "Una vaca" y "Burro (el origen)"


Los Antoninos son de lectura obligatoria. ¡Qué ternura! ¡Qué buena mezcla entre lo poético y lo humorístico! ¡Qué fantástica relación entre lo que se cuenta y lo que se muestra en las imágenes! ¡Y qué divertido el hecho de que se sucedan!
Antonino y Oso comparten su vida. Son distintos, son independientes,  son amigos. En el libro de ANTONINO VA Y VIENE se nos muestra un Antonino ágil, dinámico, repleto de cosas por hacer. Y a un Oso tranquilo, expectante, que sabe recibir lo que Antonino trae entre viaje y viaje a lo largo de su ocupado día. En ANTONINO DE SUEÑO EN SUEÑO, la primera ilustración coincide con la última del libro anterior. No tengo ni idea de si este hecho se repite en el tercer libro que no he podido conocer, pero me ha parecido un guiño encantador y una sucesión de continuidad perfecta para esta serie estupenda ilustrada por Lluïsot. En este último libro, decía, ANTONINO va cambiando de un sueño a otro porque Oso se empeña en meterse en el suyo para ayudarle a solucionar los conflictos con los que se encuentra. Los he disfrutado mucho y los recomiendo absolutamente.


Cuando tomo un álbum por primera vez lo primero en lo que me fijo es en la cubierta, la contracubierta y las guardas. ¿Qué me cuentan? ¿Qué sé de la historia sólo con observar esto detenidamente? En "Una vaca", ilustrado por Luciano Lozano, definitivamente, se ve y se cuenta mucho. Con las guardas de inicio y final sabemos que una vaca ha cruzado la línea que separa el campo de la ciudad y que regresa. En su paso por la ciudad durante todo el día suceden las páginas del libro. Una serie de acontecimientos secuenciados en franjas horarias, aventuras de personajes anónimos y en principio ajenos a la vaca pero cuyo paso fortuito hace que sus destinos cambien. ¡Me encantó!


Por último, "Burro (el origen)", un libro con unas deliciosas ilustraciones también del fantástico Luciano Lozano, que realiza un trabajo impresionante, delicado y con muy buen gusto en este libro. Es la historia de un triste burro que conoce y se enamora de una ratita ¿presumida?. Es en realidad la historia de un héroe que en carnavales sería el rey, de lo fantástico que es disfrazándose de diferentes animales. (De verdad, ¡qué ilustraciones!). 

Todos son fantásticos libros para disfrutar de un ratito de lectura en familia, libros para mirar con calma y degustar con cariño. ¡Descubran a Juan Arjona, a A buen paso y todos los demás libros que no les he mostrado y me cuentan!

¡¡Seguimos!!