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domingo, 16 de junio de 2019

The Brave Squirrel, de la cocina en Escocia al escenario en Santa Cruz


The Brave Squirrel ha sido una de las experiencias más emocionantes que he vivido a nivel profesional. Ha supuesto un ejercicio de valentía. Me he sentido la propia ardilla valiente.

Un poco de contexto: la semana pasada estrenamos “The Brave Squirrel” (La ardilla valiente) en la Fundación Cajacanarias, dentro del programa educativo “Despertares”.


Después de la buena acogida que tuvo el espectáculo “En el bosque” con Isabel Bolívar, dirigido a alumnado de Educación Infantil, y sabiendo que trabajo también con cuentos en inglés, desde el programa Despertares me dijeron: nos gustaría programar un espectáculo de cuentos y música en inglés.

Y me puse manos a la obra.

Lo primero era atreverme. Era un verdadero reto. Proponer algo desde la nada, pensar en algo que fuera potente, interesante, que funcionara. Y empecé a darle vueltas: ¿Qué podía contar? ¿Cómo?
Y, casi sin pensarlo mucho, me vi a mí misma cuatro años atrás, en la cocina de David Campbell en Edimburgo. Aquel mediodía, después de almorzar (a las 12:30h), me dijo: te voy a contar una historia que seguro que te sirve para contar a los niños pequeños.

Y comenzó: Había una vez una ardilla que vivía en el bosque. Era pleno otoño y todas estaban muy ocupadas recolectando frutos para el invierno. Una mañana, mamá ardilla le dijo: “Pequeña ardilla, ¿eres lo suficientemente valiente como para adentrarte sola en el bosque a buscar frutos para el invierno?”
- Sí, mami, yo soy valiente -dijo la pequeña -¿A dónde voy?
-Tendrás que ir… a través del bosque, bordeando el río, pasando sobre el puente, subiendo al árbol, caminando por la rama que está sobre el lago y después encontrarás el árbol con los mejores frutos…

Y la pequeña ardilla se adentró en el bosque caminando, saltando, corriendo… dispuesta a conseguir su objetivo. No estaba sola en la proeza, contaba con un búho, un zorro y un conejo que le pondrían alguna prueba y también la ayudarían. Sobre todo a enfrentarse a la “terrible cosa del lago”.

Desde el principio me gustó la historia y pensé que algún día podría prepararla y contarla a los niños y niñas en la isla. Y sin embargo pasaban los años y hasta que no me propusieron esto, ese día no llegó. Aproveché que mi compañera Raquel López estaba viviendo con David y le pedí que grabara la historia y me la enviara. Y él, en la distancia y quién sabe si desde la cocina también, me la volvió a contar.

Teniendo ya la historia, hacía falta ponerla en pie. La música era absolutamente necesaria pero no la tocaría yo, como en ocasiones anteriores trabajando con Isabel. Necesitaba a un músico, y tuve claro desde el principio que necesitaba que tocara varios instrumentos, para dar un poco más de riqueza y variedad a la propuesta.

También necesitaba imagen. Lo imaginaba como un álbum ilustrado. Contando historias en inglés a los niños y niñas de infantil siempre uso libros álbum, y me apoyo en la imagen porque les ayuda a entender y seguir lo que está sucediendo.


Después de escribir y adaptar la historia que me había contado David, me di cuenta de que quería no solo imagen fija, sino alternar algo de animación con ilustraciones. Así, pensé en contactar con un/a ilustrador/a y que, posteriormente, Laura Baute Sanjuán, cuyo trabajo conocía de antemano, hiciera la animación. Me propuso crear ella misma las ilustraciones, y con esto aceptó la locura de unirse al proyecto. Diseñé torpemente explicándole qué quería y se puso manos a la obra con la propuesta dándole forma y sentido en lo que ha sido un trabajo arduo. Creó los personajes: la ardilla, su madre, el búho, zorro, conejo… creó los escenarios: el bosque, el puente, el árbol, el lago… y comenzó a trabajar en la animación.

Me ha preocupado todo el tiempo diferenciar la propuesta de narración con imagen de una película narrada. No es una película. En la pantalla no acontece todo lo que yo explico, sino que se muestran los escenarios y los personajes, así como los recorridos de la ardilla bosque arriba y bosque abajo. Por ejemplo: cuando digo que se encontró con un animal junto al río, aparece el zorro en la escena. La imagen se detiene, se queda como una ilustración fija, y se sigue contando el diálogo entre ellos. O, cuando la ardilla recuerda el camino que debe seguir, aparece un mapa en el que se mueven sus huellas. Y así, hemos creado un álbum ilustrado vivo.

El tema técnico era difícil de solucionar en un principio. ¿Cómo pasar las imágenes? ¿Tendríamos un ordenador en escena conectado al proyector y yo, mientras contaba, las podría pasar? Era complicado porque son muchos vídeos e imágenes fijas. ¿Y cómo resolverlo estéticamente?


Cuando se unió el músico Óscar Tiraida al proyecto, las piezas del puzle encajaron. Le conté todo, le mostré lo que llevábamos hecho. Creé las letras de las canciones (4 canciones que se repetirían varias veces durante el espectáculo) y entre los dos les pusimos melodía. Él hizo los arreglos y decidió: finalmente tocaría el piano, la guitarra y el ukelele. Y, además, para mi sorpresa, con una soltura y una profesionalidad inmensas, se encargaría de la parte técnica de la imagen. Tendría al lado el ordenador y manejaría vídeo y música en directo a la vez. Trabajar con Óscar ha sido un verdadero regalo. Su conexión y nivel de implicación con el proyecto ha sido tanta que ya no lo quiero imaginar sin él.

De esta manera tuvimos solucionada la puesta en escena: Óscar en el escenario con tres instrumentos y un ordenador, una pantalla gigante y otra pequeña frente a mí donde se va proyectando la imagen y yo, en medio, contando.

El diseño de luces y los medios técnicos, gracias al gran equipo de la Fundación, fue como recorrer un camino de rosas, contando también con que no llevamos escenografía.


Pensamos en un vestuario sencillo, similar en colores a la gama del bosque ilustrado por Laura y  que incluyera, por supuesto, NUTS.

Por otro lado y previamente, había preparado una Unidad Didáctica para el profesorado. No olvidemos que este espectáculo está diseñado para Educación Infantil. La idea es que las maestras puedan incluir algo relacionado con él en su propuesta curricular, y además, todo el trabajo previo a ver el espectáculo será bueno para la comprensión y disfrute del alumnado. En la unidad incluíamos vocabulario, imágenes y las canciones para que, si querían las fueran practicando. También tenían la “tarea” de traer una NUT (bellota) al espectáculo cuando vinieran, para interactuar con nosotros.

En fin, ya estábamos preparados para estrenar. Y así fue como la semana pasada disfrutamos de la presencia de más de 1800 niños y niñas de infantil de diferentes puntos de la isla. Hicimos dos sesiones por día del 12 al 14 de junio. Estos fueron los colegios que asistieron en esta ocasión: CEIP VIRGEN DE FATIMA, CEIP SAN MATIAS, CEIP ACENTEJO, CEIP LA MILAGROSA, CEIP CAMINO LARGO, ECHEYDE, INFANT FIRST LITTLE SCHOOL, CEIP MIGUEL PINTOR GONZALEZ, PUREZA DE MARIA, LA SALLE SAN ILDEFONSO, HOGAR ESCUELA, JULES VERNE, ESCUELAS PIAS QUISISANA, SAN JUAN BOSCO, CEIP SAN FERNANDO, MATIAS LLABRES, HOGAR ESCUELA, ONESIMO REDONDO, COLEGIO DECROLY.

La primera vez que escuchamos a los niños y niñas cantar con nosotros la canción del saludo porque la traían ya aprendida, nos emocionamos tremendamente. Nos miramos en escena con los pelos de punta. Después del primer día, de las dos primeras funciones, de la alegría de los niños y niñas y las maestras y sus comentarios, lo supimos: la propuesta funciona.


Funciona y nos ha dejado tremendamente contentos y con muchísimas ganas de seguir compartiéndola.

Esperamos que sea muy pronto. Mil gracias a la Fundación por darme la oportunidad. Me he sentido valiente, pero es fácil cuando te acompañan en el camino grandes profesionales como Óscar y Laura y el destino es un lugar en el que me siento como en casa: los niños y niñas de Educación Infantil.

Gracias, de corazón.

martes, 28 de mayo de 2019

Contando a mayores, medianos y pequeños.


Hoy he vivido una preciosa experiencia contando cuentos en el Colegio Echeyde I (Ofra) en el marco de un proyecto llamado SIMUL. Es un proyecto educativo intergeneracional financiado por el Área de Cultura del Cabildo de Tenerife y desarrollado por la Fundación ULL de Tenerife Educa que pretende trabajar aunando diferentes generaciones para el intercambio de conocimientos, valores y experiencias.

Y así, me han invitado a contar cuentos en una de las sesiones de cierre del proyecto en el que llevan trabajando estos meses.

En la primera sesión tuve como público a 80 niños y niñas de 3 y 4 años y un buen grupo de abuelos y abuelas.
Conté una sesión que tengo en mi repertorio habitual, pero cada vez que había que incluir alguna canción, como una nana, o alguna canción tradicional, preguntaba a las abuelas si se sabían alguna o si conocían alguna otra versión. A mitad de la sesión se generó un momento precioso en el que todos guardábamos absoluto silencio mientras una abuela, desde el público, cantaba un arrorró largo y profundo que nos emocionó.

La segunda sesión me ponía algo más nerviosa porque aunaba tres grupos de edades muy diferentes: niños y niñas de 5 años, un grupo de 3º de la ESO y más abuelos y abuelas.
Resultó que uno de los adolescentes tenía preparada una historia para contar y una de las abuelas traía un cuento cantado también, así que los intercalé entre mis cuentos, que constituyeron una sesión de álbumes pop-up, libros álbum y un cuento tradicional.
Conformaban un grupo muy respetuoso y encantador. Los adolescentes y los abuelos habían trabajado antes juntos y se sentaron alternándose, acompañándose, mezclándose entre ellos.


Fueron sesiones deliciosas, familiares, que fluyeron cómodas. Una experiencia preciosa, recomendable, para repetir.

Qué alegrías da este trabajo.
Mil gracias al colegio y a los responsables del proyecto, por contar conmigo.

martes, 21 de mayo de 2019

Leyendo a Andrés Montero

Hace poco más de una semana estuvo por casa Andrés Montero junto a Nicole Castillo, ya les contaba aquí que estuvieron programados en el Festival Encuentracuentos y pudimos disfrutar de su compañía unos cuantos días. Vienen de Chile y juntos forman el grupo La Matrioska.

A su paso, Andrés dejó tres de los libros que ha escrito. Dos me los comí en un día pero el tercero lo he ido masticando despacito.

El primero que leí fue "Tony Ninguno", un libro al que tenía muchas ganas. Esta novela fue reconocida con el X Premio Iberoamericano de Novela Elena Poniatowska. Está editado por La Pollera, 2017.
La cubierta atrae. Es una pintura titulada "El viejo circo sigue en pie", de Cristián Elizalde. Me encantó el detalle de que la ilustración continúa en la solapa de la cubierta delantera, mira:


Engancha desde el primer párrafo, al que volví una y otra vez durante mi lectura: "Después recordé que ya lo había visto desde el aire, mientras volaba de un trapecio a otro. Había divisado sus ojos absortos en mi vuelo, en mis manos seguras., (...). Estaba sentadito al lado del árabe, pero parecía querer elevarse conmigo (...)".

La historia está contada en primera persona por la protagonista, una joven trapecista que trabaja en el circo familiar de los Garmendia. Comienza con un árabe que llega al circo con un niño pequeño de la mano y los dos tomos de Las mil y una noches. Pide a la gente del circo que, a cambio de los libros, cuiden al niño por un rato. Pero no vuelve, de manera que el circo debe acogerlo. La niña le bautiza "Sahriyar", como el rey asesino de Las Mil y una Noches, aunque el resto le llama "Tony Ninguno", y su presencia marcará el devenir del circo durante los siguientes años.
Más adelante la chica se lesiona y decide aprenderse las historias de Sherezade. Un día, el dueño del circo le da permiso para contar esa noche en la función.
Una narradora oral contando dentro de una función de circo. Jamás había conocido un personaje así. . Y así, Sherezade cuenta pero también calla. ¡Y cuánto calla! Hay mucho que contar sobre esta novela, pero me callo yo también. Les invito a leerla. Solo diré que creo que es una novela valiente a nivel de temática y de estructura, con varias capas narrativas y relaciones intertextuales, que entremezcla fantásticamente ilusión y realidad. En fin, ha sido una lectura muy disfrutada.


El segundo libro que leí es una novela juvenil titulada "En el horizonte se dibuja un barco", editado por SM, 2018. Cuenta con una preciosa ilustración de cubierta de Adrián Gouet.

Está protagonizado por Gabriel, un muchacho solitario que un verano se descubre interesándose por la poesía al mismo tiempo que va conociendo el amor (y el desamor, claro).
Me gustó especialmente de este libro el modo tan realista en el que describe cómo un adolescente puede llegar a conocer y enamorarse de la poesía. El repentino interés tras descubrirse reflexionando, recordando algo que explicó un profesor o leyendo. Yo, concretamente, volví a mi adolescencia de un golpe y "me comí" el libro en un santiamén sintiendo esa nostalgia entremezclada con condescendencia con la que a veces nos vemos hacia atrás.


Por último, el más degustado y el que más me interesó: "Alguien toca a la puerta: leyendas chilenas", publicado por SM en la Serie Roja de El Barco de Vapor en 2016 y que ya va por la tercera edición en 2018.
El primer cuento que leí fue el primer cuento le escuché en el Festival y fue una experiencia curiosa verlo por escrito, ya que da pie a reflexionar sobre cómo cambian los cuentos desde lo escrito a lo oral, aunque lo hayas escrito tú desde la propia oralidad. Qué información previa aportaba en el oral y no en el escrito, qué acentos ponía, los ritmos, los silencios, las expresiones... todo eso que hace que el cuento, en la boca del narrador, viva. 
Es un libro creado a partir de los viajes y experiencias vividas por el autor, leyendas contadas y vividas en primera persona. Es, parece, el más personal, en el que más énfasis se pone en nuestro papel de narradores y narradoras. Andrés viaja, escucha, vive y cuenta, y parece, leyendo, que se le oye la voz.
Visité los caminos de Chile, aprendí muchísimo vocabulario, escuché cómo hablan allá los campesinos y demás protagonistas de las historias; sus diálogos son tan frescos que se pone de manifiesto la pura oralidad en el texto literario.
En fin, un verdadero disfrute. Léanlo, léanlo.

Gracias, Andrés.





domingo, 21 de abril de 2019

Los libros de Yaiza

Hace dos años Yaiza nos dio nuestra primera alegría: publicamos la historia de "Yaiza en el Rubicón", gracias al afán del Ayuntamiento de Yaiza, Lanzarote, que quería resaltar que la conquista de las islas comenzó en este municipio, que los normandos ubicaron en Yaiza la primera ciudad de las islas: San Marcial de Rubicón.

AQUÍ LES CONTÉ cómo fue todo, y es especialmente reseñable cómo este proyecto surge de la mano de Daniel Medina, Concejal de Cultura de Yaiza, y cómo a partir de su propuesta inicial, mi compañero Diego G. Reinfeld, el querido Nareme Melián (ilustrador) y yo nos ponemos manos a la obra.

Así nació esta niña y conocimos a su abuela Teguise, que cuenta a la niña las mejores historias que ha conocido nunca.


Dos años después, Yaiza ha crecido un poco y ha tenido que pasar el verano en casa de su otra abuela: Uga, viviendo la historia que ha salido publicada en este segundo libro: YAIZA Y EL CAMELLO DE UGA. 

Así cuenta la sinopsis: «Un día mamá me dijo: "Ya eres lo suficientemente mayor para pasar el verano con tu otra abuela". Fue así como cambió mi vida por completo: aprendí de las piedras, de las plantas y los camellos»

La experiencia de escribir este segundo libro ha sido fantástica. Partimos de la petición: "Queremos que hable de la importancia del camello en la historia de Lanzarote" y a partir de ahí debatimos y decidimos cómo enfocarla, dando nombre y personalidad a la otra abuela de la niña y otorgándole el conocimiento de las plantas y la personalidad a priori oscura y reservada de las "brujas canarias". 

Escribirla fue un juego encantador entre Diego y yo y el trabajo de Nareme con las ilustraciones, rotundamente delicioso. Lo presentamos hace unos meses en Yaiza, Lanzarote, y esta semana tan importante para los que amamos los libros, trabajamos en torno a ellos e incluso los escribimos, queremos sortear algunos ejemplares. 

¡¡Atento/a a nuestras redes!!




sábado, 9 de febrero de 2019

Regresando del FragaTCuenta


Vuelvo de unos días en el Festival FragaTCuenta, en Fraga, Huesca, donde he conocido a un
grupo de bibliotecarias guerreras que son capaces, con todas las ganas, generosidad y
apasionamiento, de sacar adelante un evento en el que participan 9 narradores y narradoras
que se reparten durante todo el mes. Eso en febrero, porque en cuanto arranca el mes de
marzo se deshacen en poesía, en rutas poéticas, en homenaje a los que llenan de versos la
región.
Un Festival alargado en el tiempo que se despliega por esta pequeña ciudad donde las
marquesinas de las paradas de guaguas, los hoteles, los restaurantes y las tiendas se llenan de
carteles que indican que estamos allí, que vamos a llegar, que vamos a contar o que ya hemos
estado.

He coincidido con Soraya HG de Unpuntocurioso y ha sido un verdadero regalo, una de esas
maravillas que regala la profesión. El encuentro y la familiaridad en un lugar desconocido y
nuevo.

He participado llevando a cabo tres sesiones escolares para alumnado de cinco años de
Educación Infantil de diferentes centros escolares: el Miguel Servet, que es un templo en el
que el buen hacer de Mariano Coronas se ha desplegado durante décadas (y se nota), El San
Jose Calasanz y el Santa Ana.
También una sesión para público familiar y otra para los bebés del centro infantil más cercano
a la biblioteca Gianni Rodari.


La Gianni Rodari es una biblioteca infantil, únicamente infantil. Con ese nombre solo se
auguran cosas buenas.

Cuenta con un estupendo fondo y una planta que ha crecido hasta el techo y tiene 16 años, tantos como la propia biblioteca. ¡Cuánto habrá escuchado!


Afuera, un parque infantil. Una biblioteca que tiene un parque. Jamás había visto algo igual. Y no solo eso, sino que en la entrada, junto a la puerta, tiene un poema de Karmelo Iribarren -quien me conoce sabe de mi debilidad por él-.


Ha sido una experiencia estupenda. Ver la cantidad de madres y padres que cuentan cuentos,
saber que existe el grupo de Atades, personas con diversidad funcional que cuentan cuentos y
dan talleres a otras personas para que se animen a hacerlo; sentir el interés, viniendo antes de
nuestras sesiones para charlar, para preguntar dudas, escucharnos, encontrarse con nosotras y
acogernos. Saber que hoy estarán contando, programadas por primera vez en el Castillo -que
no es castillo sino iglesia- de Fraga…

Muchísimas gracias, Ana, Rosana, Elena, Pili, Juan y demás equipo por invitarnos, por
acogernos, por el estupendo trabajo que hacen.

¡Seguimos!

domingo, 2 de diciembre de 2018

Casas de Luz


Es una suerte poder estrenar una sesión en diciembre. Es una suerte poder estrenar esta sesión, así, en general.
Hace un año y un mes, en Escocia, leí una historia, una leyenda Selkie recogida por Duncan Williamson y le dije a mi querido David Campbell: David, esta historia la quiero contar. Voy a crear una sesión sólo sobre faros para poder contarla. 
Pasábamos una semana juntos en aquellos días y durante varios se fue acordando de cosas y contándome. Me narró una leyenda escocesa sobre un faro, un sucedido real. También me habló del abuelo de Stevenson, que había construido un faro. Y esas fueron mis primeras anotaciones.

Decidida, a mi vuelta, escribí a Soledad Felloza, cuyo Festival Atlántica tiene el logo de un faro y le dije con esa impulsividad que en tantos líos me mete: Para marzo tendré lista una sesión sobre faros, me encantaría contarla en tu Festival. 
Pero la sesión no llegó a tiempo. Los faros necesitaban calma y en el Atlántica conté otras cosas.
Después sería en verano. Luego en octubre. Finalmente en diciembre.

A principios de este año mis compañeros Diego G. Reinfeld y Fabio González, que coordinan el ciclo de cuentos para personas adultas "Palabras Desnudas" en el TEA, solicitaron el envío de propuestas de sesiones y envié esta. Ya el título estaba claro y el contenido, en parte, también. 

Y entonces comenzó un proceso creativo diferente a los que he vivido hasta ahora. Han sido pocos porque las primeras sesiones para personas adultas que hice eran un conjunto de tres o cuatro cuentos de autor o tradicionales que me habían gustado, que tal vez podían ser unidos por un hilo conductor. 
Luego vino DEL NORTE VENGO, basada en las vivencias e historias escuchadas en Escocia. Después, este.

Y la pasión me ha podido. Desde el principio dije a todo el que me quiso oír que estaba con una sesión sobre faros entre manos. Que se llamaría CASAS DE LUZ por la traducción literal del vocablo inglés LIGHTHOUSE. 
Y según iban avanzando los meses empecé a contar a mi gente las anécdotas que iba encontrando, a compartir datos, información curiosa o que me llamaba la atención. Todo el año los faros me han acompañado, han estado ahí. Y he ido tomando notas, escribiendo referencias, preguntando, leyendo. Todo iba a un bloc de notas en el móvil y a una carpeta en el escritorio del portátil. Según se iba acercando la fecha de estreno me daba más miedo sentarme a "cerrar" lo que sería la sesión. Pero ha sucedido. Una mañana me he sentado y las piezas del puzzle han encajado. Ya había suficiente como para revisar, reescribir, eliminar. Y eliminé del repertorio el cuento primigenio, el que había sido la razón para hacer la sesión. Se ve que encontré otras razones. Y bueno, ahora sí puedo contar. Llegó el mes. 

Lo más valioso del proceso ha sido el amor que me ha llegado de tantas formas. Todas las veces que alguna persona vio un faro estando de vacaciones o viviendo cerca de alguno y lo fotografió para enviármelo. Todas las reseñas o cubiertas de libros en librerías que trataban el tema, el envío de poemas, textos propios, canciones en las que aparecían. Una imagen de un escaparate con faros tamaño gigante con luz incluida, por si quería uno. Amigas, familia, que han venido conmigo a visitar faros, que me han dado la mano en el apasionamiento y no me han soltado. 

Mi casa de luz ha sido esa. Estreno una sesión repleta de cariño. No tengo ni idea de cómo irá, de cuántas veces se hará, de si gustará o no. No sé nada. Lo único que quiero y que me importa es contar, compartir las historias. Y tendré la suerte de poder hacerlo dos veces este mes. ¡Dos veces! Eso en una isla sin programación estable de narración para personas adultas es un lujazo. 

Y no estaré sola. Desde el principio imaginé la sesión junto a un chelo. Y podrá ser. Estará Silvia Díaz conmigo, arco en mano. 

Tengo tan poco miedo y tantas, tantas ganas. 

Les espero, familia. Ambas sesiones serán con aforo limitado. La del 20 de diciembre en el TEA requiere inscripción en este enlace en el que pronto encontrarán la información: http://www.bibliotecaspublicas.es/santacruztenerife/espo.htm

El 28 de diciembre en Adeje el aforo es limitado sin inscripción, pero allí cabe poquita gente, ténganlo en cuenta. 

Gracias. Gracias. Gracias. 

domingo, 9 de septiembre de 2018

Mis cuentos y yo en Perú. Todas las palabras, todas.


Para despedir un verano intenso, repleto de formación, viajes, trabajo y algo de descanso, he viajado del 22 de agosto al 3 de septiembre a Perú para formar parte del Festival Internacional de Narración Oral del Perú "Todas las palabras, todas", un proyecto artístico social con características particulares, ya que es de autogestión descentralizada con presencia permanente en diferentes regiones del país, donde los artistas invitados tejen un entramado de actividades en algunos casos de manera simultánea.
Invitada por Wayqui, compañero narrador peruano con el que he compartido experiencias anteriores en Escocia, contadas aquí, y aquí, no podía no acudir a la llamada.
Mi participación consistió en llevar a cabo sesiones de cuentos para público adulto, adolescente, familiar, infantil y para bebés, así como un pequeño taller sobre contar cuentos con libro álbum.

Muchas horas de aviones, aeropuertos y retrasos me cayeron a la espalda tanto en la ida como en la vuelta, pero merecieron todas las alegrías. A la ida, por lo que venía. A la vuelta, por lo que me traigo.
Del viaje, seis días los pasé en Cusco, dos en Machu Picchu y dos en Lima.

Rubén López y yo, con la muestra gráfica de que él no sufrió mal de altura y yo sí. (Lo del Altivital funciona. Si alguna vez van y sufren, cómprenlo). 

Nada más llegar conocí a Rubén López, narrador argentino con el que (hasta entonces no lo supe) compartiría todo el tiempo del mundo: todas las comidas, todos los paseos, técnicamente todas las sesiones de cuentos. Con él pasé el mal de altura, el dolor de garganta, los caminos y los escenarios cantando, contando y recitando, las visitas a los templos, santuarios, todo.
No hubo forma de conocerlo, al menos un poco, sin quererlo. En este tipo de eventos, donde pasas tanto tiempo con la misma gente, las relaciones humanas se convierten en la base de la experiencia que tendrás. Cuando es la humildad la que te tiende la mano, cuando lo que encuentras es claridad, comodidad, simpatía, facilidades... no queda otra que agarrar esa mano con fuerza y agradecer, y disfrutar. Y eso hicimos.

Las actividades comenzaron en Cusco el jueves 23 de agosto, inaugurando el festival en el local llamado La Esencia. Pequeño, acogedor, donde me invitaron a mate de coca para el mal de altura. Compartí sesión de cuentos para público adulto y algunos niños con Rubén López de Argentina y Ulla Suokko de Finlandia. En este local las sesiones suelen ser gratuitas, pero en esta ocasión se cobró entrada y, para sorpresa de la organización, fue bastante bien. El lugar, lleno y nosotros encantados.


El sábado 25, también en Cusco, conté en un teatro llamado “Casa Darte” para público infantil/familiar. Fue una sesión muy íntima y tranquila en un lugar alternativo, regentado por artistas y que ofrece un espacio fantástico para actuar, ensayar, etc. Un lugar que necesita y merece todo el apoyo, que lucha por sacar adelante una programación de calidad con formaciones constantes y muy buenos productos en cartel.



La siguiente sesión fue el domingo 26 de agosto en el marco de la Feria Internacional del Libro de Cusco, donde compartí escenario con Rubén y Miguel Álvarez de Perú.


La sesión se llevó a cabo en el Paraninfo de la Universidad, en la plaza de armas de Cusco para más de cien personas (en su mayoría adolescentes y familias) que vinieron a escuchar. Mientras contábamos, afuera la algarabía llenaba las calles. Procesiones, desfiles, una fiesta que hacía tan difícil caminar que parecía la calle San José en Carnavales en Santa Cruz.

Miguel Álvarez (al que llaman El Chato porque es chiquito y que dice que no soy española sino cubana o vetetúasaberdedónde por el acento) arrancó la sesión con su guitarra y una cercanía que hizo que un escenario tal alto y separado del público como era, pareciera inexistente. Luego Rubén López, con una ternura y alegría inmensos, continuó contando y cerré yo. Una experiencia fantástica.

Ulla Suokko, Rubén López y yo en la cima del mundo. (O eso creí).  Es el templo de Saqsaywaman.

Cuando no había sesiones, había paseos. Decir que Cusco es preciosa es como describir a un pájaro diciendo que tiene plumas. Hay que verle los colores, escuchar su canto, saber lo que come, oler el bosque en el que vive. Cusco es el ombligo del mundo, la ciudad con forma de Puma desde el aire, la ciudad sagrada Inka, lo que fue el centro físico, político y espiritual del universo Inka. A Cusco hay que caminarla, degustarla y maravillarse del impresionante barrio de San Blas y de todos los caminos Inka que puedan andarse. Por suerte tuvimos a la mejor guía: Ulla Suokko, narradora y artista multidisciplinar que nació en Finlandia pero vive en Cusco, sabe Quechua y baila flamenco. Fotografió y nos contó las mejores historias por los caminos. Vaya para ella y su generosidad mi agradecimiento entero. 

Calle donde me alojé en el barrio de San Blas (esquina de Carmen alto con Atoqsaykuchi, que significa en quechua donde se cansa el zorro). 

Las sesiones en los colegios se sucedieron tres mañanas seguidas. Contábamos en el Colegio La Salle o venían ellos a escucharnos al salón de actos del ICPNAC ((Instituto Cultural Peruano Norteamericano del Cusco). Contamos a primaria y a secundaria. Sesiones colectivas, un cuento cada uno o poco más. Un lujo. Un público que, pese a que no suele escuchar cuentos, se regaló, se dio, participó, jugó, nos hizo sentir que estábamos donde debíamos.

Compartiendo sesión con Rubén López en el ICPNAC

Tras una de las sesiones en el colegio, unas niñas se acercaron y me dijeron: "Cuenta más cuentos" y les dije que no podía, y pidieron: "Unisito nomás". Y no podía. Y me pidieron autógrafos. Y acabé firmando una montaña de manos locas. 


El viernes 31 de agosto contamos en un fantástico teatro en Machu Picchu pueblo. Después de visitar el santuario y las aguas termales, con las energías limpias y la alegría toda, la sesión fluyó como sola. ¡Normal! ¡Qué experiencia!

Con Wayqui en la cima del mundo. (O eso creí). 

Escenario del teatro de Machu Picchu. El mejor espacio en el que estuvimos. 

Después, ya en Lima, vinieron dos sesiones preciosas, las últimas del viaje: una de Bebecuentos en un Centro llamado La Comunidad, donde trabajan atención temprana y especializada en la primera infancia. Un lugar acogedor y amable que se llenó de familias y de abuelas cuentacuentos que trabajaban en la Casa de la Literatura Peruana y tenían allí una Bebeteca. Apoyaron, cantaron y rieron como bebés. Un gusto. 


La otra sesión fue algo más dura, en la sala de Hemato Oncología del Hospital Almenara. Al llegar nos colocaron mascarilla, gorro y bata, y me sentí desaparecer. Contar con mascarilla me pareció al inicio un reto, pero después de llevar contando un rato, cuando te acostumbras a esa manera del aire de entrar y salir, cuando te fijas en los ojos, en todo lo que dicen los ojos que escuchan, cuando eso es lo único de contacto directo que tienes, eso y la voz, no hay nada complicado. Se escucha y se cuenta distinto en este lugar. Las risas de los niños/as suenan distintas y el agradecimiento de los padres se sentía como si hubiéramos llevado agua y alisios al desierto. Muy, muy emocionante.


Me he vuelto encantada. Ha sido una experiencia maravillosa. Los cuentos y la emoción, universales. Nos une lo mismo. Y eso me traigo. Eso y los colores. Todos los colores, todos. 

Gracias. GRACIAS. A la organización (Wayqui, Guille y demás), a los compañeros/as (Rubén, Chato, Ulla, Alina), a la vida. GRACIAS.



sábado, 30 de junio de 2018

No se vuelve de la escuela

De la Escuela de Verano de AEDA de este año es difícil volver.
Es difícil decir adiós a tantas voces amigas, a los brazos, las voces y los ojos que acompañan, protegen y muestran. Ha sido una fiesta y la resaca permanece.

Comenzó con la Jornada destinada al álbum ilustrado que arrancó conociendo a Cecilia Silva-Díaz y continuó con la participación brutal de dos compañeras de oficio a las que admiro aún más si cabe: Alicia Bululú y Mon Más. Finalizó con la conferencia del querido Nono Granero y hubo un par de descubrimientos más por el camino. Llevar a cabo el taller Contar para bebés fue sencillo, fue agradable, fue bello, fue compartir entre compañeros/as.


Y luego arrancó la escuela y hemos disfrutado cuatro mañanas intensas con Celso Fernández Sanmartín y los compañeros y compañeras del curso, y esto que me ha llenado tanto que me voy desbordando por las calles.


De un curso de 20 horas como el de este año no se vuelve, se queda una prendida, a saber si para siempre.
Aprendí qué es el aire del lobo, la perseverancia de la nieve atravesando el suelo, que hablar del tiempo es poner la base para la empanada, que nadie nos va a contar quién nos quiere salvo nosotros mismos, que los cuentos tratan lo mismo de lo que trata la vida, que las campanas hablan, que no es lo mismo contar teniendo alguien a quien agradecerle, que no hay ningún marinero que cuente mal, que entre AQUÍ y ALLÍ están todas las historias que luego puedes contar, que hay silencios sólidos, que historias de vida es lo que tenemos, que somos las personas de las que hablamos. Que para contar no hay más que vivir. Que nunca hay que dejar la verdad por debajo, que lo superfluo es el estilo. Que la abuela de Israel le quiso como supo y Álvaro, cuando se hizo mayor y volvió a escuchar a la suya, la escuchó distinto. Que un señor se murió con la pena de que no le creyeran algo que le pasó. Que a las Arceas les comen el cerebro, que estimemos lo que hagamos y hagamos lo que estimemos. Y me llevo a Antoni Benaiges, que lo fusilaron antes de que pudiera llevar a sus alumnos a ver el mar por primera vez. Y a las viejitas y viejitos de la residencia, con sus zapatillas de levantar rellenas de bolas de navidad encendidas, y a los libros de poesía y a la pandereta.


Me llevo los sobres escritos por Celso, las notas en sus manos, sus dedos, su brazo, las cartas, las postales, su sensibilidad y vehemencia, el modo en que conmueve, su forma sherezadiana de decir que nos lo cuenta mañana. Todo.

Me llevo la generosidad de mis compañeros/as. A Sandra, que me contó sobre la niña que fue gaita después de morir, a Iñaki, que cavó la tumba de sus abuelos. A Nicole, que nos habló sobre sonreír a la muerte, a Elena, que se salvó, a Caxoto, que sí que lo recuerdan, a Estibi y las papas con salsa de berenjenas, a Néstor y Tania, a Alberto y la Alisa, que al menos eso quedaba. A todas y todos los que me falta nombrar. Gracias por la emoción compartida, por sabernos distintos a partir de ahora y unidos por otros hilos.


Un gustazo de experiencias compartidas, de fiesta, de retos, de ratos de almuerzos y paseos, de risas y complicidad. Hoy regreso a casa, pero todos ustedes se vienen conmigo. Al sol, a tender los huesos calados.

Gracias, equipazo de escuela (Pep, Raquel, Alberto, Elia, Mario), por tan fantástico curro y organización.

Hasta el próximo año. O no. O sí. O también.

PD: gracias, Néstor.




jueves, 21 de junio de 2018

Contar libro álbum a bebés

Está siendo un junio como si fuera un abril. Florecen los retos y el ritmo se multiplica para poder alcanzarlo todo. Así llegaré a la V ESCUELA DE VERANO DE AEDA que este año tendrá lugar en Graus, Huesca.

Antes de comenzar la escuela, desde hace cuatro ediciones se celebra una Jornada formativa sobre Narración Oral y Lectura que cada año versa sobre un tema específico. Este año el tema escogido ha sido, para mi entera felicidad, "Contar con libro álbum". Aquí tienen el programa de la Jornada para que echen un vistazo a tanta maravilla. 

Podré conocer finalmente a Cecilia Silva Díaz, cuyos estudios sigo desde que, hace años, empecé a profundizar en el libro álbum. También podré asistir a la mesa de experiencias que tendrá lugar con fantásticos compañeros de profesión que trabajan con libro: Nono Granero, Alicia Bululú, Mon Mas... 


Por la tarde tendrán lugar los talleres y participaré con uno de dos horas titulado "Contar libro álbum a bebés". Serán cuatro talleres simultáneos con diferentes centros de interés entre los que los asistentes tendrán que elegir.

Me he puesto manos a la obra para aunar las ideas relacionadas con el libro álbum y mi trabajo con los bebés y concentrarlas en un taller informativo pero también práctico en el que la gente pueda analizar, debatir y crear. ¡Qué ganas!


Me he emocionado de lo lindo seleccionado ilustraciones de Noemí Villamuza para que también cuenten cosas en el Power Point, ya que la ternura y exquisitez con que trabaja encaja perfectamente con las ideas que quiero transmitir en el trabajo con bebés.

En fin, tiempo de compartir, tiempo de aprender, tiempo de disfrutar. ¡Seguimos!

Actividad patrocinada por CANARIAS CREA 




viernes, 8 de junio de 2018

Los cuentos enmarañados de Diego G. Reinfeld

He tenido la suerte de poder acudir a la sesión de cuentos para personas adultas de mi compañero Diego G. Reinfeld titulada “Cuentos enmarañados” y quiero escribir esta breve entrada para plasmar de alguna manera la emoción que queda después de ver algo tan bien hecho. Esas cosas que cuando las vives las tienes que compartir, porque se trata de vivir para contarla, de revivirlo mientras se narra, como un buen libro o una buena peli.
Se realizó en la Fundación Cajacanarias, un lugar que ha comenzado a programar cuentos para todas las edades y que ha incluido los cuentos para adultos por primera vez este año.


Fue una sesión que comienza con un pacto y continúa con una canción. Ya empieza bien. Nos invita a crear una película con lo que vamos a escuchar. Y eso hacemos, una película. Una de esas pelis con una banda sonora repleta de chelos (al menos en mi mente). Una de esas pelis con algunos fundidos en negro, con historias paralelas, de varios personajes que enmarañan sus historias unos con otros.

No puedo decir mucho porque sería desvelar el auténtico secreto de la maravilla: escucharlo en directo y entender lo que cada uno quiera, pero sí puedo contar que es una sesión repleta de poesía, de realismo mágico, que encandila desde la primera historia: un hombre vende enciclopedias pero en realidad cuenta historias, vende sueños, esperanza, alegría, le esperan como al buen narrador que va a abrirnos los ojos a otros mundos, un hombre que sabe, con mirarnos a los ojos, cosas que nos paralizarían o nos devolverían la vida. Y tras su historia, otras cuatro, que se encadenan con un hilo conductor definido y sorprendente. El final, absolutamente maravilloso, un desenlace en el que todas las preguntas, o casi todas, encuentran respuestas, se generan otras tantas y se queda en el aire ese olor agridulce a flores de cementerio, ese olor a vida encharcada en ausencia, ese olor a muerte que no lo es, a cambio, a recrear y recreer, volver a creer en lo que no era posible.

La que queda es una sensación de puro goce estético tras haber escuchado, es decir: una experiencia sensorial. De esas sesiones de las que sales queriendo ser mejor narradora pero también mejor persona, mejor humana, mejor ser vivo.

Todo lo contado es de creación propia, narrado con una voz honesta, sincera, profunda, de los que se entregan y se emocionan cuando lo hacen.

Es un lujo descubrir a las personas que cuentan a través de lo que cuentan. Y sobre todo cuando se trata de un compañero con el que he compartido tanto camino, desde hace tantísimos años.

A la fantástica experiencia se le sumó tener a una amiga embarazada a mi lado y sentir las patadas de la bebé en su vientre mientras escuchaba, como quien empuja la vida para agarrarse a las historias.

En fin, estoy tan agradecida por tantas cosas… pero bueno, de entre todas ellas, hoy escojo agradecer a Diego este trabajo impecable.

¡Seguimos!

sábado, 2 de junio de 2018

Mujeres en la literatura infantil y juvenil


El pasado viernes 25 de mayo tuvo lugar en La casa del baobab una tertulia sobre "Mujeres en la literatura infantil y juvenil".

La propuesta surge desde las propias libreras, que llevaban mucho tiempo gestando en sus cabezas un encuentro de estas características, principalmente para aunar mujeres que trabajaran en el ámbito de la literatura infantil y que pudieran reflexionar juntas desde la experiencia personal y profesional sobre algunos aspectos.


Así fue como nos convocaron a 7 mujeres y una moderadora:

- Isabel Ruiz Ruiz, ilustradora

- Sonia Saavedra, escritora

- Alicia Borges, ilustradora

- Elsa Estrada, ilustradora

- Lola Suárez, escritora

- Itziar Fernández Cortés, escritora

-La que escribe, como narradora de cuentos.

Inmaculada Hernández, filóloga, moderaba,

La tertulia comenzó con Inmaculada presentando brevemente a cada una, que habíamos respondido a la pregunta "¿Qué libro les ha marcado?". Después vino el por qué de esta tertulia: la necesidad, en el día a día profesional, de responder a las necesidades y solicitudes de padres, madres y profesorado que busca literatura como vía para tratar en sus casas o en las aulas situaciones que requieren promover valores de igualdad, tolerancia, respeto y demás.


Cada vez nos encontramos todos/as con más situaciones de este tipo, con más preocupación por la educación en igualdad.

De esta manera, decidieron contar con siete mujeres emprendedoras que en sus respectivas profesiones están llevando a cabo proyectos encaminados a cómo las libreras entienden la literatura y su mundo.

Así, se lanzaron algunos temas, en los que también participó el público asistente:

-  Desde la experiencia de cada una como lectora, alumna, hija, madre, escritora, profesional, ¿cómo ha vivido a lo largo de su vida el papel de la mujer en la literatura?

- ¿Cómo valoran en estos últimos tiempos la visibilización que se le está dando a la mujer en los cuentos infantiles?

-  ¿Qué papel juega la comunidad educativa en transmitir valores de igualdad?

-¿Qué llevó/a a cada una escribir/ilustrar/narrar historias que promueven valores de igualdad y donde la mujer tiene un papel relevante?

También hablamos de si, como mujeres, habíamos sentido en algún momento que nos era más complicado acceder a puestos de trabajo, posiciones de poder y demás.


Fue una charla que se me hizo corta, con muchos temas interesantísimos que requieren mucho tiempo para ahondar y debatir. Agradezco enormemente a estas fantásticas libreras su trabajo y su propuesta y esperemos que pronto podamos repetir.

¡Seguimos!


miércoles, 30 de mayo de 2018

GIANTS are GIANTS

Esta pasada semana he vivido una experiencia fantástica. He tenido en casa alojándose a dos  narradores impresionantes: Alice Fernbank y Svend-Erik Engh. Ella inglesa y él danés, viven ahora en Escocia, donde les conocí hace unos años. Juntos miden 3, 85 metros, juntos calzan una talla 94, juntos han conformado la propuesta GIANTS, storytelling performances and workshops.


Alice es una muy buena amiga, así que la "obligué" a visitarme en Tenerife. Aprovechamos que venían para proponer a algunos centros escolares (IES) que llevaran a cabo sus sesiones y talleres y ha sido un absoluto éxito. Un lujo poder verles y disfrutarles. A ellos y al alumnado que ha sido partícipe. Acudieron al IES Cabrera Pinto en La laguna y al Colegio Hispano Británico. En ambos centros para alumnado de 2ºESO.

GIANTS propone, desde la Narración Oral, hacer que se diviertan y disfruten escuchando historias. Después, que hagan eso mismo pero contando la historia.
El alumnado desarrolla vocabulario, gana confianza en inglés y sobre todo trabaja y disfruta en equipo.

Cuando comienza todo, los dos giants se presentan como gente alta que son y explican que van a contar historias de gigantes. Antes de empezar hacen un breve repaso de algunas palabras que puedan generar dificultad (piden al alumnado que adivinen el significado o que lo describan en inglés si saben. Como ellos no hablan español los chicos y chicas se esfuerzan bastante en hacerse entender).
Después les muestran algunas frases clave que puede que se repitan más de una vez para facilitar comprensión y futura participación. Y comienza la historia.

Cuando termina la sesión de cuentos el alumnado recibe un taller sobre uno de los cuentos que han escuchado.
Se realiza un calentamiento físico y vocal y se divide el cuento contado en cinco o seis escenas. El alumnado se divide en grupos y en pocos minutos tienen que preparar una freeze frame, una imagen congelada de cada escena. Tienen que trabajar en grupo y decidir qué personaje u objeto es cada uno, dialogando siempre en inglés.

Después de este divertido ejercicio cada grupo se encargará de representar escénicamente una parte del cuento, de modo que entre toda la clase se cuente la historia. Sólo se les dan algunas frases tipo que pueden ayudarles pero el resto del lenguaje es natural, creativo, que sale de ellos. ¡En apenas cinco minutos hicieron maravillas!


La implicación y motivación de los chicos y chicas fue total. Mostraban admiración y curiosidad constantes, disfrutaron del proceso y yo me enamoré viéndoles. Me parece una propuesta riquísima para introducir la Narración Oral en las aulas de secundaria y para potenciar el disfrute en inglés.

Anécdota final: en uno de los centros, un docente tiene allí a su hija y les contó que la chica llegó a casa esa tarde y habló durante media hora seguida de la experiencia que había tenido con ellos, con un nivel de motivación tan alto que se quedaron asombrados. "Nunca había hablado tanto tiempo y con tantas ganas de algo que hubiera hecho en el colegio".
Pues eso. 

Ya se han marchado, pero estoy segura de que estos gigantes volverán.