Ya son veintidós ediciones de las que he disfrutado justo la mitad. Este año el tema protagonista ha sido el AGUA, y mi querido Nareme Melián ha sido el ilustrador del cartel. Me he traído una camiseta y todo, al más puro estilo fan.
Fue un lujo volver a ver a Carles García (La Rioja), disfrutando más que nunca, y a Martha Escudero (México/Barcelona) fuerte y dispuesta; a Iñaki Carretero (País Vasco) dándolo todo y más durante tantas semanas.
Una suerte volver a disfrutar de la serenidad de Mohammed Hammu (Norte de África), el arrojo de Benita Prieto (Brasil), la alegría de Rafael Ordóñez (Madrid), el saber hacer de Mar González (Barcelona).
Conocí a Pedro Mario López (Cuba) y a Ana Larat (Francia), y volví a disfrutar en plazas y patios de mis queridos compañeros de isla y profesión: Héctor Ruiz, Diego González, María Kapitán, Juan Carlos Toste y Andrés Novoa. Una suerte.
Una de las cosas que más me gustó este año fue todos los emplazamientos nuevos en la naturaleza. Lugares que no conocía de Los Silos y que me fueron presentados a través de su historia y de cuentos.
Y, bueno, dejo para el final uno de los encuentros que más me emocionaron: ¡¡¡¡¡conocí a NOEMÍ VILLAMUZA!!!!!. Puede parecer normal, pero poder hacer un sencillo taller con ella o hablar un ratito me conmovió. Uno de los primeros álbumes ilustrados que conté fue DE VERDAD QUE NO PODÍA y le tengo un cariño especial a su delicioso, delicado y cuidado trabajo. ¡¡Gracias por traerla, Ernesto!!
Pasaron muchísimas más cosas que no pude ver pero que Isa Robayna captó maravillosamente con su cámara y su disposición. Pueden ver todo en el blog de la web del Festival o en el Facebook.
Y gracias un año más a todo el equipo que conforma el Festival por un trabajo duro e impecable.
Gracias, Claudia Macchi, por venir desde tan lejos y dejarte disfrutar tanto, Juan Carlos, por compartir conmigo casa y ronquidos. Familias de la biblioteca de Santa Cruz, siempre es un placer verlas.
Compañeros, amigos, un lujo encontrarnos entre, con y a través de las historias.
Vuelvo gorda de cuentos, alta de cariño, rizada de ganas, con ganas de ser mejor narradora, de contar, escuchar y ver más. Madre, qué suerte de profesión.
¡¡¡Hasta el próximo año!!!






















