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lunes, 5 de septiembre de 2016

CUENTÓPOLIS

Hoy comparto con ustedes una estupenda noticia: ayer se llevó a cabo el lanzamiento en papel de la revista KidsLife, que nace desde la necesidad de algunos padres y madres de  una guía de actividades y lugares relacionados con la educación y el tiempo libre de niños/as de hasta 12 años.
KidsLife será bimensual y se repartirá por los colegios, así como en centros culturales y empresas relacionadas con el mundo infantil. Cuenta con una estupenda agenda y con contenidos muy variados: literatura infantil, salud, creatividad, ocio, etc.

Pueden visitar la página web www.kidslife.es e incluso descargar la primera edición en papel de la revista. También pueden seguirles en su página de Facebook.

Yo estoy encantada de formar parte de ella con la sección CUENTÓPOLIS, donde cada bimestre en papel y cada mes en edición digital participaré a través de esta ventana a la Literatura Infantil con breves artículos relacionados con la literatura infantil, actividades para crear y divertirnos en familia y mucho más. También encontrarán la sección CUENTOPOLIBROS, donde reseño brevemente algunas lecturas que considero recomendables para niños/as de todas las edades y un libro en inglés.  

Laura Escuela Cuentópolis recomendación libros

Comienza la aventura. En la web, este mes, el artículo es “Contar cuentos a los hijos,contar cuentos a los padres” y en la revista, “¿Prefieres el libro o la película?”


Espero que les resulte de interés. 

¡Seguimos!

lunes, 18 de julio de 2016

¿Contar con libro o sin libro?

En el arte de contar cuentos lo primero es la historia. No. Lo primero es lo que nosotros queremos contar al elegir esa historia. No. Lo primero es cómo contar. O a quién contar. O dónde. No. Lo primero es querer. Querer contar una historia.

Yo quise contar cuando, hace nueve años, Ernesto Rodríguez Abad me preguntó si quería formar parte de un taller de cuentos tradicionales en el que contaríamos a niños. Tres personas, cada uno una parte del cuento. Después, ese mismo año, en el Festival de Los Silos, hice un taller con Pep Durán. Este hombre, del que me enamoré desde el minuto uno, nos hizo escoger a cada uno un álbum y compartirlo con los demás. Yo escogí CASI, de Peter H. Reynolds. Estaba en catalán pero igualmente lo conté. Y me enamoré del libro. Y de contar. Se ve que por aquel entonces me enamoraba con facilidad.
A partir de ahí los libros álbum aparecieron en mi vida y no han dejado de hacerlo. Manuel Abril hablando sobre álbumes y Silvia Torrents, que por aquel entonces contaba con libro, me abrieron una puerta que no he querido volver a cerrar.

Cuento con libro. Quiero contar con libro. Me apasionan los álbumes. Cuento con libro en mis sesiones familiares. Me siento bien, cómoda, contenta. Tan cómoda y tan contenta que hasta hace bien poco no he empezado a preguntarme por qué cuento con libro. Para qué. Así que he empezado a hacerme algunas preguntas:

¿Son todos los libros álbum oralizables?
¿Cuándo contar con libro y sin libro?
¿Hasta qué punto tiene sentido contar un álbum puro si no cuentas con el libro?

Todos los libros álbum no son oralizables. De eso se encarga el texto. Hay textos tremendamente poéticos o que funcionan como pinceladas literarias a la ilustración, que es la verdaderamente narrativa. Si apenas hay narrativa textual... ¿qué puedo contar? Tendría que convertir la imagen en texto. ¿Merece esto la pena? Depende del libro. Depende de a quién le contemos y para qué.
Hay un álbum maravilloso que me viene a la cabeza: SOY UN ARTISTA. En él, Marta Altés nos presenta una historia llena de ironía en la que el texto consiste en que un niño cuenta en primera persona cómo todo le inspira, es un artista, es un genio… y la imagen muestra cómo su madre no se siente tan entusiasta como él con su arte, ya que va haciendo la casa un desastre.
Desde mi experiencia personal este libro tal cual está es difícilmente oralizable. Es compartible, es observable, lo vemos juntos y lo disfrutamos, pero yo no lo incluiría en una sesión de cuentos. 
No siempre es así. Hay muchos libros que no tienen texto pero que uno se inventa y funcionan de maravilla. Hay veces en que ni siquiera tienen que tener texto y uno no dice nada y el libro funciona y lo hace todo. Muchos suelen ser libros juego, puntos de partida, pero yo hablo de los álbumes en los que el texto y la imagen se complementan de tal modo que uno sin el otro no tendría sentido. 

Veamos el ejemplo de LA CASA DE MI ABUELA, de Pep Bruno y Matteo Gubellini. En el libro un niño cuenta en primera persona que es su cumpleaños. Su abuela ha olvidado la tarta y él debe ir hasta su casa atravesando el bosque para ir a buscarla. Cuando entra, un montón de seres le dificultan la entrada o parece que le persiguen. El texto no nombra quiénes son, pero vemos un vampiro, a Frankestein, un esqueleto… y las ilustraciones nos muestran finalmente que su abuela es una bruja. El texto no nombra absolutamente nada de esto. Si contamos la historia mostrando el libro se genera el juego que a mí más me gusta y por el que cuento con álbum. Yo estoy contando una cosa (el texto, adaptado a mí) pero las imágenes están contando otra. La diferencia entre este libro y SOY UN ARTISTA es que en este la historia está perfectamente estructurada y es mucho más sencillo oralizarla. Está preparado para ser contado.

Y cuando me pregunto: ¿Y contar un libro sin libro? Normalmente y en mi opinión, los buenos álbumes se tienen que contar con libro. LA CASA DE MI ABUELA no puede contarse sin libro porque la ironía de la imagen, lo que hace al álbum algo muy rico, se perdería.

LA BRUJA RECHINADIENTES, por ejemplo, es un cuento tradicional maravillosamente editado por OQO pero que se puede contar sin libro perfectamente. Las ilustraciones son estupendas pero la historia sobrevive  sin ellas. Yo, sin embargo, depende de a quién, lo cuento con libro porque la ilustración de la bruja me aporta muchísimo y gusta bastante.

Por otro lado hay dos títulos que me encanta contar, de Jon Klassen: YO QUIERO MI GORRO y ESTE NO ES MI BOMBÍN. Dos álbumes que a priori parecerían no contables, como YO SOY UN ARTISTA, pero que a mí me han dado un juego de voces y situaciones muy rico, contando una cosa y apareciendo otra en la ilustración. Aparte, me sirve para explicar a los oyentes en qué consiste este tipo de libro y abrirles un poco la puerta a los mismos.

Pero luego encontramos libros llamativos, preciosos, perfectamente contables, como LA OVEJITA QUE VINO A CENAR o LA VACA QUE PUSO UN HUEVO. He aquí dos de mis grandes “best tellers”. Los cuentos desde hace muchos años y siempre funcionan. Los he estado contando con libro siempre, hasta que un día me he dado cuenta de que no tenía por qué. No hay nada que la ilustración aporte especialmente a mi narración. Yo los puedo hacer ricos sin necesidad de contar con el libro. No son álbumes en los que la imagen aporte mucho, y están editados de un modo particularmente desastroso cuando se trata de aguantar la trama o darle intriga al momento del paso de página. En ocasiones tenía que tapar partes del libro para que no vieran qué sucedía después, y esto en un buen álbum no pasa.
Ahora los cuento y llevo el libro y lo pongo cerca de mí y les explico que lo que les voy a contar salió de ahí.

Mi último álbum “best teller” es UN POCO PERDIDO, del maravilloso Chris Haughton, que funciona estupendamente, da mucho juego y está hecho para ser contado con libro, con una estructura narrativa perfecta y una historia conmovedora que encanta a las familias.

Así que sobre contar con o sin libro... busco, indago, me pregunto y decido. Escojo cuáles mostrar aunque ellos siempre me muestran a mí. 

lunes, 25 de noviembre de 2013

Para valorar un álbum ilustrado

Como lectora de álbumes ilustrados y mediadora entre los libros y los niños (a través de la narración, de recomendaciones, etc.), me planteo unos cuantos aspectos a la hora de valorar un álbum ilustrado. Seguro que hay algunos más que no estoy teniendo en cuenta, pero grosso modo son los siguientes. Espero que te sean de utilidad.
1.      ¿Escribe e ilustra la misma persona?
En ocasiones, cuando los libros están escritos e ilustrados por el mismo autor, el todo narrativo de la imagen y el texto es más palpable que cuando una persona escribe el texto y luego el ilustrador, partiendo de él, hace una lectura personal y una propuesta alternativa a la hora de contar la historia (existe, en este caso, una entendida coautoría entre ambos).
En los libros en que la imagen y el texto parten del mismo autor, las relaciones entre ambos códigos suelen ser más interdependientes que en el segundo caso. Si queremos ver buenos ejemplos es interesante revisar, entre muchos otros, los libros de Anthony Browne, Leo Lionni, Isol o Jon Klassen.
2.     En caso de que escriban e ilustren diferentes personas, ¿existe sinergia entre ambos códigos?
Cuando escritor e ilustrador son personas distintas, puede suceder que el texto y la ilustración no creen adecuadamente el mundo relatado, o que no tenga consistencia a lo largo de las páginas. Puede suceder que la imagen resalte una parte del texto que el escritor ya ha detallado ampliamente, o  lo contrario: que el texto resalte cosas que el ilustrador ya ha solucionado (descripciones o acciones de los personajes, por ejemplo). Es bueno plantearnos preguntas en torno a la relación de la imagen con el texto, como: ¿la ilustración repite lo que dice el texto, lo inventa, lo reinterpreta, lo contradice, ironiza?
En ocasiones es interesante leer únicamente el texto y pensar qué aporta, y luego leer la imagen nada más, y valorarlos luego en conjunto para determinar qué importancia se da a cada uno para construir el sentido de la historia y ver si realmente existe esa sinergia que define al álbum.
3.     Para profundizar en la ilustración:
Cuando quiero profundizar más en las ilustraciones me pregunto más cosas, entre ellas: ¿cómo están secuenciadas las imágenes?, ¿el estilo de la ilustración me parece adecuado para el “estado de ánimo” de la historia? ¿cuál es el punto de vista de la imagen?, ¿qué técnica ha utilizado el ilustrador?, etc.
4.     ¿La cubierta, contracubierta, guardas y demás elementos paratextuales me ofrecen información narrativa? Importancia del diseño gráfico.
Desde la cubierta y las guardas, desde el formato del libro o la elección del tipo de material, muchos álbumes ilustrados están comenzando la historia o aportándonos muchísima información sobre lo que vamos a encontrar dentro.
La composición de todos estos elementos y la elección, por ejemplo, del tipo de tipografía y de su ubicación en la página, son también muy importantes.
5.     ¿Facilita la construcción del significado por parte del lector?
¿El álbum que tenemos ante las manos puede entenderse de diferentes maneras y tener múltiples lecturas? ¿Es abierto? ¿Genera preguntas? ¿Facilita respuestas? ¿Puede generarse un debate en torno a él?
La interacción que se genera entre imagen y texto, los detalles que pueden encontrarse en la ilustración y que el texto omita, las expectativas que cree la trama y que se vean o no resueltas, las posibilidades interpretativas de la obra, son cuestiones básicas a tener en cuenta.
6.     Otras valoraciones:
¿Me ha aportado algo? ¿Me ha provocado algo, me ha movido por dentro? ¿Por qué? ¿Creo que hace una interesante contribución al mundo de la literatura infantil? ¿Qué dicen los que hablan sobre álbumes ilustrados de este libro? ¿Tiene algo en común con otras obras del mismo escritor/ilustrador? ¿Lo recomendaría?

Bibliografía de interés:

Nikolajeva, M. y Scott, C. (2001).  How picturebooks work. New York: Routledge.

- Colomer, T., Kümmerling-Meibauer, B., Silva-Díaz, M.C. (2010). Cruce de miradas: nuevas aproximaciones al libro-álbum. Barcelona: Banco del Libro-Gretel.

- Zaparaín, F. y González, L.D. (2010). Cruce de caminos. Álbumes ilustrados: construcción y lectura. Valladolid: Universidad de Valladolid/Universidad de Castilla La Mancha.

viernes, 22 de noviembre de 2013

Álbumes ilustrados. Elementos de confusión.

Los álbumes ilustrados o libros álbum generan confusión. Este tipo de libros cuentan con unas características concretas que les diferencian del resto de libros ilustrados que existen, de los cuales ya he hablado en otra ocasión.

Este tipo de libro, debido a la presencia de dos códigos simultáneos, imagen y texto, llama la atención de cualquiera que se dedique a la mediación entre los libros y los niños de todas las edades. De hecho, llama la atención a cualquiera que sea un apasionado del arte y la literatura, que se preocupe mínimamente por la educación estética y literaria.

¿Qué bibliotecario, librero, padre o madre que disfrute de los libros no se ha sentido atraído por estos objetos de cuidada manufactura, tanto en las ilustraciones, como en el texto, el diseño gráfico, la edición, etc.?

En ocasiones nos encontramos frente a verdaderos objetos de arte que desde su formato, portada, contraportada y guardas comienzan a contarnos una historia, y debemos tener en cuenta que su valor va más allá de la que parece ser su función principal: libros para primeros lectores, o libros con imágenes a toda página.

Muchos pretendidos y mal llamados álbumes ilustrados cuentan con imágenes llamativas, en ocasiones más descriptivas que narrativas y sin secuenciación, con un diseño escandalosa y pretendidamente comercial, con un texto vacío, insulso o estúpido, o con un texto relativamente válido pero que no mantiene ninguna relación especial con las imágenes, o que no establece ningún tipo de juego en el que el lector pueda sentirse partícipe.

Los textos de los álbumes ilustrados pueden ser simples, pero no simplones. Deben adecuarse a la competencia lectora de los niños, pero no debe entenderse “lectura” como decodificación del texto, sino también como análisis de la imagen.

Somos conscientes de que los niños leen imágenes de maravilla, opinan, comprenden, reciben lo que ven y lo relacionan, y la dificultad de leer narraciones escritas se transforma en una cuestión que se soluciona en parte gracias al diálogo entre el texto y la imagen.

Me preocupa que se hable de álbum ilustrado sobre cualquier libro con imágenes, me preocupa especialmente que lo hagan personas que se dedican a ilustrar, escribir, editar o formar a mediadores.

Hay mucho y muy bueno publicado sobre el tema. Informémonos, compartamos, seamos libres en nuestro proceso creativo y mediador, pero partamos de conceptos comunes.

Recordemos que es tan importante la imagen narrativa en el libro álbum que este tipo de libro puede existir sin texto pero no sin imágenes y que lo que debemos proponernos a la hora de determinar qué es un álbum y qué no, es buscar en ellos las peculiaridades de un texto que se hace narración cuando se une a la imagen, nunca sin ella.




Ilustraciones:
1. Donde viven los monstruos, Maurice Sendak. (1995, Alfaguara)
2. Voces en el parque, Anthony Browne (2000, FCE)
3. Fréderick, Leo Lionni. (2005, Kalandraka)

lunes, 27 de mayo de 2013

Sobre los libros álbum


¿Qué son los libros álbum? ¿Qué características tienen que los hacen especiales y diferentes al resto de los libros?¿Qué tipos de relación entre texto e imagen podemos encontrar? ¿Por qué son un producto artístico? ¿Por qué pueden dirigirse a público de todas las edades?
Vamos a tratar de dilucidar un poco algunos de estos aspectos en esta entrada. Es mucho lo que se puede comentar, pero trataré de ser concisa y reunir solo algunos principios fundamentales.

No todos los libros con imágenes dirigidos a los niños son iguales ni se basan en el mismo concepto. Por un lado encontramos los libros ilustrados, que contienen un texto que cuenta con total o casi total autonomía con respecto a las imágenes. En este tipo de libros, la ilustración se basa en el texto para ser creada, interpreta sus sugerencias, las amplía y enriquece, ofreciendo una aportación artística personal, planteando otra perspectiva desde un código diferente. (El texto es lo importante y la imagen complementa).
Ilustración de John Tenniel para la publicación de Alicia en el País de las Maravillas, 1865.

Por otro lado se encuentran los libros álbum, en los que el texto y las ilustraciones son inseparables. La idea básica no es que tenga mucha más imagen que texto, que también, sino que las imágenes son narrativas, al igual que el texto. Están secuenciadas en el libro y completan su sentido con lo que cuenta el texto, del mismo modo que el texto se ve completado por lo que muestran las imágenes. La combinación entre la expresión literaria y la gráfica consigue que se constituya un género propio. El texto y la imagen son igual de importantes. De hecho, el libro álbum puede sobrevivir sin texto, pero no sin imágenes.
Ilustración del álbum sin texto "El globito rojo", de Iela Mari, publicado por Kalandraka en 1970

Varios elementos resultan indispensables en esta clase de libro: el texto, explícito o implícito en la secuencia de imágenes; la imagen, orgánicamente vinculada al texto; la secuencialidad, imágenes seriadas según el texto por el paso de página y, por último, el soporte del libro en sí, teniendo en cuenta el formato que responde a cubiertas y contracubiertas de materiales y dimensiones variados.
Ilustración de "El árbol rojo" de Shaun Tan, publicado por Bárbara Fiore en 2001

Este tipo de libro conforma un sinfín de mundos posibles en los que muchas disciplinas se encuentran: literatura, ilustración y arte gráfico, diseño, arquitectura de papel… y esa unión, favorece el desarrollo de la competencia literaria, el goce estético, el análisis crítico, la sensibilidad…
A la hora de hablar de los libros álbum es preciso tener en cuenta su reciente aparición (su  historia como producto editorial formando parte de un género propio comienza aproximadamente entre los años setenta y ochenta), así como su heterogeneidad. Estos factores dificultan su definición y su caracterización. Sin embargo, me gustaría comentar algunos ejemplos llamativos que facilitan la comprensión y el funcionamiento de este tipo de obras, sobre todo sobre lo interesante que resulta el análisis de la relación entre la imagen y el texto.
  Esta relación, según Nikolajeva y Scott, estudiosas del tema, puede ser SIMÉTRICA, donde la imagen y el texto dicen lo mismo, de AMPLIACIÓN y  COMPLEMENTARIA, donde la imagen amplía lo que el texto cuenta, o viceversa, de CONTRAPUNTO, donde las contribuciones son independientes a lo que cuenta imagen o texto (muestra lo mismo desde una perspectiva diferente, juega con la ironía, etc.) y CONTRADICCIÓN, donde palabra e imagen parecen estar opuestas.
 De estas relaciones, las que solemos encontrar en los libros álbum son complementarias (o de ampliación) y de contrapunto.

Un ejemplo de la relación texto-imagen COMPLEMENTARIA:

En el clásico “DONDE VIVEN LOS MONSTRUOS” de Maurice Sendak podemos observar que si no leemos lo que el texto dice, probablemente la interpretación que demos de lo que sucede en la historia será distinta a la que se pretende transmitir. El texto no muestra elementos descriptivos, de hecho, la cantidad de texto es ínfima, y la cantidad de información que la imagen muestra es mucha. De este modo, el texto amplía lo que la imagen muestra y viceversa.


Un par de ejemplos curiosos de relación de CONTRAPUNTO, es, por ejemplo, el libro "LA CASA DE MI ABUELA", escrito por Pep Bruno e ilustrado por Matteo Gubellini. El niño protagonista cuenta en primera persona la historia de aquel día de su cumpleaños en que su abuela olvidó la tarta que le había preparado en su casa, en lo más profundo del bosque, y el niño tuvo que ir a buscarla, encontrando allí una serie de personajes que le señalaban y parecían perseguirle. En el texto no comenta nada de lo que las imágenes muestran: que la abuela era una bruja y que aquellos personajes que le perseguían eran Frankestein, un vampiro, un esqueleto o un fantasma. El texto cuenta una historia, pero la imagen la muestra desde otra perspectiva.

Otro interesante ejemplo dentro del CONTRAPUNTO, esta vez mostrando ironía, es el que se muestra en el libro THE ROSIE´S WALK, escrito e ilustrado por Pat Hutchins, en el que, con solo 37 palabras cuenta los lugares por los que la gallina Rosie pasó el día que decidió salir a dar un paseo. Sin embargo, la imagen muestra una información esencial que el texto no nombra: cómo un zorro está siguiendo todos los pasos de Rosie, sin que ella se dé cuenta, con la intención de comérsela. El narrador no menciona en ningún momento al zorro.

En este tipo de relación, la implicación del lector es total, porque al omitir información el texto, la construcción del significado de la historia uniendo texto e imagen quedan totalmente a cargo del lector.

La existencia de este tipo de relaciones en los libros álbum es una de las razones por las que me parecen tan importantes e interesantes. La riqueza que puede extraerse a todos los niveles de buenas obras como éstas es infinita, ya que las lecturas son múltiples.

No voy a extenderme más, pero si les interesa profundizar en el tema, pueden buscar obras, entre otros, de Teresa Durán, Teresa Colomer, Mª Cecilia Silva-Díaz, Nodelman, Nikolajeva y Scott, o, para algo más sencillo, echar un vistazo a títulos como “Ver para leer” (si pinchan les lleva directamente a un libro online sobre el libro álbum), Cruce de Caminos”, un libro fácil de conseguir sobre construcción y lectura de álbumes ilustrados… y muchos más. Si necesitan algo más concreto, ya me preguntan directamente, por si pudiera ser de ayuda.
¡Espero que les haya interesado!

viernes, 12 de abril de 2013

El narrador en el entresuelo


Hace unos días leía a Virgina Imaz reivindicando el espacio escénico del cuento y me ha recordado algo que hacía tiempo quería comentar al respecto: el lugar escénico del cuento para adultos en las islas.

            Hace tiempo que vengo comentando con compañeros que cuentan cuentos lo que se complica en las islas el hecho de contar para adultos en lo que a espacios se refiere. Para los niños es más sencillo: alguna librería que guarda un huequito de la semana y acondiciona un espacio para que contemos, alguna biblioteca que pese a los recortes aún trata de programar de vez en cuando en una zona tranquila y cómoda destinada a ello, teatros o auditorios que programan actividades infantiles e incluyen en ellas la narración, las aulas o salones de los colegios, a las que los narradores llegan a través de AMPAS, Editoriales o Ayuntamientos… También contamos para niños en calles o plazas (con o sin escenario, con o sin microfonía, de modo intimista y cercano o a gran público), centros comerciales (en pleno tránsito y movimiento o en zonas habilitadas)… y otros lugares donde acercamos el cuento a quien quiera oírlo pese a que las condiciones no sean las más recomendables siempre. Ahí se genera un público que luego busca más.

Por otro lado, el mundo de la narración para adultos es otro cantar. En la isla debería estar consolidado en el sentido de que cuenta con la tradición que un festival de cuentos como el Internacional de Los Silos ha establecido durante casi veinte años, la noche de los cuentos, con 20 años cumplidos o el de Verano de Cuento de El Sauzal, que celebró el año pasado su edición número XIII. Sin embargo, a la hora de ir a contar cuentos durante cualquier momento del año que no sea durante estos tres eventos puntuales nos encontramos con una serie de cuestiones que debemos abordar.

En primer lugar, el hecho de que no existe ningún espacio en las islas (al menos del que yo tenga constancia y centrándome en Tenerife en este caso), que programe con continuidad para adultos, de manera que si quieres contar cuentos para este tipo de público tienes que buscarte las castañas y acudir a teatros, bares, centros culturales privados, librerías, bibliotecas o, simplemente, donde te dejen.
En segundo lugar, los programadores. Una vez en esos lugares es preciso que explicar qué es contar cuentos para adultos, porque el CUENTACUENTOS para los niños tiene más sonoridad y público, pero para los niños grandes… ¿qué tenemos? Ahí es cuando te dicen: es que aquí estamos programando monólogos, ¿puedes contar algo así como los monólogos? O bien… se programa teatro… nunca hemos propuesto cuentos o incluso el más de una vez oído pero a la gente no le gustan los cuentos... y a nivel económico, lo de siempre: no hay dinero.
En tercer lugar, el público: ¿acude gente  a las sesiones de cuentos para adultos? Cuando lo hacen, ¿se encuentran con una propuesta de calidad? ¿Quieren volver a escuchar cuentos?

De un modo, entonces, lento e inseguro, los que contamos nos encontramos buscando hueco, muchas veces cada uno por su lado, lo cual tampoco ayuda para aunar esfuerzos y conseguir metas comunes… y convencemos a la gente que no conoce los cuentos de que son un arte con nombre propio (para lo cual es necesario presentar una buena sesión), que tiene un espacio propio que se alimenta de muchas fuentes: partiendo de la literatura y encontrando en su ejecución mezclas de teatro, música, clown, humor, imagen… es decir: la esencia de la que cada narrador parte. Y les contamos que cuando la gente lo conoce, cuando conectan con la emoción transmitida por la palabra contada, por los gestos adecuados, con la selección propia y las condiciones oportunas, el cuento es un relámpago que enciende, y la gente, después, quiere más de esa luz.

La cuestión es lo complicado que se pone encontrar un lugar apropiado para contar. Los teatros, en ocasiones, con el narrador sobre el escenario, el público abajo, el foco que impide verles… es una de las opciones, pero se pierde el carácter intimista y de contacto que tienen los cuentos y la tradición oral por naturaleza y pasa a convertirse en espectáculo. Es una vía, pero hay otras.
¿Los bares? Sólo bares respetuosos, con un espacio preparado, no a mitad de tránsito de gente, con la barra y la cafetera detrás armando escándalo.
¿Librerías? ¿Bibliotecas? ¿Centros culturales? Y eso dejando a un lado las condiciones económicas y centrándonos en los espacios…

Ojalá una casa del cuento, un lugar donde los que cuentan y los que escuchan sepan que pueden encontrar un sitio al que acudir. Sin embargo, cualquier lugar que aúne las mínimas condiciones de espacio, sonoridad, luminosidad podría ser óptimo… No se trata de separarnos del resto de las artes escénicas, porque donde hay público (público que tenemos que seguir creando) y algo que transmitir, lo demás es menos importante y los lugares cambian, se entremezclan; si se trata de trabajar, casi todo vale. Se trata de contar con unas condiciones mínimas y, sobre todo, no necesitar luchar a diario para poder llevar a cabo el oficio.  

Así que en la búsqueda estamos, valorando y apuntando opciones y espacios que puedan sacar al narrador del entresuelo y lo iguale al resto de pisos del edificio de la cultura: con condiciones, con programación, con buenas propuestas y, ojalá, con crítica, para hacer que el cuento tenga su lugar, pese a que nos encontremos en el momento económico y cultural en que nos encontramos. O, precisamente, por eso.

jueves, 28 de junio de 2012

¿Formar lectores adolescentes con talento?

Conseguir que los niños y adolescentes se conviertan en lectores literarios es un objetivo que muchos padres, bibliotecarios, docentes y mediadores en general nos proponemos con ahínco y al que dedicamos mucho tiempo. El hecho de que desarrollen su hábito lector requiere la consolidación de espacios dedicados a la lectura, desplegar una amplia oferta de lecturas, determinar y dinamizar el tiempo dedicado a la lectura, tener en cuenta sus prácticas lectoras, educar su capacidad de disfrute, etc.

En el artículo que les enlazo a continuación, publicado en leer.es, Ana María Margallo nos descubre unas cuantas "Claves para formar lectores adolescentes con talento".
PINCHA AQUÍ para acceder a él.

Espero que les sea de utilidad.

¡Feliz Jueves!

martes, 3 de abril de 2012

¿Qué es ANIMACIÓN A LA LECTURA?

“Matilda”, Roald Dahl.

Hace 13 años, que no son pocos ni demasiados, Blanca Calvo, directora de la Biblioteca Pública de Guadalajara, publicó un artículo llamado “Animación a la lectura” en la revista Educación y Biblioteca. (Año 11, número 100, Madrid, abril de 1999).

Hoy me topo con él y lo comparto, a sabiendas de que, en este sentido, sus reflexiones de entonces son plenamente equiparables a las de todos los que hoy nos seguimos dedicando un poco cada día a tratar de acercar los libros a los más jóvenes.

Apagar la luz y empezar a leer al resplandor de las linternas cuentos de miedo con los niños es animación a la lectura, organizar cursos de calceta para que entren en la biblioteca personas que de otra forma no lo harían es animación a la lectura, contar cuentos por la noche al calor de una queimada es animación a la lectura, convertir la biblioteca en restaurante y ofrecer a los usuarios manjares literarios es animación a la lectura.

Presentar cada día a los alumnos un libro "encontrado" en cualquier sitio según se va al instituto es animación a la lectura, hacer ruedas de prensa con los personajes de los clásicos es animación a la lectura, jugar con los niños a cambiarles los finales a los cuentos es animación a la lectura, reservar tiempo lectivo para frecuentar la biblioteca es animación a la lectura.

Contar cuentos a los hijos en la cama es animación a la lectura, meter libros en la maleta cuando se va de vacaciones es animación a la lectura, narrar el comienzo de una historia y provocar el deseo de seguirla en las páginas de un libro es animación a la lectura, regalar libros en las fiestas familiares es animación a la lectura.

Animación a la lectura es todo eso y mucho más. Según yo creo, comprende cualquier actividad orientada a aumentar el número de personas que disfrutan con los libros.


El artículo completo con un magnífico ABECEDARIO de términos básicos y relacionados con la ANIMACIÓN, AQUÍ.

martes, 6 de marzo de 2012

Sexismo lingüístico y visibilidad de la mujer

Hoy les dejo un enlace interesantísimo a EL PAÍS (CULTURA), donde Ignacio Bosque, catedrático de la Complutense, lingüista y miembro de la RAE, lleva a cabo un estudio titulado “Sexismo lingüístico y visibilidad de la mujer”.

Analiza en él nueve guías de lenguaje no sexista que han sido publicadas estos últimos años por diferentes instituciones sin contar con la colaboración u opinión de los lingüistas.

Comulgo con sus ideas desde hace muchísimos años, y me ha enervado siempre ver cómo los defensores (las defensoras) de la mujer tendían siempre a confundir el uso del lenguaje de género y el género lingüístico.

Bosque señala ideas como esta: “(...)son sexistas, y por tanto discriminatorias, frases como Los ingleses prefieren el té al café, como prefieren las mujeres rubias a las morenas, pero no lo es, en cambio, formar construcciones genéricas con artículos determinados o cuantificadores en masculino, como en Todos los que vivimos en una ciudad grande.”

De un modo excelente critica las nueve guías en 11 puntos muy esclarecedores, tratando de ser lo más objetivo posible, poniendo ejemplos claros y realistas (por ejemplo, en la labor docente del profesor de lengua) y valorando positivamente lo que, en el fondo, estas guías proponen:

“Intuyo que somos muchos —y muchas— los que pensamos que la verdadera lucha por la igualdad consiste en tratar de que esta se extienda por completo en las prácticas sociales y en la mentalidad de los ciudadanos. No creemos que tenga sentido forzar las estructuras lingüísticas para que constituyan un espejo de la realidad, impulsar políticas normativas que separen el lenguaje oficial del real, ahondar en las etimologías para descartar el uso actual de expresiones ya fosilizadas o pensar que las convenciones gramaticales nos impiden expresar en libertad nuestros pensamientos o interpretar los de los demás.

En fin, un artículo recomendable.