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martes, 24 de mayo de 2016

Cuando se aprehende la calma

Las últimas sesiones que he vivido de Bebecuentos han supuesto un cambio total en mi percepción de las sesiones para bebés y de las sesiones en general. Han puesto en firme lo que llevaba tiempo pensando pero que de pronto ha pasado de pensamiento a acción tangible.

Hasta ahora me preocupaba que los pequeños estuvieran atentos, que no se perdieran, que no se desengancharan. Yo soy muy activa, suelo hablar rápido, gesticulo mucho… y claro, esas cosas en general ayudan a mantener la atención pero hacen mucho ruido. Distraen, ensucian y ponen de los nervios a la gente. Al menos a mí misma cuando me miro desde fuera. Los niños atienden pero más por fascinación ante tanto movimiento que por interés real. O esa es la sensación que puede dar y que me planteo.
Por eso llevo mucho tiempo trabajando la calma, trabajando el respirar los cuentos, el dejarlos venir, ubicarse, irse… en estar disponible para lo que está sucediendo en el momento, no para saltar de uno a otro y que pase todo y apenas vivir lo que ha pasado.  Pasar de la hiperactividad histriónica a la calma en una persona muy activa no es fácil porque requiere mucha conciencia. Contar sentada, minimizar los gestos, economizar los recursos… cuesta. Y el trabajo de unos siete u ocho años de reflexión va dando sus frutos. No es que de repente sea otra narradora ni deje de ser activa (la naturaleza es la naturaleza), pero me planteo hacerlo porque quiero y no porque el cuerpo no me permite hacerlo de otra manera. 
En los bebés he encontrado toda la ayuda que necesitaba:  cuento sentada para estar más cerca de ellos, hablo más despacio, no me muevo excesivamente porque el espacio se reduce, los estímulos son limitados. Y, sobre todo, economizo en movimiento por una cuestión de escucha a mí misma y al grupo: no se necesita más.
Por otro lado, he comprendido que se van a mover, su atención se va a dispersar con frecuencia, van a irse para luego volver. No son muchos los que se mueven, depende de la sesión, pero van a mirarte mientras maman, van a caminar por el espacio porque les interesa mucho más el enchufe que tú en ese momento, van a llorar porque quieren agarrar tu libro y no les dejas, van a analizar con euforia a sus compañeros de sesión o, por el contrario, van a pasarse toda la sesión quietos y tranquilos mirándote fascinados como si fueras la cosa más interesante del planeta. Tú y tus artilugios.  Y todo ese movimiento tiene que ser respetado, de modo que cuando entiendes que no pasa nada y que  volverán (física y mentalmente), te relajas y continúas es mucho más sencillo para todos. Se transmite calma y se recibe calma. Las mamás no se ponen nerviosas porque su bebé se mueva, sino lo dejan irse y volver, a menos que vengan a desmontarme todo, que ahí no les dejamos. A veces no vuelven, y corren alrededor o lloran sin parar... y esa es otra historia. Ahí la idea es que salgan un poquito para ver si la cosa cambia un poco y luego vuelven a entrar. 
La cuestión es que durante las últimas sesiones de Bebecuentos, sin planteármelo siquiera, tal vez porque el tema se prestaba (la luna y la noche), me lo he tomado todo con una calma inusitada. Fui lenta, respeté los tempos entre cuento y cuento, no corrí como a veces hago de una cosa a otra para que no se despisten. Les dejé despistarse, moverse, volver. Y me sentí con una libertad maravillosa. Respiré la dulzura y la calidez que se desprenden en estas sesiones y que son siempre un regalo. Ya las había respirado antes, pero nunca con tanta conciencia de calma y de respeto a lo que sucede en el momento.
En la entrada anterior les comentaba cómo habíamos ido recopilando versiones de Luna Lunera. Esta acción era más propia de un taller que de una sesión de cuentos y sin embargo ahí sucedió. Y lo disfrutamos muchísimo.
Lo escribo y me pregunto cómo es que no lo hacía antes con tanta naturalidad. Ahora mismo no lo puedo entender de otro modo y me siento mucho más tranquila y, sobre todo, agradecida. Agradecida a los espacios en los que se están llevando a cabo estas sesiones y agradecida a las familias que no dejan de acudir.
Y aquí lo dejo, por si el proceso pudiera resultarle de utilidad a alguien.


Gracias.

miércoles, 18 de febrero de 2015

Ventanas al cuento

Ilustración: Shaun Tan, "El árbol rojo",  Bárbara Fiore, 2006

Hoy comienzo el día abriendo una ventana, como todas las mañanas alrededor de las 9:30. Y no solo las de mi casa, que por cierto dan al mar y a una luz casi siempre radiante, sino al cuento, que incluye muchos otros paisajes y otras luces.

Me explico: cada mañana recibo en mi correo electrónico una Ventana al Cuento procedente de un compañero narrador, Diego A.González Reinfeld, que desde hace varios meses dedica su tiempo y esfuerzo a compartir con quienes tenemos el placer de estar cerca un espacio a la reflexión en torno a las historias escritas.

Diego tiene 35 años y lleva contando cuentos, trabajando y reflexionando en torno a ellos la mitad de su vida. Desde hace año y medio imparte clases de narración semanales en el único espacio destinado a este fin en las islas: el Teatro Victoria, en Santa Cruz de Tenerife. Estas clases tienen como objetivo formar en varios aspectos. Por un lado, en relación a todo lo que tiene que ver con el cuento en sí mismo: estructura, géneros, formas…, por otro, se centra en las herramientas propias del narrador y por último, en  lo relacionado con el público.

Las ventanas al cuento surgen cuando uno de sus alumnos le comenta que le cuesta conciliar las clases de narración y el trabajo de los cuentos con su día a día, ya que no encuentra referencias a buenas historias ni espacio para desarrollar las tareas. Y, como respuesta a esta demanda y con la intención de mantener a sus alumnos dentro de lo que es ese mundo, se genera la idea de compartir diariamente una historia, un cuento, y hacer un análisis del mismo en referencia a su estructura, construcción de la historia y de los personajes, aportaciones interesantes, etc., así como una propuesta de juego, de reflexión y escritura creativa, para que el alumno cree y desarrolle.

Cada día es una sorpresa y un regalo abrir el correo, porque sabes que hoy la ventana se abrirá hacia un país y continente diferente al de ayer, hacia un autor puede que conocido o desconocido y hacia un cuento nuevo, de autor, tradicional, corto o largo, da igual; hacia un análisis que llevará a la reflexión personal y hacia un juego.
Les dejo un enlace a la página IT´S TIME, en su sección STORYTELLING, donde pueden irlas encontrando.

Y marcho a leer la ventana de hoy, número 134, que por cierto se asoma a Egipto, a un relato tradicional titulado "El aprendiz de mago". ¡Que tengan un buen día!

lunes, 2 de diciembre de 2013

La niña estaba leyendo

Ilustración: Beatriz Martín Vidal

La niña estaba leyendo. Miraba las imágenes con detenimiento. Durante mucho rato permaneció en la misma doble página, observando. Su  madre la había dejado allí y se había ido a hacer un recado. “Yo me quedo tranquila”, le había prometido. Y lo estaba. Estaba relajada, centrada.
La bibliotecaria me contó que solían hacerlo. Su madre la acompañaba, luego se marchaba y una hora después volvía. Solían llevarse algunas novelitas y siempre algún álbum.
Desde que era bebé miraba las cosas desde el fondo de los ojos, con una atención inusitada, pero desde que había descubierto las imágenes de aquellos grandes y preciosos libros era algo más palpable aún. Podía pasar una hora entera con un solo libro, o solo un minuto si no le atraía en absoluto.
Me atrajo su mirada de niña sabia, su paciencia amable. Le inventé un mundo interior rico y libre, le construí un palacio de sensatez con penachos de locura, la dibujé en mi mente con la cabeza en las nubes y los pies en la tierra.
Le pregunté si le gustaba el libro. Me dijo que sí y cuando terminó, lo dejó a mi lado.

miércoles, 27 de febrero de 2013

LIBROS Y SUPERMERCADOS



Los supermercados son una fiesta social, una reunión intercultural, un encuentro asombroso entre las verduras y las televisiones. Ante la charcutería todos somos los mismos. Allí, albañiles, maestros, el rector de la universidad o la panadera estamos unidos por una común necesidad: comprar jamón.

Y una de mis pasiones es escuchar a la gente. Uno atiende a barbaridad de cosas que, cuando, inocentemente, salía de casa con disposición a traer leche y calabazas, no esperaba aprender.
Aquí les dejo las últimas anécdotas relacionadas con la lectura o literatura que he escuchado. A lo mejor les suscita también alguna reflexión, o, sencillamente, les entretiene.

1. La sección LITERATURA dentro de un centro comercial (entre los calcetines y las aplicaciones informáticas). Un niño de 3 años mira concentrado los libros infantiles, escoge uno con muchas imágenes y se lo lleva a su padre. Éste lo observa un momento y le espeta: ¿PERO A DÓNDE VAS CON ESO? ¡SI TÚ NO SABES LEER TODAVÍA! Lo devuelve a su sitio, toma al niño de la mano y se van.

2. Otro centro comercial. Nos encontramos en la caja. Hay mucha cola para pagar. Una familia se encuentra delante con la compra aún en la cesta. Una niña de unos 8 años y sus padres. Ella ha escogido un libro que tiene entre las manos y vienen discutiendo sobre él. El padre dice: “Es demasiado tonto para ella, ella lee cosas de niños mayores, no esa tontería”. La madre responde: “Déjala que coja ese si es el que ella eligió”. “Pero es estúpido gastarse el dinero en algo que se leerá en un minuto”. “Bueno, chico, qué más da, a lo mejor se lo lee más de una vez”.
Mientras se prolonga la conversación, la niña lee, inmersa entre las páginas, ignorando a sus padres. Cuando pagan, ya se ha terminado el libro.

3. De nuevo la sección LIBROS. Esta vez adultos. Dos señoras de mediana edad:
- Ay, a mí no me gustan los Best Sellers. Yo leo otro tipo de cosas más… profundas, más de calidad, pero este está genial. Muy bien escrito, es muy… evocador. Yo te lo recomiendo, de las mejores cosas que he leído.
Mientras habla, señala el primer volumen de la trilogía 50 Sombras de Grey

miércoles, 6 de febrero de 2013

Receta médica contra la depresión: la lectura



Ayer un amigo me enlazaba un interesante artículo: médicos ingleses prescriben lectura de poesía y novela como cura para la depresión y la ansiedad.

Hace mucho tiempo que se receta la lectura como antídoto contra la depresión, la ansiedad, los estados de melancolía extrema... sobre todo en períodos otoñales e invernales, cuando estos casos son más frecuentes.

 Los médicos y psicólogos prescriben, junto a los remedios químicos, acercarse a la biblioteca más próxima con una lista de libros que ellos recomiendan a través de la asociación “Reading Agency”. La lista que proponen la titulan: “Levanta el ánimo con libros para levantar el ánimo”.

En ella hallamos novelas y libros de autoayuda.

Y he aquí una cuestión que me atrae: ¿recomendaríamos para levantar el ánimo un libro de autoayuda?

¿Qué sería más motivador? ¿El libro titulado “Cómo sentirte mejor”? ¿“Las aventuras de Huckeberry Finn”? ¿”El guardián entre el centeno”?

Recomiendan títulos variados, no estoy criticando a la lista que los médicos ingleses han creado, pero me ha dado pie a preguntarme por qué leer influye y qué libros ayudarían más.

Según una nota publicada por el diario inglés “The Independent”, un estudio en EEUU sobre adolescentes cuya actividad de ocio se centraba más en leer que en otras formas de entretenimiento mediático, concluía que estos chicos contaban con menos riesgo de sufrir depresión.

De acuerdo con aquel estudio no importa tanto qué sea lo que leas. Lo que importa en sí mismo es el acto de leer, ya que esta actividad ocupa energía mental, mantiene la atención y la concentración, favorece la empatía, etc. Sin embargo, esto ha de suceder únicamente si se trata de un buen libro que tenga que ver con las características del lector. En mi opinión ha de cumplir esos dos requisitos básicos: de calidad y adecuado para quien lo requiere.

Y en este momento no dista mucho la importancia de esta selección de la que se hace cada día a la hora de mediar entre los libros y los niños. Siempre la duda de qué es lo adecuado, lo bueno, lo necesario.

Roald Dahl,  Juan José Millás,  Cristina Peri Rossi, Daniel Defoe, Oscar Wilde, García Márquez, Cortázar... tantos que podrían alejarnos de la realidad,  hacernos viajar, desviarnos un poco de nosotros mismos y de lo que nos hace sufrir, evadirnos no como medio de escape sino como principio de búsqueda. No se trata de leer para olvidar que estoy deprimido, sino de leer para despertar, para dar valor a la propia vida y contactar con ella desde otro punto temporal y espacial.

El deporte físico se receta para la depresión. El deporte intelectual también.

         Sin embargo, es esencial la selección, y por eso un libro de autoayuda sería lo último que yo sugeriría. Con seguridad me iría directa a buscar y recomendar libros de otros géneros que de por sí constituyeran una ayuda.


Al final del artículo enlazan esta cita de Kafka, que no puedo dejar de compartir:

“Si el libro que leemos no nos despierta como un puño que nos golpeara en el cráneo, ¿para qué lo leemos? ¿Para que nos haga felices? Dios mío, también seríamos felices si no tuviéramos libros, y podríamos, si fuera necesario, escribir nosotros mismos los libros que nos hagan felices. Pero lo que debemos temer son esos libros que se precipitan sobre nosotros como la mala suerte y que nos perturban profundamente, como la muerte de alguien a quien amamos más que a nosotros mismos, como el suicidio. Un libro debe ser como un pico de hielo que rompa el mar congelado que tenemos dentro.”
Kafka, en carta a Oskar Pollak (1904)


Las imágenes forman parte  del proyecto expositivo NEÓN PÚRPURA del artista Joaquín Artime. 
Pueden encontrar más imágenes e información AQUÍ.

martes, 9 de octubre de 2012

Once upon a time...



Mucho he tardado en comentar algo sobre esta serie que me tiene terriblemente enganchada, sobre todo porque desde que vi el primer capítulo supe que estaba hecha para mí. La he recomendado desde que la conozco y han sido muchos los amigos que se han unido y la están disfrutando. Lo que me hace recordar lo mucho que necesitamos las historias y lo que las buscamos sin saberlo. Las necesitamos para escapar, para entender, para proyectarnos, para disfrutar... y esta serie nos ofrece una buena dosis de todas estas cosas.  

En el primer capítulo, Emma Swan (Jennifer Morrison) cumple 28 años y justo cuando sopla las velas de su tarta, sola en su casa en Boston, tocan a la puerta: es  Henry, un niño de diez años que se presenta como el hijo que ella dio en adopción tanto tiempo atrás por no tener recursos para criarlo. La ha encontrado y quiere llevarla de vuelta a Storybrooke (Maine), un lugar, según Henry, encantado, donde sus habitantes no saben que son personajes de cuentos de hadas exiliados del mundo de los cuentos por una maldición de la malvada madrastra de Blancanieves.

Cuando vi el primer capítulo era medianoche y se iniciaba mi 28 cumpleaños. No tocó ningún hijo a mi puerta, pero me fui con ellos a Storybrooke, a ver qué se cocía por allí. ¡Y tanto que se cuece!

Emma acepta llevar a Henry de vuelta a Storybrooke para devolverlo a su madre adoptiva, Regina, que en el mundo de los cuentos es la Malvada Madrastra de la que les hablaba. El primer contacto que tenemos con la magia, por tanto, es a través de la historia de Blancanieves. Conocemos al Príncipe Azul, a los enanos...

En el mundo real, Storybrooke, Blancanieves es maestra, la Madrastra es la alcaldesa y el Príncipe un muchacho normal que trabaja en un refugio de animales.  Henry trata de convencer a Emma de que ella es hija de Blancanieves y el Príncipe Azul, y se nos cuenta cómo la enviaron al mundo real recién nacida para alejarla de la maldición de la Malvada Bruja y cómo el tiempo se ha detenido en Storybrooke desde hace 28 años. 

Cuando Emma llega al pueblo, las manecillas del reloj de la torre del Ayuntamiento comienzan de nuevo a moverse. La maldición se debilita. Ella es la única que puede liberar a todos los personajes, es la esperanza. Su escepticismo se prolonga a lo largo de toda la primera temporada, donde se cruza sin saberlo con Hansel y Grettel, Pinocho y Geppeto, el cazador de Blancanieves, Caperucita Roja y la abuela, La Cenicienta, La Bella...

Únicamente la Reina (la alcaldesa) y Rumpelstiltskin (El señor Gold) saben quiénes son todos en realidad, y se convierten en personajes principales que sirven de hilo conductor para todas las historias. Rumpelstiltskin se presenta como uno de los mejores personajes de la serie. Tanto la actuación del actor como el modo en que los guionistas han otorgado sentido a su historia le convierten en el más interesante a todas luces.

Lo mejor es la forma que los guionistas tienen de enviarnos de un mundo a otro. Cada capítulo avanza y cobra sentido gracias a las transposiciones que nos hacen desde el mundo real al de los cuentos, de manera que se comprende a los personajes y sus intereses, personalidad o intenciones por el pasado que tuvieron en ese mundo encantado.

En fin, poco más puedo explicar sin hacer spoilers, así que les recomiendo que la vean, que disfruten del maravilloso mundo de los cuentos de hadas que los guionistas de Lost tan bien nos han preparado, se diviertan descubriendo los guiños con algunas películas de Disney (como la tacita rota de La Bella y La Bestia), y de las increíbles versiones de algunas historias, como la de Caperucita (sin duda una de las versiones más originales que he visto/leído). Y, en fin, se acerquen a los cuentos clásicos de un modo diferente.

La segunda temporada está empezando ahora (seriesyonkis.com) y la primera han comenzado a emitirla los Martes (si no me equivoco) por Antena 3.

¡Disfruten!

domingo, 24 de junio de 2012

Llegando tarde...

Últimamente llego tarde a todas partes. 
He estado unas semanas con el blog abandonado y lo he echado muchísimo de menos. Mientras tanto, han sucedido tantas cosas que voy a tener que resumir...

Entre otras, se celebró el XXI Maratón de los cuentos de Guadalajara los días 15, 16 y 17 de Junio, donde se reunieron narradores de todas partes bajo el lema "Los misterios de Europa". Que se concentren en una misma ciudad tantísimos narradores y espectadores para escuchar y contar cuentos juntos durante 46 horas seguidas es un misterio maravilloso.Este año tuve que perdérmelo, pero espero que no vuelva a suceder.

Por otro lado, ayer se celebraron muchos actos. A parte de ser la noche de San Juan, de oír hablar de una magnífica maratón de cuentos en Autol (La Rioja), que por cuestiones geográficas también me perdí, y de acudir a la FIESTA DE LA MÚSICA que se organizaba en mi ciudad, era EL DÍA E.


El día E es la fiesta de todos los que hablamos ESPAÑOL en el mundo, más de 500 millones de hispanohablantes que escribimos, hablamos, leemos, pensamos, soñamos y hacemos el amor en español (como dijo Isabel Allende). 
Es una fiesta promovida por el INSTITUTO CERVANTES desde el año 2009, que se viene celebrando el sábado más próximo al solsticio de verano. En las sedes de los cinco continentes se llevaron a cabo actividades especiales como talleres, sesiones de narración y actuaciones musicales.
Como dato curioso, muchísimas personas, famosas y no tanto, del mundo de la literatura, de la televisión, del deporte, del cine y de otros muchos ámbitos, enviaron su palabra favorita. Así, cada uno participaba en EL DÍA E dejando su palabra como aportación. AQUÍ pueden ver un ejemplo.
La verdad es que siempre me ha costado muchísimo escoger una sola palabra como favorita, y cada vez que me lo pregunto me sale una distinta. 

Hoy, la primera que me ha salido es AZAHAR. Así que con esta palabra contribuyo tardíamente a la celebración del DÍA E.

¿Y tú? ¿Te apuntas? ¿Cuál es tu palabra favorita?

martes, 8 de mayo de 2012

La primera librería infantil en Londres



Siguiendo con un poco más de historia y curiosidades, les presento hoy en pocos datos al primer hombre que fundó una librería infantil en Londres allá por el siglo XVIII: John Newbery, (1713 – 1767). John fundó una editorial y librería llamada “The Bible and the Sun” en 1744, convirtiéndose en uno de los primeros que publicara historias, novelas y revistas exclusivamente para los más pequeños.


A Pretty Little Pocket-Book está considerado el primer libro infantil por los británicos, y consiste en rimas sencillas a partir de cada una de las letras del abecedario. Por otro lado encontramos Little Goody Two Shoes, una versión de La Cenicienta.


En 1751 comenzó a publicar una revista llamada “The Lilliputian Magazine”.
En 1765 convirtió los Cuentos de Mamá Oca de Perrault en rondas infantiles, con lo que  muchos británicos cuentan con el referente infantil de “Mother Goose”.


Desde 1923, en Estados Unidos, cada año la Association for Library Service to Children otorga la medalla Newbery a la más destacada aportación a la Literatura Infantil. 

sábado, 5 de mayo de 2012

¡Tienes más cuento que CALLEJA!



Cuando tenía 26 años, en 1879, Saturnino Calleja compró a su padre el negocio que éste había abierto de librería y encuadernación en Madrid y fundó la editorial Calleja. En un tiempo donde las editoriales no proliferaban como ahora y no había nadie que editara para los más pequeños, Saturnino decidió publicar grandes tiradas de cuentos con muy pequeño margen de beneficio (lo que abarató mucho los precios) e ilustró ampliamente todos ellos con dibujos de los mejores artistas. ¿Qué consiguió? Unos cuentos atractivos y al alcance de cualquier niño que tuviera cinco o diez céntimos. Así, los cuentos llegaban a todos y acostumbró a leer a varias generaciones de niños.

Para que nos hagamos una idea, solo en 1899 publicó tres millones y medio de volúmenes.

También se convirtió en el líder de los maestros de la época, creando la Asamblea nacional de maestros, la Asociación Nacional del Magisterio Español y la revista La Ilustración en España. Editó numerosos libros de Pedagogía, algunos redactados por él mismo.

La diversidad de títulos que ofrecía, muchos escritos también por su mano y otros tantos por diferentes autores anónimos, estaban escritos con letra no muy grande, ilustraciones amplias y un contenido ameno y sencillo de leer. Gracias a Calleja llegaron a los niños las recopilaciones de los hermanos Grimm, los cuentos de AndersenLas mil y una noches y tantos otros. Adaptaba los cuentos a su manera, tomándose licencias curiosas como la de hacer que El soldadito de plomo, cuando salía del cuarto de los juguetes y comenzaba a sufrir sus desventuras, lo hiciera no por el amor a la bailarina, sino por su devoción a la Virgen del Pilar.
Cambiaba no solo los argumentos y los finales sino también los nombres de los personajes. De esta manera, "Hansel y Gretel" fueron "Juanito y Margarita" y "El Barón Munchausen" pasó a ser "El Barón de la Castaña".

Fue mucho lo que Calleja hizo por la literatura infantil, y aún en muchas casas hay baúles y estanterías donde se guardan como tesoros aquellos primeros cuentos para niños que les hicieron reír, imaginar, disfrutar y querer ser escritores o dibujantes. Y sobre todo, que les iniciaron en el mundo de la lectura.

Y es por esto por lo que “tenemos más cuento que Calleja

jueves, 3 de mayo de 2012

This is where we live

Dando un paseo por la deliciosa Caja de los Hilos de Soledad Felloza, he encontrado, entre otras, esta maravilla. Una obra de arte realizada en solo tres semanas por la productora 4th Estate. Una delicia. 
Disfrútenlo.

lunes, 2 de abril de 2012

¡FELIZ DÍA DEL LIBRO INFANTIL Y JUVENIL!


Hoy es 2 de Abril y se celebra el DÍA INTERNACIONAL DEL LIBRO INFANTIL Y JUVENIL, como viene sucediendo desde 1967.

¿Por qué el 2 de Abril? Porque fue la fecha en que nació Hans Christian Andersen en 1805, escritor danés autor de clásicos como “La Sirenita”, “El patito feo” o “La pequeña cerillera”.

Les deseo un día repleto de libros y, para celebrar, les adjunto un archivo repleto de cuentos de Andersen, para que lean, para que cuenten, para que se cuenten.

Disfruten de este lunes tan especial.

Para ir a LOS CUENTOS, pinchen AQUÍ

miércoles, 14 de marzo de 2012

La SABAN de los belgas, la SGAE de los españoles.

Esta mañana un amigo me ha “despertado” con la noticia que les enlazo AQUÍ, acerca de SABAN, la asociación de autores, compositores y editores belga. Comentan que deberían empezar a pagar en efectivo por la audacia de leerles en voz alta historias que están en los libros con derechos de autor. El representante de la biblioteca calcula que eso podría costar unos 250 euros por año para pagarle a SABAM por el derecho a leerle libros a los niños

No es la primera vez que nos moja esta lluvia. Hace unos años ya la SGAE hacía alusiones a su derecho de cobrar dinero por el uso de las bibliotecas públicas o de que los narradores o voluntarios de lectura cobraran por leer en voz alta historias provenientes de libros con derechos de autor (20 céntimos por préstamo, creo recordar). Esto, en un país donde deberíamos pagar por hacerlo, ya que, con lo que se lee, qué menos que agradecer a los que desean compartir la palabra, su generosidad y disposición.

La biblioteca ya ha pagado por el libro. No entiendo: ¿es que si no se cobra el préstamo se la debe multar por cumplir con su misión, que es la del préstamo de libros y difusión de la cultura? No sé exactamente qué finalidades tienen estos amagos absurdos que, por suerte, no trascienden. Espero que los belgas se encarguen de que así sea.

domingo, 26 de febrero de 2012

Derechos del lector: Pennac y Quentin Blake

Desde que leí "Como una novela" de Daniel Pennac quedé totalmente convencida de que el principio para animar a leer, fuera de formación, buenas intenciones, investigaciones, publicaciones más o menos exitosas o libros en formatos de lo más variados, es el básico: amar la lectura. Y Daniel, desde la primera página, nos enseña que el mejor animador -si no el único- es el que comparte sus lecturas en un acto de amor, sin más pedagogía que esa.

Al final del libro, Daniel enumera los 10 derechos del lector, en un capítulo titulado "El cómo se leerá (o los derechos imprescriptibles del lector)". Hoy, deambulando por otros blogs, encontré en Comieron Perdices una sorpresa estupenda: los diez derechos que Pennac había escrito acompañados de ilustraciones de Quentin Blake.

Me encantó. Aquí lo dejo. ¿Mi favorito? El derecho a guardar silencio.