Mostrando entradas con la etiqueta Diario de una Cuentera en Edimburgo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Diario de una Cuentera en Edimburgo. Mostrar todas las entradas

martes, 15 de diciembre de 2015

Despedida

Queridos amigos y amigas, El DIARIO DE UNA CUENTERA EN EDIMBURGO llega a su fin, y con él llega a su fin el blog. He escrito menos en el DIARIO de lo que hubiera querido, pero fue útil especialmente el primer mes, para ayudarme a compartir novedades y el principio del camino.

Este fin de semana vuelvo a Tenerife y agradezco de corazón a todos los que han formado parte de esta aventura que me hayan acompañado desde la distancia. Me han mantenido al calorcito a pesar de que aquí jamás llegó el verano. Con su ánimo, su cariño, sus mensajes, sus comentarios, han hecho todo mucho más sencillo.

Han sido ocho meses maravillosos y me llevo las maletas llenas. Estas últimas semanas han sido las de las despedidas y ha sido y está siendo duro decir adiós a todo esto y a tanta gente. Tengo la suerte de decir que me he sentido parte de una familia desde que entré en esta casa. Por un lado David Campbell, con su persona y todo lo que conlleva, con su puerta siempre abierta, sus amigos, sus historias, y por otro el Scottish Storytelling Centre, que se convirtió en mi segunda casa, han sido la llave que me ha abierto la ciudad y la tradición oral del país de un modo totalmente diferente a como podría haber sido.

Me llevo un ejército de objetivos cumplidos y otro de objetivos por cumplir a partir de ahora.

Valoro infinitamente la apertura de los escoceses y su amabilidad. Los narradores y narradoras que he conocido aquí son de una humildad extrema, tanto su persona como su narrador. Son cercanos y generosos. Me llevo una maleta enorme de calidad humana, que pesa tanto que no creo que me la permita Ryanair. Me llevo amigos. No muchos, como debe ser, pero de verdad. De esos que se quedan, al menos por un buen rato. Y me llevo buenos narradores a los que seguir, no sólo de Escocia sino también de Inglaterra, de Irán, de Marruecos, de Kenia…

Me llevo unos paisajes impresionantes. Un otoño indescriptible. Un país increíblemente hermoso y sorprendente y una ciudad que ya saben que  me tiene enamorada desde que vi fotos en Google por primera vez. 

Me llevo el inglés, que ha mejorado, y muchas historias que contar. Me llevo libros nuevos, una puerta abierta a la narración en inglés, me llevo mucho sobre lo que pensar y todas las ganas de seguir por este camino. Me llevo una maleta llena de Bebecuentos bilingües que han sido una experiencia deliciosa.

El domingo me hicieron un regalo estupendo, vinieron a casa y se reunieron en el salón unas 15 personas que trajeron un cuento o una canción cada uno y más botellas de vino de las que debían. Me regalaron su tiempo, sus historias y me dijeron hasta pronto, vuelve, gracias por la luz que has traído. Contamos, tocamos instrumentos y compartimos una noche que ha resumido toda mi estancia aquí: un tiempo que ha merecido todas las alegrías.


Siento que se abre una puerta. No sólo la puerta del autónomo ahora cuando vuelva a España, que también, sino una puerta al mundo. Una que no había visto antes. A ver qué hay detrás.


El blog termina aquí porque voy a estrenar mi página web en breve. Ya que comenzamos nueva etapa, vamos a hacerlo lo mejor posible! Haré otra entrada de despedida para linkear la nueva web, les mantendré informados.

Muchísimas gracias.

miércoles, 11 de noviembre de 2015

ÁLBUMES ILUSTRADOS EN INGLÉS EN LA INFANCIA DE TODO EDIMBURGUÉS

Hace unos días publiqué en Facebook la imagen de la biblioteca privada de dos hermanos de 4 y 8 años, comentando que es una fiesta hacer de babysitter en Edimburgo de vez en cuando porque uno accede a habitaciones y salones donde los libros suelen campar a sus anchas, cómodamente. Sólo he trabajado  en cuatro familias, y he encontrado libros infantiles por todas partes, incluso en estanterías en la cocina y en cajas en el baño. En la siguiente imagen tienen una diminuta selección de una diminuta parte de la estantería que compartía el otro día.

Comenté que haría un top ten de los libros que siempre están en las casas, aunque me apoya bastante el haber visitado diferentes bibliotecas y librerías. Lo prometido es deuda, y aquí va una lista de libros que no fallan en la infancia de los niños de Edimburgo (me aventuro a decir que de Escocia e incluso de UK), pero como el objetivo se me antojaba complicado, el que sigue es un TOP TEN con trampa:

1.                  THE TIGER WHO COME TO TEA. Judith Kerr
Clasicazo entre los clásicos. No hay niño que no tenga a este tigre naranja en casa. Publicado en 1968, trata sobre un tigre que aparece en casa de Sofía a la hora de la cena y se come todo lo que hay en la cocina y se bebe todo lo que encuentra y no deja nada para que la familia pueda cenar. He leído en algún sitio que está inspirado en la infancia de la autora/ilustradora, cuando temía que la Gestapo viniera en cualquier momento a llevarse a su padre.
Otros libros de la autora son muy famosos y suelen estar en todas partes, como la larga colección de títulos sobre MOG, un gato blanco y negro muy reconocible.

2.                 THE VERY HUNGRY CATERPILLAR, Eric Carle

Ya sé que no están sorprendidos ni un ápice. Sí, señores, este libro es universal. Está en todos lados, esa oruga ha conquistado el mundo. Comparado con ella, Napoleón es un mindunguis. El bicho ha colonizado la ropa de los niños y elementos decorativos de todo tipo. El libro lo podemos encontrar como en España, con formatos variadísimos.
Sin estar estampados por ahí podemos también ver fácilmente en las casas y bibliotecas The very busy spider o Brown Bear, Brown Bear, what do you see?

3.                 THE GRUFFALO, Julia Donaldson y Alex Scheffler

Publicado por primera vez en 1999, el Gruffalo es un clásico inevitable que dio a esta pareja de ilustrador y escritora un empujón brutal. Este divertido monstruo es un éxito rotundo en niños de todas las edades. Contado en verso, como suele suceder en los títulos en inglés, cuenta una historia muy divertida acerca de un inteligente ratón que se inventa un monstruo para sobrevivir, pero que resulta no ser tan inventado. Existe la publicación en Español, El Grúfalo, por MacMillan, y la traducción no está nada mal para ser en rima.
Hablar de esta pareja es hablar de otros muchos títulos que los niños suelen tener y conocer muy bien, como Room on the groom, A squash and a Squeeze, Superworm, Stick man, ZOG… la lista es interminable. Todos están escritos en verso y las historias suelen ser de complejidad media y muy bien recibidos por niños de 5 a 8 años.

4.                 THE CAT IN THE HAT. Dr. Seuss


Escribo el título THE CAT IN THE HAT pero también podría poner GREEN EGGS AND HAM. Ambos títulos son muy conocidos. Entiendo que estos libros no se hayan traducido al español (si se ha hecho yo no lo he visto), porque el constante juego de palabras y la rima es técnicamente imposible de traducir. El sentido del ritmo es increíble y las ilustraciones, siempre en tres o cuatro colores, son muy características. El gato, travieso y tramposo, encanta a los niños. Lo recomiendo muchísimo si quieres jugar con el verso en inglés y la pronunciación. Pueden encontrar fácilmente los títulos leídos por alguien en Youtube, poniendo el título en el buscador.

5.                  WHERE THE WILD THINGS ARE. Maurice Sendak

Sí, sucede como con la pequeña oruga glotona, no nos sorprende. He de decir que en la casa de los niños que les comentaba he encontrado otros dos títulos de Sendak: In the night kitchen y Outside over there, menos conocidos pero muy valorados. Los podrán encontrar también publicados en español.

6.                 THE TALE OF PETTER RABIT. Beatrix Potter


Nuestro querido, viejo (1902) y conocido conejo está en camisetas, platos, cortinas, sábanas, mochilas y donde lo quieras encontrar. Tierno y dulce, un clásico que hace tiempo que está llegando a España en muy variados formatos a través del título El cuento de Perico el conejo travieso.

7.                  ELMER, David McKee

Publicado en 1968 y luego en 1989, desde entonces al original le ha seguido una serie de 27 títulos donde este colorido elefante es el protagonista. Elmer forma parte también de la infancia de nuestros niños españoles y no es extraño encontrarlo aquí a modo de merchandising, haciendo la competencia a Petter Rabit y a la Caterpillar glotona. Los niños no tienen el original solamente, sino como mínimo cinco o seis de los otros títulos de la serie.

8.                 WE ARE GOING ON A BEAR HUNT, Michael Rosen y Helen Oxenbury

Vamos a cazar un oso, este clásico también lo podemos encontrar fácilmente en España.

9.                 LIBROS DE EMILY GRAVETT
Imposible decir sólo uno porque suele haber mucha variedad en la selección de libros de esta autora. Tengo que decir que es una de mis favoritas a la hora de trabajar el Álbum ilustrado, me enamora con títulos como The Odd Egg, Again, Wolfs o Dogs. Muchos de ellos están publicados en español también.

10.             LIBROS DE CATHERINE RAYNER


Catherine Rayner es una joven ilustradora edimburguesa que ha consquistado la ciudad y el país con sus álbumes. Su uso de la acuarela enamora y la dulzura, profundidad y manejo de sus personajes en sus historias facilita que se encuentre en las estanterías con mucha facilidad.
Difícil decir un solo título, pero suelo ver mucho SOLOMON CROCODILE y AUGUSTUS AND HIS SMILE.

Y este es mi TOP TEN con trampita por ahora. Hay muchos otros que se me quedan fuera de la lista.
Qué interesante verificar que la mayor parte de ellos son libros que forman parte también del TOP TEN o al menos del TOP CIEN de libros que se solemos recomendar, mencionar o contar en nuestro país cuando hablamos de Álbumes ilustrados y literatura infantil. Para los que se dediquen a la literatura infantil, pocos les serán desconocidos, así que espero ir a por un TOP VEINTE próximamente en el que les sorprenda un poco más.


¡Hasta pronto!

jueves, 5 de noviembre de 2015

Del Festival y otras cosillas

Hace muchos meses que no escribo una entrada en el blog. He estado dedicándome a observar y dejar las cosas ser antes de plasmar nada. Y las cosas han sido y siguen siendo, pero no quiero dejar pasar comentar algunas cosillas sobre el Festival que terminó el pasado domingo, y sobre en qué ando últimamente.

El trabajo que tenía en la guardería bilingüe se ha reducido de diariamente a un par de veces al mes, con lo cual se ha limitado la oportunidad de contar a diario a niños de 0 a 3 años. Por otro lado, he ganado la opción de contar haciendo sesiones bilingües a familias varias veces al mes también a través del proyecto Bee Spanish.

Trabajo ahora en una agencia que te envía a diferentes guarderías cuando necesitan un Assistant Classroom, y eso me da para pagar las cuentas mientras el tiempo que me queda lo dedico a los cuentos y a estudiar inglés. No está nada mal.

El mes de octubre ha sido una verdadera inmersión cuentil. Desde el viernes 23 de octubre hasta el domingo 1 de  noviembre se ha celebrado el Scottish International Storytelling Festival 2015, y he tenido la oportunidad de seguirlo desde dentro. El título ha sido STORIES WITHOUT BORDERS y han traído invitados del Oriente Medio (Jordania, Israel, Irán, Siria) y del norte de África, aparte de narradores escoceses.

Como voluntaria (cuya tarea era recoger tickets, solicitar feedback a través de cuestionarios e informar si alguien preguntaba algo sobre el festival), he podido asistir a unas 25 sesiones. No puedo decir sesiones de cuentos porque muchas de ellas no eran narración oral tal y como la comprendo.

El Festival está organizado por TRACS (Traditional Arts and Culture Scotland), que aúna Storyteling, música tradicional y danza, ubicando todos los eventos en el Scottish Storytelling Centre del que tanto hablo. Por otro lado, en Escocia está muy afianzada la celebración de Ceilidh, donde se cuenta, se canta y se toca algún instrumento (en el salón de una casa, un bar, un centro cultural…). Me pregunto si esto tendrá que ver con el hecho de que se programen dentro de un Festival de Storytelling actividades tan dispares y lejanas de la narración de historias. Y no hablo de la narración con música (a la que me siento muy cercana) ni a la danza (ya que no programaron nada que la incluyera).

Por poner un ejemplo: el Festival acoge dentro de su programa exhibiciones artísticas de fotografía en museos y bibliotecas, incluida una sobre la evolución de la comida los últimos 400 años en Escocia o las ilustraciones de una artista que ha editado el libro Stories of the Stranger. Lo último lo comprendo, pero no alcanzo a ver la relación con la narración que tiene la primera.

Es remarcable comentar que tienen lugar más de 80 eventos muy diferentes en distintos lugares de la ciudad, aparte de las extensiones del Festival que se celebran por el resto del país en semanas anteriores y posteriores. Me pregunto también cómo afecta esa amplitud de oferta a la calidad de lo ofertado, y también me pregunto quién programa, quién es TRACS y hasta qué punto el director del SSC selecciona. Investigaré.

Cuando echas un vistazo al programa, observas que debajo del título de la sesión te dicen dónde se desarrolla la actividad y luego en qué consiste: Family Event, Live Storytelling, Talks and Lectures, Training and Development… es decir: sesiones familiares, narración en vivo, charlas o talleres. Sin embargo, yo acudí a muchas sesiones con el título Live Storytelling que distaba mucho de ser una sesión de cuentos. Por ejemplo, una de ellas fue un concierto; otra, una charla sobre el proyecto artístico de un pintor y una ilustradora sobre la división de Nicosia.

Muchas cosas fueron, en este sentido, desconcertantes. No sólo porque se publicitara como algo que no era, sino por la calidad de lo ofrecido. Por ejemplo, una sesión que se publicita como una tarde de historias y música sobre Jordania, se convierte en una sesión muy larga de anécdotas personales y muy pocas historias contadas en un inglés extremadamente limitado y lento, con poco sentido del tiempo y del ritmo (unas dos horas  cuando debía durar una), y con un músico que sólo lleva 3 semanas tocando ese instrumento. O una sesión que supuestamente trae a la figura del Hakawati (figura tradicional en la narración de historias árabe, contador de mitos y leyendas en los bares donde se reunían los hombres), consiste en un hombre (al que presentan como narrador y actor) vestido con las ropas del Hakawati y sentado con un libro, que durante 45 minutos lee párrafo a párrafo en árabe mientras dos mujeres traducen al inglés sus palabras, párrafo a párrafo después de él, leyendo también de un libro.

Por otro lado, sesiones especiales y muy bellas como las rutas de cuentos en el Jardín Botánico, los cuentos en un barco recorriendo el Canal o las sesiones-Ceilidh cada noche, tituladas Open Hearth. 

Desde mi percepción, algunas propuestas nacionales e internacionales resultaron ser de una calidad muy limitada y otras realmente magníficas, como la del dúo formado por Raphael Rodan y Sahand Sahebdivani, (Israel e Irán, afincados en Amsterdam), que fue especial, potente, poderosa y muy bien trabajada, o el trabajo que desarrollan en Escocia narradoras como Janis Mackay, Claire McNicol o Mara Menzies (Keniatra).

En porcentaje, hubo una participación muy alta de narradores de Escocia (lógico teniendo en cuenta la cantidad de actividades que se proponen), aunque no todos de la calidad que se podría esperar acudiendo a un Festival Internacional de Cuentos y formando parte del Directorio de Narradores de Escocia. Pero a esto tendré que dedicarle una entrada distinta para poder extenderme.

Hubo días en los que acudí a tres sesiones distintas y salí completamente descorazonada y otros días en los que vi otras tres y no podía caber en mí de la felicidad por haber acudido a algo bueno y trabajado. El sabor que  me queda es agridulce, he recibido una de cal y otra de arena. Equilibrado, eso sí, "uno tiene que ver de todo", me digo.

La organización del Festival a nivel logístico ha sido buena, el director del SSC no ha dejado de estar ahí ni un solo momento, desde respondiendo dudas a la gente hasta colocando sillas o cargando instrumentos. Lo que hiciera falta, y animando y agradeciendo. El resto de personal y de voluntarios, maravillosos, y el público agradecido en general.

Me considero afortunadísima por haber podido acudir a eventos tan dispares y por haber podido compartir una historia desde el escenario del teatro del Scottish Storytelling Centre dentro de la sesión Whispering Trees, junto a otros tres narradores. Hace cinco meses conté esa misma historia en un bar, y David Campbell me comentó que le gustaría contarla en una sesión que tenía sobre árboles durante el Festival. La misma semana del Festival  me propuso contarla yo misma junto a ellos, y no pude no acceder a semejante invitación. Fue muy agradable y me sentí entre amigos.


El Festival ha terminado pero la programación en el SSC continúa incansable. Seguiré asistiendo a sesiones y a talleres, así como investigando un poco más para saber cómo funcionan algunas cosas de este mundillo cuentil en este país tan bello.

Les mantendré informados.

Gracias por estar ahí, y por todo el cariño que hacen llegar. Se nota el calor. Mil gracias.

lunes, 29 de junio de 2015

¡Dos meses!

Buenas, familia, aquí vuelvo para contarles algunas cosillas. Según veo hace más de tres semanas que no escribo, pero bueno, aquí estoy de nuevo para celebrar mis dos meses en Edimburgo. En resumen, he visitado un montón de sitios nuevos, me he puesto enferma y he disfrutado de muchos CEILIDH!
El sábado 13 conocí Dunfermline y Culross de la mano de Beverly, una profesora de secundaria que también es Storyteller y que tiene dos hijos adolescentes que también cuentan cuentos. Tendrían que ver a un muchacho de 15 años narrando con una solemnidad y un respeto tremendos. Me encantó conocerles. Hemos coincidido en varios talleres en el SSC y me invitaron a visitar su ciudad, que fue la primera capital de Escocia y que se construyó en torno a una abadía del Siglo XI. Les dejo una foto de las abadías de Culross y de Dunfermline.
La visita estuvo cargada de historias por parte de Beverly, que me contó, entre otras cosas, que en ella nació Andrew Carnegie, un niño pobre que se crio en el pueblo y se prometió que de mayor se haría rico para poder traer la cultura a su tierra. Y así fue, se convirtió en un industrial americano que donó a Dunfermline una biblioteca, un teatro, y lo más espectacular: un parque de más de 24 hectáreas, para que la gente pudiera disfrutar de los jardines públicos que él no pudo. 

Dunfermline está a unos 40 minutos en tren desde la estación Waverley de Edimburgo y cada viaje cuesta unos 5 pounds.

El fin de semana pasado fue espectacular porque pude visitar la Isla de Skye, en las Highlands. Fue un tour organizado por el SSC titulado BARDIC JOURNEY TO SKYE, que consistía en explorar las vidas de los grandes poetas gaélicos y sus lugares de origen. Para llegar pasamos unas ocho horas en guagua, parando y escuchando historias y canciones por el camino. El narrador y poeta George Macpherson y la harpista Heather Yule fueron los encargados de contar y tocar.
  Los paisajes que pude ver fueron espectaculares. Lamentablemente mareo en los viajes y me tomé unas pastillas que compré en la farmacia que resultaron tenerme drogada la mitad del viaje, sin contar con que allí me puse enferma y el dolor de cabeza me impidió entender muy bien el ya de por sí difícil tema de la poesía gaélica y las narraciones de George. Pero aún así lo disfruté bastante y la visita a esas montañas, lagos, ríos y paisajes impresionantes merece siempre la pena.
 Les dejo algunas fotos para que se hagan una idea, aunque en google pueden encontrar muchas más y mejores. No se pierdan la señal de advertencia de que señores/as mayores pueden estar cruzando.
Un pequeño paréntesis sobre la situación médica aquí: primero tienes que llamar a un número para que te digan qué medico te toca por zona. Después tienes que ir unos días concretos a una hora concreta para registrarte porque no se puede todos los días. Cuando yo fui mala tuve que esperar para registrarme hasta el día siguiente (por no haber sido previsora y registrarme desde que llegué). Cuando me registré pedí cita para mi médico y me la han dado para el 8 de julio. Total, que a base de paracetamol, ibuprofeno y agua ya estoy bien, pero el ocho de julio me pasaré para saludarles y tomarme un café con ellos. Eso sí, te ofrecen una revisión general de análisis de orina y sangre cuando te registras. Una cita con una enfermera. Así que nada, así está la cosa.

Bueno, y este fin de semana ha sido una maravilla. El sábado estuve en The Hermitage, un bosque cerca del pueblo de Dunkeld. Una ruta preciosa entre cascadas, y el río Tay corriendo entre las piedras y los árboles, una cantidad inmensa de árboles diferentes. Aquí pueden ver el árbol de los deseos. Miren a dónde destinan los peniques de los deseos en lugar de a las fuentes.

Y el domingo, aparte de acompañar a Helen grabando una canción para su disco, asistí a un CEILIDH en casa de Mara Menzies, una narradora mitad keniata y mitad escocesa. La verdad es que fue una experiencia fantástica. La casa estaba repleta de niños, hijos o sobrinos de Mara, sus padres y algunos amigos narradores. Como de costumbre, cada uno cantó o contó algo y fue una velada mágica. Canciones africanas, cuentos (Mara es una narradora brutal) de diferentes partes del mundo… y había allí de todo. Keniatas, jamaicanos, japonesas, (canarias), escoceses, ingleses… En fin. Una suerte.

Y ha habido dos cuestiones divertidas reseñables. Una es que en Skye hicimos un Ceilidh y aprendí a bailar algunas danzas tradicionales de aquí, pero lo mejor es que me pidieron que compartiera algo y no tenía preparado ningún cuento nuevo, así que les canté una Isa Canaria (Bueno, fragmentos de tres o cuatro encadenadas) y el Arrorró canario. Fue tan surrealista encontrarme en esos nortes de Escocia rodeada de oriundos del lugar cantando isas…

Y el pasado viernes me pasó lo mismo en el Guid Crack Club de este mes. La reunión en la que un narrador invitado cuenta y los asistentes que quieran participan. Les volví a cantar el arrorró, pero esta vez en versión mejorada. Jajaja, hay que estar preparado para todo. Pero nada, me voy a preparar dos cuentos nuevos porque en esto de cantar…  qué quieren que les diga… una tiene sus limitaciones.

Con el trabajo en la escuelita la cosa sigue igual y probablemente siga ahí hasta finales de julio que se me acaba el “contrato”. Lo pongo entre comillas porque no he firmado ninguno, aunque parece ser que aquí eso es normal. Después de eso… la agencia que te envía a diferentes guarderías a trabajar y si sale algo más estable, mejor. He seguido aplicando pero por ahora no ha habido suerte.

En fin, queridos y queridas, comentarles también que estos días estoy muriendo de envidia porque se está celebrando la II escuela de verano de AEDA en Ezcaray, La Rioja, con un montón de amigos narradores por allí. Una pena, pero bueno, no se puede tener todo!

Muchos besos, seguimos!

miércoles, 27 de mayo de 2015

DCE, cuatro semanas y mucho que contar.

Buenas tardes, familia, cuánto tiempo sin escribir. Bueno, se me ha hecho largo porque he querido contar cosas y no he podido o no me han dejado las ganas. Esta noche cumplo cuatro semanas de estancia en esta preciosa ciudad y tengo muchísimo que contar. Estoy celebrando mi mes con un “cola cao” caliente con munchmallows. No he probado aún el Haggi, la comida típica de aquí, pero ya me manejo de maravilla con las guarrerías. Aquí en la kitchen está Helene, mi compañera de piso cantante, que ha decidido plantar un huerto en la cocina y lo tiene todo repleto de cubos con tierra y muchas esperanzas. En fin.

Vamos a ir por partes, y así les cuento un poco de todo.

En primer lugar, el momento turístico. ¡Qué maravilla de ciudad! No sé si lo había dicho ya, pero me fascina. Uno puede estar en el centro y en diez minutos sentirse en mitad de un bosque, con un riachuelo o un lago al lado. No he parado de decir en mis paseos que en esta ciudad los niños y los perros son los más felices (cuando hace buen tiempo o como llamen aquí al no llover y no salir volando debido a las rachas de viento). Cuánto espacio verde, explanadas enormes de césped, montaña, parques, cementerios (sí, los incluyo porque son como parques aquí, llenos de gente haciendo picnic, yo entre ellos). Les dejo algunas imágenes de los lugares en que he estado.

Arthur´s seat. Una colina de 251 metros de alto desde la que se puede observar toda la ciudad. No tardas nada en llegar porque está justo al lado del Holyrood Palace, donde viene a veranear la reina… justo al final de la calle principal de la parte vieja de Edimburgo, la Royal Mile. Va mucha gente a correr, a pasear a los perros, a caminar… Dice Wikipedia que la traducción es EL ASIENTO DE ARTURO, y que piensan que puede haber sido una derivación de Archer´s seat, el ASIENTO DEL ARQUERO, por su posición de defensa de la ciudad. Quién sabe. Aquí una imagen del laguito junto a la montaña.

Water of Leith walkway. Qué cosa más bonita, por favor. Es un paseo que comienzas en plena ciudad, y consiste en unos 10 kilómetros de camino hasta la desembocadura del río en Leith, una ciudad portuaria que en un tiempo fue independiente de Edinburgo. El paseo es tranquilo, se puede hacer en bicicleta también, y está repleto de maravillosas vistas. Cuando caminas sin grandes expectativas es  maravilloso el nivel en el que puedes llegar a sorprenderte. Yo lo comencé en Stockbridge. Descubrí un puente del siglo XIX, zonas frondosas y que pasaban muy cerca del agua, alguna cascada inesperada, áreas amplias de hierba repletas de bancos con placas en memoria a seres queridos, la llamada Dean Village, un pequeño pueblillo de molinos de agua al borde del río… hasta que llegué al National Gallery of Modern Art. Luego pasé por el Dean Cemetery y volví a casa por el mismo sitio. El próximo día soleado que lo pasee me gustaría llegar hasta su desembocadura y conocer Leith.

Mary King´s Close. Durante la Edad Media, cuando en el siglo XV la ciudad se encontraba amurallada y la población técnicamente hacinada dentro, con dificultades para salir porque luego tenían que pagar un impuesto para volver a entrar, se comenzó a construir pisos sobre las casas ya existentes… y bajo las mismas. De esta manera, se creó una ciudad subterránea que aún hoy existe y que se puede visitar. El Mary King´s Close es una de las principales atracciones turísticas que se pueden ver en la Royal Mile. Esta calle principal de la parte vieja de la ciudad está repleta de Closes, que son pequeños pasadizos o calles. Necesitaría una entrada muy grande para hablar de todo esto, así que espero retomarlo en otra ocasión. La cosa es que visité este CLOSE en concreto, una zona que fue arrasada por la peste y donde murieron cientos de personas. Merece la pena vivir la transformación de la ciudad desde abajo, ya que toda esta zona está justo debajo del City Chambers, el edificio del ayuntamiento. Es impresionante.
Bueno, dejo por ahora la parte turística porque si no, no puedo contar nada más.

Momento laboral. He pasado toda la semana enviando application forms y currículums y fascinada viendo la cantidad de opportunities y vacancies que hay. Es increíble. Podía haber encontrado trabajo al tercer día de estar aquí trabajando en sector de servicios. Pero buscar en mi área es mucho más complicado. Sin embargo he tenido dos entrevistas esta semana. Una el lunes, que fue para trabajar en un centro de adultos con discapacidad, que no fue muy bien y de la que me han respondido hoy muy amablemente que no continuaría en el procedimiento de selección, y otra ayer, en una guardería MONTESSORI con proyecto educativo BILINGÜE español-inglés y que fue muy bien. El viernes tengo un día de prueba trabajando en el centro y si todo sale bien me harían un contrato provisional. Así que ilusionada y contenta porque podría, aparte de ser Assistant Teacher en el centro, con niños de 18 meses a 5 años, contar, cantar y demás en inglés, aparte de comunicarme con los pequeños. Ya les contaré si finalmente tengo el trabajo.
Ah! Y me he ganado mis primeras libras este domingo trabajando en el mercado de Stockbridge con los chicos de las paellas. Espérense un poco que voy a volver haciendo unas paellas valencianas de aúpa! Aquí imagen demostrativa, y para que vean que realmente estoy en este país, que si no, bien podría ser una engañifa! 

Momento narradoril. Este viernes acudiré a un evento que se celebra el último viernes de cada mes en el Waverley Bar en la calle St. Mary, donde narradores profesionales y amateurs y gente que disfruta de la narración se reúne y cuenta cuentos. Tengo muchas ganas y mucha curiosidad.
Estoy asistiendo a todo taller y sesión que puedo. Ayer fui a una charla de un escritor para niños y su nuera, que era la ilustradora de sus libros. Hablaron del proceso creativo y de autopublicarse. No me gustó mucho ni el estilo de uno ni del otro, pero fue un buen ejercicio de inmersión. Aquí siento que no pierdo el tiempo nunca, vaya a lo que vaya, porque me sirve siempre para mejorar el idioma.
Y el sábado pasado disfruté de un taller titulado “Storytelling as a pathway to peace”, algo como Narración como un camino hacia la paz. Fueron dos horas y media en la que una señora Danesa llamada Inger Lise presentó un libro titulado como el taller y llevó a cabo ejercicios relacionados con la conexión emocional que lleva a cabo el narrador con el público y con la historia. Fue interesante y emocionante, aunque ese día tiene que destacarse que amaneció así:

Y bueno, la parte social va de maravilla. No callarse ni debajo del agua tiene muchas cosas positivas. Lo mejor es que los únicos españoles con que me relaciono son los chicos de las paellas y poco más, y el resto, angloparlantes. Es una suerte porque mucha gente, al convivir con españoles o venir sin el idioma pasa mucho tiempo hablando español y sin poder mejorar el nivel de inglés. Por cierto, empecé este lunes en clases en el curso intensivo de un mes que hacen los profesores que están haciendo sus prácticas. Más oportunidades para hablar y escuchar.


En fin, les dejo por un ratito. Mil gracias por estar.

lunes, 18 de mayo de 2015

DCE, Calton Hill

Buenas noches, hoy  he pasado la mañana rellenando un Application Form. Aquí eso de los Currículum Vitae está muy bien, pero en la mayor parte de los sitios te piden que rellenes su propia “aplicación”, que consiste no sólo en que incluyas datos sobre tu experiencia profesional o tu formación, sino que respondas a preguntas relacionadas con el puesto, muestres tus habilidades y logros, etc. Por ponerles un ejemplo, esta Application era para trabajo con personas con discapacidad, y te preguntaban cosas como:
En nuestro proyecto es preciso tener buenas habilidades de comunicación. Pon un ejemplo de una situación incómoda en la que te hayas encontrado a nivel comunicativo y dinos cómo lo resolviste. O… pon un ejemplo de tu experiencia trabajando en grupo… Así que tardé más de una hora en rellenar todo el Application. Así se aseguran de que accede al puesto alguien a quien le interesa mucho (o con mucho tiempo libre), porque vamos! También obligan a poner referencias de contactos… en fin. Un lío.

Después fui a escuchar una sesión de cuentos para niños (sí, a las 14:00 de la tarde). Ya les hablaré sobre eso en la próxima entrada, que será un  monográfico sobre las sesiones de cuentos que he visto.

Por la tarde he ido a Calton Hill, como les contaba ayer. Así que ahí les va una racioncilla de historia y alguna que otra curiosidad.
Monumento nacional y Monumento a Nelson  (tomada desde el aire, extraída de internet)

Se encuentra en el centro de la ciudad, donde acaba Princess Street, la calle que separa la Old Town de la New Town. Es una colina desde la que se obtienen las mejores vistas de la ciudad. Hoy llovía, y había sol y niebla venida del mar, traída por el viento, la llamada Haar… nosotros tenemos calima y esta gente tiene Haar.
Imagen sacada también de internet. No se crean que he vivido ese sol.

Bueno, sobre la colina podemos encontrar varias preciosidades. Por un lado, el Monumento Nacional, al más puro estilo griego. Quisieron ser la Atenas de Europa y lo construyeron a finales del XIX al estilo del Partenón. El objetivo era conmemorar a los caídos en las Guerras Napoleónicas pero nunca pudieron terminarlo por falta de fondos. He leído por ahí que los fondos desaparecieron misteriosamente. Quién sabe. Se dijo que era la vergüenza de Edimburgo, pero le tienen mucho cariño a sus vergüenzas y ahí está, en lo alto de la colina, inconfundible, a medio hacer.

También encontramos el Monumento a Nelson, el Observatorio de la Ciudad, y alguna cosilla más, como ese precioso monumento al filósofo escocés Dugald Stewart. Las vistas a toda la ciudad son dignas de apreciar y es imprescindible pasearse toda la colina.
Muy relajante y muy bonito. Imagino que sin lluvia lo será aún más... Como muchas otras partes de Edimburgo, este fue un lugar de ejecuciones, aunque también de celebraciones. Cada año se organiza a finales de Abril un festival de fuego... y yo que estaba recién llegada me lo perdí, pero hay algunas imágenes impactantes en internet.


Estas sí son sacadas por mí. Se nota en la cantidad de gotas.

Les dejo con una curiosidad más. He encontrado en diferentes partes de la colina y de la ciudad, bancos con placas que incluyen diferentes dedicatorias. Según he entendido, la gente puede comprar al ayuntamiento un banco y escoger el lugar donde colocarlo para conmemorar la memoria de alguien. En los paseos de los Princess Street Gardens hay muchos. Ahora voy por la ciudad buscando bancos para leer las plaquitas. Las hay con poemas, o sencillamente con frases como “A mi abuelo, que cada día venía a este lugar”.


Contarles también que pegado a la colina está el Cementerio de Old Calton.
Allí está enterrado Hume, he visto su mausoleo, y también he buscado la tumba del pintor David Alan al que enterraron vivo, como a tantos que sufrían catalepsia. Se dice que en el momento en que tuvieron que cambiar de sitio los ataúdes por unas obras y por el paso de una carretera, un alto porcentaje mostraba en el interior de la tapa arañazos y marcas. La historia de este famoso pintor radica en la piedra tras su tumba. Dicen que fue tanta su agonía que quedó marcada en la que sería su última obra. Miren, miren… y que tengan  buenas nochessssss!!




domingo, 17 de mayo de 2015

DCE, Stockbridge.

Buenas noches. Quería escribir esta noche para no olvidarme de una cosa curiosa que he visto hoy.
Bueno, contarles que no ha habido mucho que contar estos días, salvo algunos currículums enviados por internet, alguna sesión de cuentos frustrada porque el narrador tenía un acento escocés demasiado acentuado y no había manera de seguirle… el tiempo endemoniado que me pone de los nervios y poco más.
Pero hoy me he acercado a Stockbridge, como me gusta hacer cada domingo, para ir al SundayMarket. He ido con mi compañera de piso, Helene, la cantante, que había quedado allí con una amiga. Cuando terminamos de comer, su amiga me habló del mercado de las Colonias que se celebraba hoy entre las dos y las cinco de la tarde, y que se hace una vez al año. Tenía curiosidad, así que fui con ella.
Descubrí un paseo paradisíaco en medio de la ciudad, pegadito al mercado, en el que bajas unas escaleras y te encuentras al borde del río, en un paseo larguísimo y muy bonito, el Water of Leith, que recorre media ciudad. Yo lo recorrí en el sentido opuesto, el “feo y menos conocido” para llegar a las supuestas colonias.

Cuando llegamos, me encuentro con carteles que anunciaban el mercado. Eran las propias personas del barrio, un barrio que se creó con once calles iguales que incluyen casas de bajo coste que se construyeron a finales del siglo XIX para los artesanos. Allí, una vez al año, los vecinos ponen a vender cosas en sus jardines: artesanías, ropa, libros, tartas caseras, bicicletas, platos, jarras, juguetes… yo vi de todo. Anuncian que en su casa se vende algo poniendo globos en la puerta, y es como una jornada de puertas abiertas.
 Aproveché para meterme en tres o cuatro casas ajenas a “josifar”, y fue muy curioso. Parecían más bien reuniones de amigos y vecinos en la calle. En una de las casas, una señora mayor había creado unas figuras preciosas con libros antiguos, verdaderas obras de arte. Y en otra, una adolescente que dibujaba  muy bien había  puesto a vender tarjetas y cuadros hechos por ella.
Estos días recorreré el Water of Leith en el sentido opuesto, para ver la parte bonita, y les contaré mejor.
Pero Stockbridge me tiene enamorada. Por ahora es la parte de Edimburgo que más me gusta en cuanto a vida se refiere. Desde el primer paseo desde casa, cuando llegas a la esquina de mi calle y ves la preciosa iglesia de St. Vicent… sabes que es especial, pero el río atravesándolo, la promesa de su biblioteca, que aún no he visitado, el mercado cada domingo, las cafeterías llenas de vida… me encanta. Stockbridge viene del escocés. Stock significa madera, así que PUENTE DE MADERA.
En fin. Mañana subiré a Calton Hill si la lluvia me deja, una colina que estaba antiguamente en las afueras, cuando Edimburgo era solo la Old Town y sus murallas, pero que ahora está en el centro de la ciudad. Desde allí parece ser que se ve una panorámica muy buena de toda la ciudad, y también hay un cementerio lleno de buenas historias. Ya les contaré.


Muchos besos, saludos desde la cama!