jueves, 2 de agosto de 2012

En la laguna más profunda



Acabo de terminar de leer “En la laguna más profunda”, la última novela de Óscar Collazos, escritor, periodista y crítico colombiano, que ha sido editada por Siruela. Es una obra perfectamente accesible para lectores jóvenes que he visto recomendada por una amiga en Eltiramilla.com

Me llamó la atención que tratara sobre la enfermedad del olvido y, por pura curiosidad, me asomé a sus páginas a ver qué encontraba. El descubrimiento ha sido precioso.

La historia está narrada en primera persona por Alexandra, una adolescente que nos cuenta el tiempo en que tenía entre nueve y doce años, cuando la abuela Mamamenchu comenzó a sumergirse en la laguna más profunda de su memoria.

La enfermedad es tratada desde el punto inocente de la niña que fue, no de la adolescente más madura y aprendiz de escritora en que se convierte después. Habla desde la alegría infantil y el profundo afecto que siente por su abuela. Las descripciones de los ratos juntas, los paseos por el bosque o las celebraciones familiares muestran un vínculo invulnerable que se mantiene a pesar de la enfermedad.  Uno (sobre todo si tiene o ha tenido abuelas a las que ha adorado profundamente) se enamora irremediablemente de Mamamenchu, la quiere tener en su familia, en su vida, en su casa.

La protagonista, ajena a los prejuicios, inhibiciones, extremas normas sociales e hipocresía del mundo de los adultos, observa con naturalidad e incluso diversión los primeros síntomas de la enfermedad de Mamamenchu. No parece que le duela nada, así que no termina de entender bien qué sucede. Es notable mencionar que en ningún momento se utiliza la palabra Alzheimer. El símil de la profundidad de la laguna resulta sencillo y accesible.

El tono de la novela es infantil y se observa cierta insistencia por parte del autor a ser accesible a lectores más jóvenes, ya que, entre otras cosas, la protagonista no deja de hacer referencias al diccionario cada vez que aparecen palabras que pueden resultar incomprensibles y de interpelar al lector con preguntas que tratan de hacerle partícipe en la narración. Aparte de estas cuestiones, que, a mi gusto, entorpecen (aunque no desmerecen) el ritmo de la narración, he de decir que la secuencia narrativa me resultó bastante confusa, y, aunque puede ser un recurso que facilite la identificación con el ambiente de la novela, hizo que no fuera una historia de esas que “enganchan” por cómo se cuentan, sino por lo que cuentan.

Óscar Collazos nos recuerda que la memoria es lo que heredamos de nuestros progenitores. Nuestros padres y nuestros abuelos no son solamente lo que vemos cuando somos niños, sino todo lo que fueron antes de nosotros. Así es como Alexandra decide recuperar la memoria de Mamamenchu. Cuanto más se sumerge la abuela, más trata la niña de sacarla a flote y de mantener ese vínculo, al principio manifiesto y luego tácito, de afecto y ternura. Es una novela absolutamente conmovedora y recomendable, un paseo digno de disfrutar a lo largo del ciclo natural del olvido.

5 comentarios:

  1. La memoria, la soledad y la excepcionalidad de seres comunes y corrientes deben ser de los tópicos más recurrentes en el arte del último tiempo.

    Para mí, su interés radica en que son tres son manifestaciones de una misma certeza, la que nos define como especie, la de nuestra finitud.

    Es ella la que nos llama a rebelarnos, para no olvidar, para que el tiempo no nos venza, pues hacerlo, es morir de a poco.

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  2. "Espléndida" tu visión. Me quiere empujar a la relectura!

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  3. Este libro es muy lindo ojala se lo lean 😂☺😊

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